Archive for 29 abril 2012

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La marca de la casa

29/04/2012

Los italianos inventaron la pizza. Los chinos la pólvora. Y los ingleses la televisión. La ficción televisiva que existe en la actualidad no proviene de USA. Los estadounidenses cogieron lo mejor de la televisión británica, lo desarrollaron y expandieron a nivel mundial. Y no lo hicieron mal. Es lo que mejor saben hacer. Pero, la realidad es que la televisión británica ha sido siempre la que ha partido el bacalao.

Así, hoy en día, es indudable que existen dos cadenas que sirven como referentes de la televisión a nivel mundial. La Home Boxe Office (HBO) y la British Broadcasting Corporation (BBC). A todos les gustaría ser como ellas. A todos nos gustaría escribir para ellas.
Los yankees y los british son los amos de esto. Van de la mano. Pero, la clave para que estas dos cadenas sean lo más en este momento, creo, se debe a dos motivos:
  1. Tratamiento de la fotografía: Tanto la HBO como la BBC cuida mucho la fotografía en sus series, como si tratasen de películas (de hecho, capítulos de sus series tienen en ocasiones más presupuesto que muchas películas). Cuidan los colores, los planos, la composición de éstos y la luz que les inciden. Fotografía en unión a la dirección artística, claro. Eso ni decir que cabe.
    En muchas ocasiones también rompen con los patrones clásicos establecidos. En esto, uno de los casos que más llamó mi atención fue la de Luther . Hace poco tuve una conversación a este respecto, precisamente. Me llamó poderosamente la atención la extraña composición que realiza a la hora de llevar a cabo conversaciones.

    Planos muy frontales, con el aire en el lado contrario al eje de miradas (muy cercano a encontrarse con la cámara, también hay que decirlo). Acostumbra a realizarlos limpios, sin escorzo ninguno. Planos muy estéticos, que aprovecha mucho los colores de las localizaciones. Muy fotográficos. Muy cuidados. Algunos podrían decir que muy cinematográficos.
    Son en Luther donde más se usan, pero al parecer se ha debido de convertir en una marca de la BBC, pues ya he podido verlos en alguna escena de Inside Men o incluso en Sherlock.

    Así. Este intensivo y cuidado uso de la fotografía siempre facilita el acercamiento del espectador. Más, por lo menos, que si al espector le recuerda a la película de A3 del sábado por la tarde.
  2. Guión: Historias cerradas. Redondas. Trazadas ya con sus claros objetivos desde los inicios. Con sus finales marcados. Puede parecer algo evidente, al final y al cabo últimamente mucha parte de ellas (afortunadamente) se realizan así. Pero, sabemos que hubo un tiempo en el que los caminos se abrían sin saber exactamente cómo se iban a cerrar.
    Y lo que más me fascina particularmente de la BBC es que no sacrifican la historia a la duración de esta. Les es irrelevante cuántos capítulos dure siempre y cuando haya que contar. Por eso que existan tantas miniseries de la BBC a día de hoy. Y no lo confundamos con las TV-movies españolas porque eso no tiene ni comparación.
    Lo bueno de tan corta duración es que hace que grandes actores se animen, pues no les obliga a firmar un “contrato de larga duración” tal y como si participasen en una serie convencional. Así, últimamente, la BBC ha sacado Exile, Inside Men, The Shadow Line, etc. Y luego formatos como Sherlock, The Hour, Luther; que aunque cuenten con varias temporadas, su corta duración facilita también lo comentado anteriormente.
    Hay que destacar también en este aspecto a otra cadena británica que últimamente comienza a realizar productos de gran calidad y que está llamando mucho la atención: Channel 4. Con su filial Film4 llevaba muchos años produciendo grandes éxitos del cine británico. Ahora, con productos como Dead Set o Misfits ha despuntado también en TV a nivel internacional. Aunque la gran bomba fue Black Mirror. Una serie que nadie esperaba. Tres capítulos de una hora de duración sin conexión entre ellos y que resultan una patada en la boca del estómago. Brillantes (a mi me encantó el primero) y que pocos se hubiesen atrevido a realizar.
    http://www.youtube.com/watch?v=dpgQPpdZayg
Es, por tanto, evidente que estos dos son los que mandan en el cotarro. Y lo hacen por algo. No es casual que cada vez que oímos o leemos sobre una nueva serie HBO o BBC nos pongamos ya de los nervios esperándola. Que su sello sea sinónimo de calidad se debe a que su éxito no viene de un caso específico. Viene de grandes series, grandes productos que han cautivado muchos corazones.
Y seguirán haciéndolo. Porque todos tenemos nuestros ojos fijados en ellas. Todos querríamos ser HBO o BBC. Pero, muy pocos pueden. Porque sino se perdería su magia.
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Estocolmo

