Archive for 17 febrero 2011

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Quiksilver en botas de valquiria

17/02/2011

“Camina deslizándose porque le gusta mirar a quien no le ve.” “Es una de las frases que más dice la gente cuándo escribe en los blogs” me decía Bárbara (@barbaralopez). Estábamos en la VIII Edición de #cafeytwitts en el Café Anglona en La Latina.

La tarde no perecía que fuese a acabar así, aunque podía indicarlo. Había ido a la Sala Berlanga a la penúltima sesión que había de Esperando Septiembre de Tina Olivares. Un proyecto rodado en Madrid, Albacete y la playa de Tarragona durante el 2010 de manera autofinanciada (podéis saber más gracias a esta entrevista).

El caso es que había hablado sobre ello con Mari Trini Gener (@maritriniginer) via Twitter y sobre la pereza que me daba a veces acercarme al centro de Madrid, ya que, un día como ayer, entre semana, pues me hacía “perder” una tarde entera. “Cuándo te acerques dame un toque si eso“. Me había dicho. Así que, dicho y hecho, a la salida del cine cogí mi teléfono y marqué su número. Instantáneamente me llevo (previo rodeo por las calles de La Latina) al ya nombrado Café Anglona dónde conocía a Maia.

Barbara López Sáenz, una de las creadoras de la serie, nos estuvo explicando, con una cerveza en la mano y de manera muy informal, pero no por ello menos profesional ni menos interesante, qué es (y sobretodo qué esperan que sea) Las crónicas de Maia).

Las Crónicas de Maia, es una serie Online de aventuras y misterio que contara con seis capítulo de entre 12 a 15 minutos cada uno:

Este era el Teaser de la serie que se publicó hace un par de meses. ¿A quién está enfocada la serie? La serie tiene un público potencial enfocada en los jóvenes entre 15 y 30 años, pero cualquiera que le guste los comics, la fantasía e incluso la intriga (que sea joven en alma, según decían algunos en la presentación) seguro que está encantado.

Del argumento aún no se sabe más que pocos indicios. Sabemos que está relacionado con una serie de libros que poco a poco irán haciendo una historia y que Maia, capítulo tras capítulo ira recuperándolos mientras se va oscureciendo la historia. De Maia sabemos que es una skater con un estilo de vestimenta muy urban-gothic (no es excluyente como se podrá comprobar) y que está muy relacionada con el mundo de Internet y las redes sociales.

Y esto, es otra cosa de las buenas que tendrá esta serie. Alrededor de la serie online se moverán muchos más elementos, ya que sino, no sería el espectador capaz de comprender toda la complejidad del mundo que ocurre alrededor de Maia. Maia, entre otros personajes, estarán con sus propios perfiles de Facebook, tuenti, twitter, etc. Además, el mundo se completará con libros, comics y aplicaciones web que hará que cada vez comprendamos más y más el mundo de Las crónicas de Maia.

Ah, y se va a doblar a inglés americano y subtitular al japonés para comenzar a explorar otros mercados.

La verdad es que fui al #cafeytwits sin saber muy bien qué me iba a encontrar y salí contento e ilusionado con un proyecto muy profesional, innovador, bien pensado y que a mí, de primeras, me atrae mucho.

Antes de acabar os dejo el último pre-trailer publicado ayer mismo y que, personalmente, me encanta:

Se que mi influencia en la red no es muy alta, pero hay que intentar aportar un poquito a la causa.
El 25 de Febrero se estrena en www.lascronicasdemaia.com. Yo no me lo pienso perder.

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I’ll do what I can to help y’all. But, the game’s out there, and it’s play or get played. That simple.

15/02/2011

Pues creo que tras tantos meses con este blog ya va siendo hora de que escriba algo sobre mi serie favorita. Quién me conozca un poco ya sabrá de cuál hablo, quién no, hay va: The Wire, una serie a la que me daría pena tener que poner como nota un 10/10 porque para mí mínimo tendría que ser un 50.

