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06/02/2011

La anagnórisis (del griego antiguo ἀναγνώρισις, «reconocimiento») es un recurso narrativo que consiste en el descubrimiento por parte de un personaje de datos esenciales sobre su identidad, seres queridos o entorno, ocultos para él hasta ese momento. La revelación altera la conducta del personaje y le obliga a hacerse una idea más exacta de sí mismo y lo que le rodea.

¿Qué es aquello que nos define? ¿Qué es lo que somos realmente?

Si realizas en Google búsquedas como “saber quién eres” o “quién soy” todas las referencias tienen que ver, en su mayor parte, con 1. horóscopo y “astrología”; 2. Test de personalidad y 3. Libros de autoayuda.

De inicio, esto plantea una gran pregunta, que siempre ha existido y, me temo, existirá durante mucho tiempo más: ¿Nacemos o nos hacemos?

Es una difícil pregunta, según estas referencia googlenianas, nuestra forma de ser está relacionada, ya en primera estancia, con el “destino”. Somos como somos por naturaleza y eso no podemos cambiarlo. Da igual que esta naturaleza sea la alineación de astros que se dio en nuestro día de nacimiento o los genes que mágicamente se unieron en el momento de nuestra concepción y tiempo posterior.

Y, volvemos por tanto a la casilla de salida, ¿nacemos o nos hacemos? Porque parece un poco ingenuo pensar que somos tal como somos por naturaleza, porque tenemos unos hilos que nos mueven, como si estuviesen jugando con nosotros a los Sims, o como si toda nuestra forma de ser viene predicha desde nuestro nacimiento.

Tiene más sentido, más coherencia pensar que nuestras experiencias, el contacto, el ambiente, etc. nos hace ser tal y como somos.

Pero, entonces… ¿qué soy? ¿Hay algo que me defina? No desde un punto de vista del exterior, de cómo me ve la gente y piensa cómo soy, sino de qué soy.

¿Soy mi barba, mi pelo, mi peinado? ¿Soy la ropa que llevo, las deportivas? ¿Soy lo que pienso, lo que hago, lo que no hago? ¿Soy lo que tengo, soy lo que no tengo? ¿Soy mis sueños, mis deseos, lo que quiero? ¿Soy mis ideales, mi fe, mis pensamientos? ¿Soy la música que me gusta, los libros que leo, las películas que veo, lo que escribo? ¿Soy aquello por lo que pago, soy aquello que hago gratis? ¿Soy mis amigos, mis enemigos? ¿Soy lo que creo que soy?

¿Soy todo lo anterior?

¿Soy algo tangible o soy lo que la gente ve y cree que soy? ¿Soy el Arturo que ve mi madre o el que ve mi compañero de clase? ¿Soy los dos?

Personalmente, creo tener una aproximación de lo que soy, pero no puedo tener una total confianza en ella. Hay situaciones que no he vivido, por ejemplo, y aún no conozco mi reacción a ellas. Pero, sobretodo, porque no he tenido mi anagnórisis. Ese momento, típico en literatura o en cine, en el que se tiene esa revelación final. Personaje mira al infinito, eje de mirada próximo al eje de cámara, cara de medio-sorpresa medio-comprensión y travelling de aproximación.

A veces he tratado de provocar esa anagnórisis, no se si alguien más. De hecho, he tenido alguna muy útil, pero no se si ha sido provocada o no.

La cuestión de todo esto es que, si no sabes qué eres, ¿cómo sabrás como cambiarlo? ¿Cómo lograr cambiar un aspecto tuyo si no sabes el gatillo del que tirar? ¿Cómo tirar de ese gatillo, si es que lo descubres, si no sabes qué más puede afectar de todos esos elementos que puede que te definan?

Que simple es la vida en las películas, sólo hay que esperar a que la banda sonora te dé el pie para saber que vas a tener una gran revelación.

Que sencillo es ser una palabra incluida en un diccionario y saber que, junto a los dos puntos detrás tuyos, hay una frase que dice qué eres, que significas.

¿Podríamos tener nosotros una definición también que nos acompañase siempre y todo el mundo pudiese leer?

Arturo M. Antolín: (mas.) (sing.) Estudiante de Comunicación Audiovisual arisco, irritable, algo narcisista y poco conformista. (Véase también: Arturo Miguel Antolín Delgado)

Pensándolo mejor, quizá no sea tan buena idea tener una etiqueta constantemente con nosotros, por lo menos, durante unos momentos, existiría la posibilidad de que fuésemos alguien completamente distintos. Tendríamos la opción de, ante los ojos de quién nos ve, ser otra persona distinta.

pd: El título del post es el que por defecto me creó wordpress. Me pareció indicado porque al comenzar a escribir no sabía qué iba a ser este post.

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