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El porqué de cada plano

13/02/2012

Una de las máximas a la hora de crear cine es que cada plano tiene que aportar algo a la película. Todo lo que se vea en filme tiene que tener un porqué para estar ahí. Nada puede ser gratuito, nada debes ser sólo por el gusto del director, productor, actor, etc. Todo debería dar una información al espectador, mayor o menor, pero una. Pero, ¿es esto cierto? ¿Hasta qué punto es un plano fundamental? ¿Hasta que punto es un plano gratuito? Al fin y al cabo, las películas están configuradas por un número de planos que, a su vez, forman una serie de escenas que configuran secuencias que acaban convertidas en la película. Así pues, quitar un plano a una de ellas no tiene por qué hacerle daño, pues el resto de los planos compensan el perdido. Pero, esto no sucede en todas ocasiones. Pues hay veces que un sólo plano puede cambiar el sentido total de una película.

A principios del siglo XXI la Tyrell Corporation desarrolló un nuevo tipo de robot llamado Nexus -un ser virtualmente idéntico al hombre- y conocido como Replicante. Los replicantes Nexus 6 eran superiores en fuerza y agilidad, y al menos iguales en inteligencia, a los ingenieros de genética que los crearon. En el espacio exterior, los replicantes fueron usados como trabajadores esclavos, en la arriesgada exploración y colonización de otros planetas. Después de la sangrienta rebelión de un equipo de combate de Nexus 6 en una colonia sideral, los replicantes fueron declarados proscritos en la tierra bajo pena de muerte. Brigadas de policía especiales con el nombre de unidades de Blade Runners tenían ordenes de tirar a matar al ver a cualquier replicante invasor. A esto no se le llamó ejecución, se le llamo retiro. Los Ángeles, Noviembre 2019

... y Noodles

En 1982 nace un mito. Blade Runner (Ridley Scott, 1982) se convierte en una de las mejores películas de la historia, mi película favorita y, además, una de las películas que cumple con este hecho de que un sólo plano pueda cambiar el significado de la película. Esto se pudo apreciar tras la aparición del Director’s Cut de Scott 10 años después de su estreno, en 1992.
En el ’82 había existido problemas entre Ridley Scott y los productores, que obligaron al director a montar la película de una forma que él no quería. Sin embargo, debido al fragante éxito que tuvo la película, diez años después se volvió a montar tal y como quiso el director. Y entonces fue cuando se lió.
La versión de Scott difería en tres detalles de la primera versión, pero la película cobraba un total nuevo significado.

¿Por qué? Pues porque Scott eliminó la voz en off del personaje de Deckard quitando al espectador la posibilidad de conocer qué piensa el personaje y añadió éste plano:

Un unicornio. Los productores habían obligado a quitar el plano del unicornio en la primera versión porque no aportaba nada a la historia. Y como hemos dicho antes, si un plano no aporta a la historia, ¿por qué usarlo?

Pero, el no significado de ese plano se debe a otra obligación impuesta por productores: el final.

Un hollywood happy ending que, desde mi punto de vista desfigurando el sentido de la historia, cerraba la trama de la película. Y en la que el unicornio no pintaba para nada.

Sin embargo, Scott no estaba contento con esto, y en su montaje quitó esta escena y dejó el siguiente final:

Y se hizo  la magia porque este final, unido al famoso plano del unicornio, abría un nuevo arco de posibilidades para la película. Y sin respuesta. Porque desde entonces fans de todo el mundo han discutido una cuestió: ¿Es Deckard un replicante?

En la versión de Scott hay muchos indicativos que hacen pensar que lo es. Y es que, además, es de lo que habla la película. Replicantes que se sienten humanos y ya no se diferencian de ellos.

Pero, no hay respuesta porque ni quienes hicieron la película la tienen. Scott afirmó que para él Deckard era un replicante. Ford dijo que él nunca pensó que lo fuese y que le interpretó como si se tratase de un humano.

voilá un plano cambia una película. O su entendimiento. Y esa es la magia del cine, pero, más importante aún, la magia del montaje. Porque una historia es su guión y la última versión de él se realiza en la sala de montaje y, ahí, puedes hacer pasable una película mediocre o destrozar un brillante guión. Porque el montador tiene en sus manos lo que el espectador ve. Y un sólo plano, puede marcar la diferencia.

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One comment

  1. Buen comentario. Aunque pienso que el final original no es tan idilico como parece…Digamos que mas bien un falso final feliz con varias lecturas. SAludos



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