16/04/2012

El teatro neoclásico, muy típico de la escena española en los siglos XVII y XVIII tenía una regla básica, la denominada regla de las tres unidades: unidad de acción (debía de existir una sola trama), unidad de tiempo (debía de ocurrir en un marco temporal no mayor de 24 horas) y unidad de lugar (todo ocurría en un solo escenario). Esta forma de teatro rehabilitó mucho la escena en la época, pues hacía que fuera más fácil (y por tanto barato) el montaje de la obra.

Las historias limitadas de esta forma, no son muy cinematográficas, precisamente. Es muy difícil que una historia de este tipo pueda ser llevada a la gran pantalla y, cuando se hace, suele ser por una cuestión monetaria, al igual que ocurría con el teatro. No se tiene pasta para sacar la cámara fuera de la localización indicada.

Sin embargo, a mi estas películas me suelen apasionar. Porque sabiendo que carecen de muchas de las claves del cine (movilidad de personajes, de escenarios, elipsis, etc.) vuelcan su esfuerzo en el guión, su perfección milimetrica, diálogos muy significativos y connotativos en muchas ocasiones. Juegan con el escenario, el juego de miradas y las acciones de personajes, etc.

En la parte final de la película sólo quedan en la sala un sofá y los actores.

Una de las que he revisionado hace poco es Man from the Earth (Richard Schenkman, 2007). Esta película (catalogada erróneamente, desde mi punto de vista, como Ciencia Ficción) juega con una premisa muy interesante. Un hombre de 14.000 años de antigüedad. Un hombre del paleolítico que no envejece más allá de los 35 años. Todo lo que ha vivido y cómo lo ha vivido. Cómo ha evolucionado. ¿Qué ocurriría si un día se decidiese a contar su historia?

Y esa es la palabra clave de esta película: CONTAR. Porque es lo único que hace. Nos cuenta sus maravillosa historia. Sus amigos dudan de él, le ponen a prueba, le preguntan lo que quieren, detalles. Te dejas llevar por la historia, te apasiona… y la cámara no sale del salón de la casa. No flashbacks, ninguna imagen que no sea el grupo de amigos sentados cerca de la chimenea escuchando la historia de John Oldman (David Lee Smith). Y gracias a un magnífico guión, llevado a un gran tempo, el director y el guionista consiguen tenernos atentos de la pantalla y de cada una de las palabras de Oldman durante los noventa minutos de metraje. Porque nos convertimos en uno más de los personajes, fascinados con lo que nos están contando y dudosos de si es cierto o una trola.

Otra de película de este tipo es la estrenada hace pocos meses Carnage (Roman Polanski, 2011). En este caso, la comedia de Polanski, basado en una obra teatral, no juega tanto con los diálogos y la trama (que cuenta con un gran McGuffin que sirve sólo como motor de la trama) sino con el enfrentamiento en sí de los personajes. No tanto el qué cuentan, sino el cómo y de que manera lo hacen.

Stockholm es muchas cosas. La capital de Suecia, una discoteca, un rastro de sangre...

La vuelta a ver estas película viene porque hace poco descubrí un proyecto que me ha encantado.

Como fan que soy del género y de este tipo de películas, mi mente está fija en Stockholm  una película que se está rodando en la actualidad en Madrid y que cuenta en su reparto con la increíble Aura Garrido. Se trata de un proyecto independiente, de bajo presupuesto y que ha logrado salir adelante con una parte de su presupuesto recaudado en Verkami por crowdfunding. Pidieron 8.000€ para cubrir una parte. Lograron 13.000€.

Gente joven que se lanza hacía delante y se arriesga con una historia que tiene una pinta brillante. Yo pienso perder el rastro de lo que ocurre con esa película.

Lo único que no sé es cómo aguantaré la espera.