Archive for 28 septiembre 2010

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Esto es lo que mola

28/09/2010

Hoy no toca texto (mañana dependiendo de cómo vaya el día ya veremos).
Hoy sólo toca una foto de esas que lo dicen todo sobre una persona

Puedes estar más o menos de acuerdo con su punto de vista, pero hay que admitir que esta es una forma de puta madre de demostrarlo:

Sir Ian McKellen en protesta contra la visita del Papa Benedicto XVI a Londres.

Un maestro. Un genio.

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Shame/Honte/Scham

27/09/2010

Da igual el idioma. La palabra es una: Vergüenza.
Eso es lo que he sentido esta noche a la hora de cenar. Vergüenza. De un tipo muy específico, la ajena.

A las 21:30h me he sentado delante de la tele a ver un nuevo programa de Salvados, que en este inicio de temporada ha empezado absolutamente magistral. Jordi Évole se ha pasado unos cuantos días por EEUU y ha sacado petróleo de su visita. En los dos primeros programas nos mostró Nueva York. Nueva York y Wall Street, para ser más exactos.
El de hoy era más radical y mucho más interesante. Arizona. La frontera entre EEUU y México.

Más de 600 km de frontera. Casi 550 vigilantes. Más los voluntarios. Todo con un objetivo: Atrapar a aquellos que salten el muro y tratarle como algo que no son. Criminales. Porque estar sin papeles en EEUU es un sinónimo de ser criminal. Se equipara a robar, violar… delinquir en general.
Vergonzoso el punto de vista de esos veteranos de la Segunda Guerra Mundial. Vergonzoso simplemente el gobierno de Arizona. Pero, si ha habido algo vergonzoso en el capítulo ha sido la entrevista al gran Sheriff de Arizona. El más duro, no el más majo; según él mismo se ha definido. Joe Arpaio.

De origen Italiano, el Sr. Arpaio, que aparece aquí al lado, se ha montado su propio centro de concentración con la excusa de estar cumpliendo la ley. Les pone toda la ropa interior rosa para tratar de ridiculizarles (sin ofender a aquellos que les guste el rosa). Pone un cartel luminoso diciendo que hay sitio (Vacancy) en su “camping” como uno de los guardias dice. Guardias militares. Por supuesto. Pero, sin ningún problema, allí están bien.

La mayor vergüenza de todas es que, mientras decían todas las barbaridades que se pueden decir, estos tipejos realmente se creían lo que decían. Se creían que las malísimas situaciones en las que se encuentran no están tan mal. Que afortunados son, al fin y al cabo son criminales. ¡Que más quieren! Por lo menos les dan comida. Que majo nuestro señor Arpaio y compañia, ¿verdad?

Pero, es que, esta no es toda la mierda que Évole ha conseguido sacar de dejabo de la alfombra. Intentó ir a Venezuela. Todo preparado, había hablado con las dos partes del conflicto venezolano, ahora que había elecciones de por medio. Y el día anterior a coger su avión, el gobierno venezolano ¡no le dejó ir!

¿Es esto mejorar tu imagen como país y gobierno? Está claro que no.

Le agradezco al Sr. Évole, Follonero, Follo o como quiera que le llamen por lo que está haciendo. Sacar la basura a relucir. Coger la bolsa, chorreante, con la cabeza del pescado de la cena de ayer y andar con ella por la calle enseñándola. La de nuestra casa y la de nuestro vecino.

Quizá no podamos arreglar nada, pero que nadie diga que no sabía cómo olía.

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No tengo nada que decir

26/09/2010

Ha pasado una semana desde mi último post… y no he escrito nada. Porque no tengo nada que contar. Hay temás, pero ninguno como los anteriores. Ninguno que me de pie a excederme. Nada que me apetezca contar específicamente.
Esto va por temporadas. A veces, se te acumulan demasiado los temas. Otras veces nada que contar. Las cosas son así.

Podría hablar de cómo el domingo estuve en casa todo el día y comencé a ver la sexta temporada de The Sorpanos, de la que ya llevo vistos nueve capítulos y que me está encantado, posiblemente la que más.

