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El guión sin imágenes

05/02/2012

Me salgo en esta ocasión un poco de mi discurso tradicional para centrarme, en lugar de en el cine o la televisión, en la radio.

Recientemente he comenzado a oír la Ficción Sonora de RNE, una magnífica muestra del poder sonoro y de lo que significa un magistral guión. Robert McKee dice en su libro “El Guión” algo que todo guionista sabe: El diálogo mueve la acción. Sin embargo, destacaba que no todo tenía que ocurrir mediante la verborrea de los personajes, no todo se podía decir, sino que había que seguir el precepto clásico de: muestra, no digas. Según McKee la idea básica es que hay que contar todo lo que se pueda mediante imágenes, pues el guión ha de ser lo último que se escriba y cuanto menor de éste haya mayor será su efecto.

Sin embargo, como es lógico, esto no ocurre en la radio. La radio tiene la dificultad de que se atiene a sólo uno de nuestros sentidos. Sólo podemos oír. En este caso no se puede mostrar, todo hay que decirlo. Y ahí reside la gran dificultad: ¿cómo podemos contar una historia de 90 min. mediante efectos sonoros y la voz humana?

En fila, como si tocaran una sinfonía

Es increíblemente difícil. Se tiene que tener un guión muy bien estructurado, que logre mantener en vilo a quien lo escuche constantemente, con una historia profunda que se alíe con una parte que haga mantener la atención del oyente. Pero, se puede hacer, ¡y vaya que si se puede hacer! Una muestra de ello es la modernización de la historia de Drácula de Bram Stoker que se puede escuchar aquí. Esta magnífica adaptación de Alfonso Latorre. En este caso se ha conseguido que sin una voz en off, únicamente mediante los diálogos de los personajes se consigue desarrollar la historia de Vlad Tepes, Mina Murray y Jonathan Harker. Bueno, no únicamente, pues en este caso la máxima de muestra, no digas se ha cambiado, en parte, por una que podríamos denominar efectiza, no digas. Los efectos sonoros son totalmente increíbles en esta historia, haciendo que brillen los escenarios y se muestren en nuestra mente como si de una imagen se tratase. Y todo con el uso de un sólo sentido.

Esto es una prueba de que nada sobra en ningún momento. Ni en el cine, ni en la televisión. El sonido, los efectos, la música suelen menospreciarse, tener menos atención tanto por parte de creadores como de espectadores; pero, la radio, mediante ejercicios como estos demuestra que bien usados pueden ser tan o más evocadores que la imagen.

Si subordinamos imagen y/o sonido a un buen guión, nada puede salir mal. No lo olvidemos. La radio ficción lo demuestra. Y, afortunadamente, muchas películas también.

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