Lo irónico de mi amor por esta serie es que mi género favorito es, sin duda alguna, la ciencia ficción. Pero, he dicho ciencia ficción. C-I-E-N-C-I-A F-I-C-C-I-Ó-N con todas y cada una de las letras. No cosas cómo las fantasías de Star Wars (1977, George Lucas), lo cuál no quiere decir que no disfrute de cualquiera de éstas películas (sobretodo el Episodio IV). Pero, si tuviésemos que hacer un listado con los géneros que más me gustan del cine, tv o literatura, os puedo asegurar que el policíaco no se encontraría, precisamente, en la parte alta de la lista.
Hablando de la literatura, si que es cierto que el género de detectives me encanta, sobretodo las novelas e historias cortas de Sherlock Holmes de Sir Arthur Conan Doyle, pero, personalmente, no catalogo a este tipo de literatura dentro de la literatura policíaca (como creo que muchas otras personas y críticos tampoco hacen).

Por esto mismo, resulta irónico que mi serie favorita sea una serie que tienda a catalogarse como una serie de policías. Eso es lo que creía al comenzar a verla. Omar, sin duda, el mejor personaje de la serieMe dije: “A ver qué tal esta, que dicen que es tan buena, pero es que las de policías…” Las de policías me aburren. Pero, tras el tercer capítulo comencé a engancharme y, sobretodo, a darme cuenta de que The Wire no era una serie de policías. Sí, aparecían policías de Homicidios, de Narcóticos; y sí, también aparecían delincuentes, drogadictos y camellos; pero de eso no iba la serie. No, la serie va sobre personas, que son policías borrachos cada dos por tres, niños que no pueden ver a sus padres, jóvenes que para vivir deben vender cápsulas en una esquina, Jefes de Departamentos de policías que sólo se preocupan por las estadísticas de muertes de su distrito. Iba sobre cómo realmente vivían los policías y detectives.

Pero, es que según fueron avanzando la serie quedó más claro que no era una serie de polis. Era una serie sobre cómo funcionaba una ciudad de EEUU. Los problemas que tenía. Sobretodo una como Baltimore, una ciudad con una cuota de delincuencia más que enorme. Y se nos mostró la clase política, las escuelas, los periódicos, el puerto… Se vio todos los enredos que había en todas sus “clases” o “estadios”.

Pero, si por algo se destacó es por su falta de estructura de guión convencional. Parecía que en un capítulo no pasaba nada, pero vaya que si lo hacía. No había climax de las historias. Y sobretodo, los guionistas no temían matar a un personaje si era lo que demandaba la historia. Y se agradecía. Se agradecía porque lo hacía real. Y por eso no me dio pena que el mejor personaje (y también el más de “ficción”), ese héroe de principios. Ese Robin Hood que sólo robaba a los drogadictos, pero dejaba cadáveres en todas las esquinas, que el gran cowboy moderno Little Omar, muriese como murió. De manos de un niño. Sin gran climax final, sin gran lucha. De manos de un rival tan indigno. Se lo perdonamos porque es lo que pedía la historia y es lo que encajaba en ella.

¿Y a qué viene esto? ¿Por qué me he acordado? Pues porque hoy he comenzado a leer “Homicidio” del magnífico creador y guionista de The Wire, David Simon. Un libro que salió de pasar un año completo dentro del departamento de policía de Baltimore como si fuese uno más de ellos. Un libro que fue la semilla de esta magnífica serie. Un libro que acaban de sacar en castellano y no me podía perder.

Sólo voy veinte páginas, pero ya en él se puede ver la mano de Simon. La única pena es que en Pellegrini y Landsman, los dos primeros detectives que salen, veo demasiado de Bunk y McNulty (a la izquierda) y eso me da pena. Me da pena no sólo porque me apetezca volver a visionar la serie, sino que me da pena porque no voy a poder recobrar la inocencia que tenía cuando la vi por primera vez.