De cómo he empezado a ver ya Damages. Tengo que ver la primera temporada para clase. Está bien, pero desde el primer capítulo supe que me va a cansar tarde o temprano, porque no me gusta estas series con grandes conspiraciones y en la que los personajes saben de sobre cómo van a reaccionar a cada acción los demás personajes y mueven todo a su alrededor.

Podría hablar de cómo ya tengo internet fijo. Cómo se digno Jazztel a ponernoslo después de más de tres semanas cuando solo tenían que darle a un botón en su ordenador.

De cómo he ido a la prueba de baloncesto de la uni, a ver si me cogían para pillar algunos créditos, y no tengo muchas esperanzas, pero por intentarlo que no sea.

De cómo hice ya la práctica de Radio y conseguí llevar con cierta solvencía la dirección del programa como locutor principal.

De cómo el miercoles empecé las clases de Alemán y de momento no he aprendido mucho, pero me gusta. (Ich bin Arturo M. Antolín. Wie ist dein Name?)

De cómo sigo entrenando en Aristos y el viernes jugué mi primer amistoso, antes de empezar dentro de siete días la liga. Y de lo mal que fue.
De cómo me fui 60km al norte para jugar, 60km de vuelta y encima de baloncesto poco jugué.

De cómo ayer fui a ver una película argentina, Carancho, al cine y que me gustó mucho. Me recordó mucho a El Secreto de sus ojos. No sólo por el estilo visual, sino por el magnífico Ricardo Darín, que es una máquina de actuación. Un actorazo de los pies a la cabeza.

De cómo ya me he terminado de leer otro libro y mantengo el rimo de un libro por semana: Primera semana – La vuelta al mundo en 80 días (Julio Verne); Segunda semana – Payasos en la Lavadora (Alex de la Iglesia) y Tercera semana en Madrid – El maestro de esgrima (Arturo Pérez-Reverte).

O de cómo hoy he visto un carrerón de Formula 1, que cada vez me gusta más y cada vez me río más de esos que dicen que la F1 es aburrida. Con un magnífico Fernando Alonso, que cada vez pinta mejor para ganar su tercer campeonato del mundo y yo, creo, que se lo va a llevar.

Lo dicho, que si no he escrito es porque no tengo nada que decir.
Por lo menos, no demasiado.

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La pena de acabar

17/09/2010

Después de otro pequeño lapsus sin Internet de nuevo, esa magnífica caja negra con un puntito rojo e ultraligera de la que hablaron Roy y Moss a Jane en la tercera temporada de The IT Crowd, vuelvo con otro post. Algo nostalgico.

Realmente no se si nostalgia es exactamente la palabra adecuada. Hablo de esa disyuntiva del consumidor, esa sensación que se produce cuando sabemos que nos aproximamos al final de una serie, cuando deseamos ver qué sucede sí o sí, mientras que, no quieres poner el siguiente capítulo ya que será dar un paso más hacía el fin. La sensación que te produce el no saber qué vas a hacer después de ver esa obra maestra. Qué será de ti: ¿Todas las series que veas después te parecerán poco al lado? ¿Sabrás apreciar lo que te aportará lo nuevo? ¿Si la vuelvo a ver, seré capaz de disfrutarla igual o sería un error hacerlo y es mejor quedarme con este recuerdo que tengo ahora?
Muchas cuestiones.

A mí no es la primera vez que me sucede. Me pasó antes, con la mejor serie, desde mi punto de vista, de la historia de la televisión: The Wire. Fascinante, de principio a fin, una historia densa, que abarca mucho y es capaz de cumplir las expectativas. Demasiado desconocida. Sin que se le haya premiado su valía. Que pasó sin pena ni gloria en nuestro país, al igual que está de la que hablaré ahora, siendo un motivo más por el que no me gusta la TV española (excepto casos como el magnifico Buenafuente y similares, pero casi siempre en ámbitos humorísticos, curiosamente).
Ahora, me ocurre lo mismo con The Sopranos. Multi-galardona, multi-conocida. Para unos una obra maestra (yo incluido), para otros el número uno indiscutible. Para mí, la segunda.

