Archive for 22 marzo 2011

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Tiempos Modernos

22/03/2011

Aún recuerdo aquellos años cuando comenzaba a popularizarse Internet. Los años en los que esperabas durante un largo minuto mientras tu modem se conectaba haciendo ruidos extraños. En los que sólo se veía texto html sobre fondos (en una siempre mala elección de combinación de colores) y en los que te acordabas de la familia del tío que había hecho la web por poner una foto en 640×480. Siglos tardaba en cargar.

Eran esos tiempos en los que todos sospechábamos. Miramos a los ordenadores y su red con el rabillo del ojo. Entrábamos, lo comenzábamos a usar, examinábamos qué nos ofrecía; pero no nos fiábamos ni un momento. Era demasiado bueno para ser cierto, demasiado nos ofrecía por tan poco. En algún sitio tenía que estar la trampa. No nos atrevíamos a comenzar a comprar por Internet (seguro que nos robaban el número de tarjeta o nos trataban de cobrar más). ¡Cuidado con los virus! Eso si que era una pandemia o era lo que parecía. Y así una y otra cosa.

Luego, comenzamos a fiarnos, sobretodo los más jóvenes. Descubríamos nuevas cosas y hablábamos con nosotros mismos. Sobretodo hablábamos con nosotros mismos todo el día mediante MSN Messenger y similares (por lo menos eso decíamos nosotros que hacíamos). Junto a los videojuegos, Internet se había convertido, para muchos, en el Apocalipsis de la humanidad. Ya NADIE salía. Ya NADIE se relacionaba si no era por ordenador. Los niños SÓLO estaban interesados en jugar a maquinas infernales creadas por el DIABLO.

Mientras nosotros sabíamos que había algo más. Esto prometía más.

He tenido la suerte de crecer a la par que lo hacía Internet. O quizá es que según he crecido he visto otra parte de Internet que antes no se me había mostrado o no me resultaba interesante. La verdad es que no lo sé. Pero, en el último año mi visión de Internet ha cambiado por completo. No sólo es una fuente de cultura increíble, de información, una herramienta de estudio y de comunicación interpersonal (aunque muchos aún no se lo crean). De algún tiempo atrás, he comenzado a darme cuenta de que es algo mucho más importante. El Futuro. Un futuro que pinta bien. Por lo menos desde mi punto de vista, otro dirán que no va a ser mejor. De una manera u otra lo claro es que es lo que vendrá.

Ahora tenemos FacebookTwitter dos herramientas comunicativas que me parecen fundamentales en el mundo de hoy en día y que sin las que el mundo sería distinto. Además, demuestran lo compleja que es la red, donde lo mismo se hace popular una web en la que puedes comunicarte con cualquier persona del mundo (aunque comenzase como una forma de ligar en Harvard), como una que te reduce tus posibilidades a tan sólo 140 caracteres. Y, a pesar, son dos herramientas que nos acerca noticias en cuestión de minutos, curiosidades en cuestión de segundos y que, además, nos permite conocer gente muy interesante que hubiese sido imposible de otra manera.

Pero es que, además, tenemos Skype que nos permite no tener que esta uno delante del otro para hablar como si lo hiciésemos. Las distancias se reducen. Lo mismo sucede con las herramientas de trabajo en grupo a lo Google Docs o Teambox. Para compartir archivos de trabajo: Dropbox. Podemos ver nuestros programas de televisión pasados en cosas como a la carta de rtve o escuchar música streaming vía Spotify. Con este mismo modelo, podemos ver qué está sucediendo en Nueva Zelanda (literalmente la otra punta del mundo) con sólo pinchar un link.

Pero, esto no nos hace no salir a la calle. Yo esta mañana lo he hecho. Y mañana lo haré. Y pasado. Sigo hablando con mis amigos cara a cara como siempre, aunque ahora puedo hacerlo más, porque también puedo hablar con ellos cuando estamos cada uno en nuestra casa.

Pero, es que, además, he comprendido el potencial que tiene en mi propio campo, el audiovisual. Pensaba que Internet sólo servía para poner cada uno su corto casero o, como mucho, hacer series online de humor para pasar el rato. Pero, he comprendido que no. Desde la distribución a la producción abren nuevos canales de creación mediante Internet. Herramientas como Filmin (películas a precio de risa y no disponible en el medio convencional de distribución) o proyectos como El Cosmonauta (con su gran financiación crowdfunding) lo demuestran. Igualmente, sirve como escaparate, llamar la atención o usarlo como un nuevo medio de difusión de contenidos como con series como Las Crónicas de Maia, Las Reflexiones de Repronto, o Qué vida más triste (que llegó a saltar a la televisión manteniendo su formato).