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06/02/2011

La anagnórisis (del griego antiguo ἀναγνώρισις, «reconocimiento») es un recurso narrativo que consiste en el descubrimiento por parte de un personaje de datos esenciales sobre su identidad, seres queridos o entorno, ocultos para él hasta ese momento. La revelación altera la conducta del personaje y le obliga a hacerse una idea más exacta de sí mismo y lo que le rodea.

¿Qué es aquello que nos define? ¿Qué es lo que somos realmente?

Si realizas en Google búsquedas como “saber quién eres” o “quién soy” todas las referencias tienen que ver, en su mayor parte, con 1. horóscopo y “astrología”; 2. Test de personalidad y 3. Libros de autoayuda.

De inicio, esto plantea una gran pregunta, que siempre ha existido y, me temo, existirá durante mucho tiempo más: ¿Nacemos o nos hacemos?

Es una difícil pregunta, según estas referencia googlenianas, nuestra forma de ser está relacionada, ya en primera estancia, con el “destino”. Somos como somos por naturaleza y eso no podemos cambiarlo. Da igual que esta naturaleza sea la alineación de astros que se dio en nuestro día de nacimiento o los genes que mágicamente se unieron en el momento de nuestra concepción y tiempo posterior.

Y, volvemos por tanto a la casilla de salida, ¿nacemos o nos hacemos? Porque parece un poco ingenuo pensar que somos tal como somos por naturaleza, porque tenemos unos hilos que nos mueven, como si estuviesen jugando con nosotros a los Sims, o como si toda nuestra forma de ser viene predicha desde nuestro nacimiento.

Tiene más sentido, más coherencia pensar que nuestras experiencias, el contacto, el ambiente, etc. nos hace ser tal y como somos.

Pero, entonces… ¿qué soy? ¿Hay algo que me defina? No desde un punto de vista del exterior, de cómo me ve la gente y piensa cómo soy, sino de qué soy.

¿Soy mi barba, mi pelo, mi peinado? ¿Soy la ropa que llevo, las deportivas? ¿Soy lo que pienso, lo que hago, lo que no hago? ¿Soy lo que tengo, soy lo que no tengo? ¿Soy mis sueños, mis deseos, lo que quiero? ¿Soy mis ideales, mi fe, mis pensamientos? ¿Soy la música que me gusta, los libros que leo, las películas que veo, lo que escribo? ¿Soy aquello por lo que pago, soy aquello que hago gratis? ¿Soy mis amigos, mis enemigos? ¿Soy lo que creo que soy?

¿Soy todo lo anterior?

¿Soy algo tangible o soy lo que la gente ve y cree que soy? ¿Soy el Arturo que ve mi madre o el que ve mi compañero de clase? ¿Soy los dos?

Personalmente, creo tener una aproximación de lo que soy, pero no puedo tener una total confianza en ella. Hay situaciones que no he vivido, por ejemplo, y aún no conozco mi reacción a ellas. Pero, sobretodo, porque no he tenido mi anagnórisis. Ese momento, típico en literatura o en cine, en el que se tiene esa revelación final. Personaje mira al infinito, eje de mirada próximo al eje de cámara, cara de medio-sorpresa medio-comprensión y travelling de aproximación.

A veces he tratado de provocar esa anagnórisis, no se si alguien más. De hecho, he tenido alguna muy útil, pero no se si ha sido provocada o no.

La cuestión de todo esto es que, si no sabes qué eres, ¿cómo sabrás como cambiarlo? ¿Cómo lograr cambiar un aspecto tuyo si no sabes el gatillo del que tirar? ¿Cómo tirar de ese gatillo, si es que lo descubres, si no sabes qué más puede afectar de todos esos elementos que puede que te definan?

Que simple es la vida en las películas, sólo hay que esperar a que la banda sonora te dé el pie para saber que vas a tener una gran revelación.