Acabo de terminar la quinta temporada. Genial. Al igual que la serie. Si algo me gusta es que, como en el caso de The Wire, no hay un capítulo destacable y otro de bajón. Al final de la temporada ves todo lo que ha sucedido y te preguntas: Pero.. ¿cuando fue esto? ¿Todo esto ha pasado? No dudan ni un momento, si hay que matar un personaje importante sin duda, y su destino se decide en 30 segundos (los que hayan visto hasta esta temporada sabrán a que me refiero, al igual que ha sucedido con muchos más personajes). Hay capítulos que destacan, sin duda, como el del larguísimo sueño de Tony, que puede gustar más o menos, pero del que sin duda te acuerdas. Y, es que la cuestión es que da igual, no hace falta que hayan capítulos memorables. La serie lo es.

Los actores soberbios. Un Anthony Soprano con rostro de un James Gandolfini inconmesurable. Carmela, cada vez mejor según pasan las temporadas, interpretada por una Edie Falco que más tarde lograría quitarse el San Benito de esta serie por su papel en Nurse Jackie donde se ha seguido llevando premios una y otra vez. Los secundarios como AJ, Meadow, etc. siguen con ese nivel increíble. Perfectos en su papel de italianos casposos Tony Sirico (Paulie) y Steve Van Zandt (Silvio). Christopher sigue mejorando a la vez que sube (y baja de vez en cuando) la pirámide de la familia y no duda en tomar decisiones a la vez que aumenta el drama de su historia. Se ha echado en falta a Furio, pero a cambio hemos tenido a Tony B. y lo que ha aportado (lógicamente, no se puede decir más que maravillas de Steve Buscemi, alguien que como en su momento tuvieron Pacino y Del Niro, tiene más que dominados los papeles cercanos al cine negro y de mafiosos).

Sólo me queda una temporada. Estoy deseando terminarla. Estoy deseando ver que le sigue sucediendo a la familia Soprano de Nueva Jersey. Que se sigue cociendo dentro del “The Bada Bing!”.

Y una vez llegue ese conocido fundido a negro preguntarme: ¿Y ahora qué?

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El cine entre amigos

12/09/2010

Trash entre amigos

Se acabo la noche en blanco 2010. El año pasado no pude asistir, no me enteré. Este año sí, asistiendo a un espectáculo increíblemente genial.

Empecé por mí sólo en la filmoteca nacional con la película A Serious Man de los Coen. Después estuve por Sol, totalmente llena y con un espectáculo de la TVE que una hora después de su supuesto inicio aún no había comenzado.
Pero, lo bueno fue después.

Trash entre amigos. Nacho Vigalondo, Raúl Minchinela, Absence y Lardín.
La película era Roma año 2072 D.C: Nuevos Gladiadores de Lucio Fulci (1984). Una película que según se pudo extraer de la charla-coloquio simultánea al visionado era una clara metáfora del backstage VIP de un festival de música a lo Benicàsimm. Además, el Blade Runner italiano, con indicios del Hal de 2001, con motos peores que las de Ghost Rider… Es posiblemente una de las únicas películas en las que el momento culmen, la acción, lo buscado, la gran pelea de gladiadores era lo que queríamos saltar. Con el magnífico Malasañero como sufridor de todas las ostias posibles, Julia Otero como una funcionaria muy joven a la que le gusta las máquinas que leen el subconsciente, un subconsciente que es capaz de hacerte ver desde fuera, no en plano subjetivo, y un hombre, que a lo Botín, hablaba como si fuese el rey del mundo y resulto ser Junior, un ordenador malvado que quiere acabar con todos.Lo mejor, la explicación final, sin duda. Y es que, al llegar la cuenta atrás final a 0, el protagonista no se desintegra como debería, sino que gracias a un desfase de dos segundos debidos a que el ordenador está en el espacio, consigue salvarse y mandar el código de autodestrucción del ordenador.

Increible.

Y que decir de los comentaristasLos "amigos". Un gran Raúl Minchinela como presentador del acto y comentarista casual, al igual que Lardín y Absence, poniendo de vez en cuando comentarios serios y sí, admitámoslo, explicándonos de vez en cuando lo que nos habíamos perdidos, que para eso había sufrido haber visto la película ¡¡6 veces!!