Pero la clave definitiva está en que ahora mismo estoy estudiando una asignatura en la Universidad en la que nuestro profesor ha decidido enfocarse casi íntegramente en Internet. Estructura de Medios de Comunicación. ¡Estructura de Medios de Comunicación! Francisco Vacas, el profesor que da la asignatura, puede que haya matado demasiado pronto los “medios de comunicación del s. XX” como él los llama. Yo no opino que TV, Radio y Prensa estén acabados. Pero sí que les queda muy poco en su formato actual.

Renovarse o morir. La clave está en Internet. El futuro de unas generaciones por lo menos.

Y aún así, saldremos a la calle. Dejemos las reticencias. Dejemos mirar mal por el rabillo del ojo. Siempre lo nuevo nos ha parecido algo malo. Siempre hemos tenido miedo a ello. Sobretodo aquellos a los que les obliga a cambiar muchas cosas de su vida.

¿Y si tratásemos, simplemente, de adaptarnos a los nuevos medios, al nuevo mundo?

 

pd: Creo que se nota de que me siento orgulloso de colaborar en algunos de los proyectos comentados, aunque sea de forma muy pequeña.

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No es televisión… es C+

21/03/2011

Llevo sin tener tiempo para escribir ya varias semanas. Sin embargo, este era un post que quería escribir desde hace tiempo, así que me he estado dedicando a ir poco a poco, en cualquier pequeño rato que tenía, escribiendo párrafo tras párrafo hasta que lo he acabado. Adoro la HBO me encanta sus series, su forma de ver la televisión. Muchos acusan a estas series de lentas, de que se recrean demasiado, etc. De que quieren jugar a “a ver quién la tiene más larga” por el renombre que ha sacado la sección de ficción de la cadena. Quizá en parte sea así, en alguna ocasión yo también he pensado eso. Pero, aunque pueda pasar en algún momento, la realidad es que sus series son lo mejor de la televisión actual sin duda alguna. Por ello merece la pena. Por ello, la noticia de que Canal + iba a comenzar a hacer productos de ficción propios me cogió, por un lado con entusiasmo y, por otro, con bastante escepticismo. Muchos decían que iban a copiar el modelo HBO, que iban a hacer una cadena a su imagen y semejanza pero con productos autóctonos. Cosas de esa índoles. Algunos les creyeron, otros no, otros nos mostramos a la espera, en modo standby, sin saber realmente qué iba a suceder. Si sería algo bueno o otro fracaso más. Hace varios meses se estrenó el primero de estos productos: ¿Qué fue de Jorge Sanz? Seis capítulos a unos 30 minutos de duración cada uno protagonizados por un Jorge Sanz supuestamente en declive y que se interpreta en parte a él mismo y en otra, no. Tardó en aparecer en Internet para descargar. Muchos, durante nos semanas, nos volvimos locos intentando encontrar los capítulos. Fue la primera señal.

Cuándo por fin pude verla he de decir que me encantó. Me vi los seis capítulos en dos días y hay que decir que se hizo muy corta. Pero era un gran inicio. No era el típico humor patrio que acaba cansando por estar todo el rato repitiendo una y otra vez los mismo chistes y los mismos estereotipos (aunque alguno había, no nos engañemos). Estaba ese ambiente que hace que el personaje principal te de pena, pero no tanto como para crear repulsión (algo que me pasaba con Me llamo Earl). Tenía el punto justo de Entourage para juntarlo con el toquecillo de Extras. Era una mezcla de mil puntos unido a una nueva idea. También decir que me encantó el personaje del creador de la serie de superhéroes con esa ya mítica frase: “Batman es un forrao de la vida que como le sobra la pasta y le sobra el tiempo libre combate el crimen… y posiblemente le desgravará haciendo, el cabrón” Me gustó, sin duda. Era un principio prometedor para Canal +.

Pero, después llegó Crematorio. Se estrenó hace dos semanas. Y eso ya es otro tema. En este caso estamos hablando de una serie que ya no es humor. Una serie con una historia densa, oscura… con un personaje turbio. Con personajes secundarios con sus propios problemas y asuntos. Una hija con problemas familiares por todos lados, una nieta rebelde, una novia tan joven que todos creen que está por el interés, una madre que conoce la verdadera cara de su hijo. Es un producto denso, genial heredero de cualquier capítulo de Los Soprano pero con promotores inmobiliarios en lugar de con Mafiosos de New Jersey. Son capítulos de cincuenta minutos. Con un excelente José Sancho que se sale en el papel. Entre todos los otros actores. Con una cabecera de Loquillo que parece no encajar mucho con el tono, pero que está genial también. Van dos capítulos de los ocho de la primera temporada. Espero que sigan así.

Parece que la TV por fin está comenzando a cambiar en materia de ficción nacional. Como siempre viene de mano de las cadenas privadas. Esperemos que siga así la incercia y aparezcan más series que traten con la misma forma su contenido.

Espero con los brazos abiertos.