Que sencillo es ser una palabra incluida en un diccionario y saber que, junto a los dos puntos detrás tuyos, hay una frase que dice qué eres, que significas.

¿Podríamos tener nosotros una definición también que nos acompañase siempre y todo el mundo pudiese leer?

Arturo M. Antolín: (mas.) (sing.) Estudiante de Comunicación Audiovisual arisco, irritable, algo narcisista y poco conformista. (Véase también: Arturo Miguel Antolín Delgado)

Pensándolo mejor, quizá no sea tan buena idea tener una etiqueta constantemente con nosotros, por lo menos, durante unos momentos, existiría la posibilidad de que fuésemos alguien completamente distintos. Tendríamos la opción de, ante los ojos de quién nos ve, ser otra persona distinta.

pd: El título del post es el que por defecto me creó wordpress. Me pareció indicado porque al comenzar a escribir no sabía qué iba a ser este post.

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Matanza juvenil a lo Gran Hermano

04/02/2011

¿Y qué hice durante todos los viajes en Rumania? Controlar la batería de mi iTouch porque durante varios días era nuestra única posibilidad de Internet (en Brasov por lo menos) y, por tanto, leer.

Había ya terminado los libros que me tocaban de Guión Audiovisual y, dado que estaba de vacaciones, no quería seguir con novelas obligatorias a pesar de que pudiesen gustarme, sino que quería leer una novela que me apeteciese.

Esa novela fue: “Los juegos del hambre” de Suzanne Collins. Había leído varias recomendaciones acerca de la novela y me apetecía algo ligero, así que no dudé en llevarme esta novela en mi ebook para leer en los viajes.

No me arrepiento.

Lo primero, repetir lo que muchos decían en las reseñas que había leído antes: Aunque pueda parecerlo por los protagonistas de la historia y, a pesar de que sea catalogada como literatura juvenil, no creo que esta lectura sea para jovencitos, sino que más bien es para adolescentes ya creciditos o adultos que saben cómo funciona el mundo.

La novela es la primera de una trilogía, impulsada, imagino, por el éxito de esta primera parte. Y, esta es su sinopsis oficial:

Es la hora. Ya no hay vuelta atrás. Los juegos van a comenzar. Los tributos deben salir a la Arena y luchar por sobrevivir.
Ganar significa Fama y riqueza, perder significa la muerte segura…
¡Que empiecen los Septuagésimo Cuartos Juegos del Hambre!
Un pasado de guerras ha dejado los 12 distritos que dividen Panem bajo el poder tiránico del “Capitolio”. Sin libertad y en la pobreza, nadie puede salir de los límites de su distrito. Sólo una chica de 16 años, Katniss Everdeen, osa desafiar las normas para conseguir comida. Sus prinicipios se pondrán a prueba con “Los juegos del hambre”, espectáculo televisado que el Capitolio organiza para humillar a la población. Cada año, 2 representantes de cada distrito serán obligados a subsistir en un medio hostil y luchar a muerte entre ellos hasta que quede un solo superviviente. Cuando su hermana pequeña es elegida para participar, Katniss no duda en ocupar su lugar, decidida a demostrar con su actitud firme y decidida, que aún en las situaciones más desesperadas hay lugar para el amor y el respeto.

Puede parecer una premisa estúpida y muy poco creíble, pero en cuanto la autora comienza a describir el mundo de Panem, todo cobra mucho más sentido.

Me parece una historia fenomenal sobre la adolescencia en una situación tan horrible como la de tener que matar a gente de tu misma edad para poder sobrevivir. En ese marco se da una historia sobre amistad, honor, supervivencia, control de masas, injusticia, etc.

Sin duda lo recomiendo.

Estoy deseando comenzar con la segunda novela: En llamas. Sin embargo, antes tengo que hacer la tarea y leer los libros que me tocan para clase este mes. Espero que sea pronto.