Pero, si hay que destacar algo es al magnífico Vigalondo. Increíble, hilarante y recreando la magnífica banda sonora de la película, fue el mejor, sin duda alguna, haciendo que se siga mitificando como un increíble, uno de los mejores, por lo menos ante mí.

Así que un espectáculo magnífico y una buena tarde/noche, que sólo se estropeó por la poca planificación de búhos. Estando perfecto de hora para coger el bus nocturno a Getafe tuve que esperar media hora al siguiente porque se había llenado. Y el siguiente se llenó también, aunque pude cogerle.
Y se suponía que había un servicio especial. Pero, bueno, da igual.

La noche en blanco estuvo genial. El año que viene más… o quizá no pueda. Crucemos los dedos.

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¿Me gusta o me hacen gustar?

06/09/2010

Soy un oyente de radio. A veces oigo más, a veces menos, pero suelo oírla bastante. De hecho, si estoy informado del mundo es porque la escucho. Pero, siempre oigo cadenas generalístas. Nunca oigo radio musical. Nunca.
Por eso, me he sentido extraño cuando, en el viaje con mi padre de camino a Madrid para iniciar el curso, he puesto en el coche los 40 principales. A decir, no tanto me he sentido extraño, sino que he recordado por qué no me gusta oír las cadenas de radio de música. Y es que no me aportan nada. Simplemente oigo una y otra vez canciones que no me gustan. Para nada.
El problema es que, ponga la cadena que ponga, las canciones son las mismas, sin importar la ideología u opiniones del grupo que posea la cadena.
Si preguntaras el porqué, te dirían que si ponen esas canciones es porque le gustan a la gente. Pero, ¿es eso cierto?
¿Es esa música la que gusta a la gente y por eso su repetición o es la propia repetición la que lleva a la gente a gustar las canciones?
¿Cómo se explica si no que me sepa las letras de canciones que odio? (Vease Poker Face, Alejandro o Umbrella)
No he podido dejar de recordar, en este tema, una teoría de la comunicación que estudié en su momento (¡veis como la asignatura era interesante y útil!).
Aplicando la teoría de la Agenda Setting o la de la tematización, podemos inferir que, al igual que en los medios de comunicación se deciden qué noticias debemos conocer y cuales no, lo mismo ocurre con la música, decidiendo qué música debemos oír y cuál no. Es por tanto y ante todo un forma de publicidad.
No estoy diciendo nada nuevo, todos lo sabemos. De momento, sólo lo estoy expresando.
Ahora pienso… Marilyn Manson es, por ejemplo, un artista que tiene un público determinado. Lady Gaga no. Lady Gaga tiene un público, una audiencia, que cubre un gran ámbito de tipos de personas. ¿Qué ocurriría si Marilyn Manson fuese reproducido en la radio constantemente? ¿Pasaría a ser escuchado por tanto público? Parece raro, pero no lo pondría en duda.
No estoy diciendo que todo el mundo al que le gusta Lady Gaga sea por la influencia de la radio. Pero, afirmo que estoy seguro que una gran parte sí.
Al fin y al cabo, lo mismo ocurre con el cine. Todo el mundo se queja de Hollywood. Mucho, por lo menos. Los productores se excusan diciendo que eso es lo que a la gente le gusta, que los números lo demuestran. Sin embargo, hay que recordar, al fin y al cabo, que, como dijo Mark Twain, las estadísticas son las mayores mentiras del mundo. Y es que, mirando cualquier cartelera de cualquier cine normal, vemos que no hay más películas posibles de ver que esas. Así pues, si quieres ir al cine, jódete y a ver eso.  Recordando como siempre que no aborrezco el cine made in Hollywood, por lo menos no en su totalidad. Lo que habría que pensar es que, si una película Alemana no funciona en cartelera no es necesariamente porque no le guste al público en general, sino porque se oferta es limitada. Posiblemente, si hubiese más oferta de éste tipo de cine, la demanda también fuese mejor.
Y es que, lo queramos o no, con crisis o sin ella, hay una cosa más que evidente. Estamos en un sistema económico capitalista. Atendemos a la oferta y la demanda. Ofrecemos lo que nos demandan, pero creo que es evidente, por lo menos para mí, que, si no ofrecemos otra oferta, obligamos a que haya una determinada demanda. Así pues, al final, es el control de la demanda, mediante la oferta, lo que nos interesa.
Por tanto, y en resumen. No odio el cine Hollywood. Ni odio los 40 principales. Cada uno es lo que es. Lo que odio es que me ofrezcan una alternativa, Odio tener que escuchar a Lady Gaga, ECDL, El efecto mariposa, etc. porque sí. Porque no hay más.
Sólo quiero poder escuchar música que me guste en la radio. Sólo quiero poder disfrutar de un viaje de 3 horas sin tener que escuchar Pop a mansalva. ¿Es tanto pedir?
Al parecer sí.

pd: Al final, lo mejor es poner RNE Clásico. Los Hits de la historia siempre acabarán triunfando.

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(500) Days of fuckin’ Juno

02/09/2010

Acabo de revisionar (500) Days of Summer. Genial. Sigo con mi ocho de FilmAffinity (ahí soy egk). No me gustan las películas de amor, pero he visto (500) dos veces ya sin aburrirme ni un minuto de los 95 de metraje. Enhorabuena por eso.

Precisamente, al ver la película me he acordado de otras dos películas míticas: Le fabuleux destin d’Amélie Poulain (2001) y Juno (2007).

La primera me gustó mucho, sobretodo su banda sonora. La primera vez me resultó muy interesante, la segunda, disfruté mucho más de Amélie Poulain (fantástica Audrey Tautou). Sin embargo, las películas tan similares  que han salido últimamente en Francia me cansan ya. Por eso no he vuelto a ver Amélie. No quiero que la tercera visión de la película haga que sea la última.

El caso de Juno es distinto. Me encantó la película la primera vez, la segunda ya no tanto. Pero, es que amo a Juno MacGuff (Ellen Page). Es absolutamente genial.

Sin embargo, entonces, ¿Cuál es el maldito problema que les veo a estas películas? ¿Por qué escribo este post con tal título?

Pues porque, mientras me gustan las películas, las odio por lo que representan. Incluso en el caso de (500) Days of Summer, la idealización de la realidad que hacen me mata. Todo es bonito, de colores geniales. Incluso los momentos feos parecen “no tan malos”. Todo es muy “indie” (en este caso buscándo una connotación negativa). Todo es muy gafapastoso a veces.

Amélie demuestra que lo raro mola, sí, pero esa chica… no es rara. Esa chica es de manicónmio. Esas personas no tienen vida. En el mundo real, Amélie es una obsesa mental, que persigue a gente de fotomatones, que podría estar tratando de insertar virus en las legumbres, que está paranoica perdida y tiene siempre piedras para defenderse. Tom, nos demuestra que todo el mundo está idealizado, él mismo lo dice:

It’s these cards and the movies and the pop songs, they’re to blame for all lies and the heartache, everything.

Sin embargo, al final de la película, está idealización vuelve a aparecer para quedarse en nuestra mente. No hay un destino, sólo existe la casualidad, pero… al final, después del Verano llega el Otoño, después de Summer llega Autumn.

¿Y qué hay de Juno? Juno es símplemente genial. Es magnífica. Dice lo que todo el mundo piensa, hace lo que todo el mundo querría. No contemos la parte de quedarse preñada de adolescente. Juno es genial… pero, no existe. Nadie es así. No se puede ser Juno, no sin un guión que leer al menos. No puede existir nadie como ella.

En este gran comentario del señor Cobeaga se ve mucho de lo que quiero decir:

Así pues, en resumen, me gustan estas películas. Pero, no quiero que continúen. No quiero que siguan con la idealización bajo la fachada de romperla.

Si me quieren dar a Juno que me la den, con su mismo aspecto, pero con el personaje de Hayley Stark (Hard Candy). Por lo menos, sí me quieren dar esta chica tipo tan genail, que no tenga ganas de conocerla por temor a perder las pelotas.

Literalmente.