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Ahora sí, ahora no

03/06/2012

Ayer vi Snow White and the Huntsman (Rupert Sunders, 2012). Y juro que mi decepción fue mayúscula. No porque tuviese expectativas. A estas alturas ya todo sabemos lo que estas películas nos ofrecen y, por eso, si no vamos predispuestos a ello se debe a nuestra ingenuidad, y nada más. No. La cuestión fue que aún sabiendo a lo que iba la película resultó aburrida, salvo en un par de ocasiones, donde los despropósitos mostrados hicieron que soltase una carcajada. Ganándome así miradas entre la gente de mi alrededor.

La generosa Ravenna bañada en la leche que repartirá entre los necesitados

Pero bueno, este post no es para destrozar la película sin más. Sino que es para decir cuál creo que es el problema por el que no funciona.

No me meteré en el tema de hasta que punto Kristen Stewart es más hermosa que Charlize Theron. Sino en otra cuestión. Personajes planos. Creo que todo se reduce a eso. Sí, es Blancanieves. ¿Y?

Cuando vemos un película, puede que nos interese la historia, por el motivo que sea; pero, lo que nos tienen que atrapar son los personajes. Y si tenemos a personajes planos, sin conflicto interno, sin intenciones apenas. Entonces, ¿cómo van a resultar interesantes al espectador?

Esto es algo que, por otro lado, tiene una ventaja muy clara: no se necesitan grandes actores. Si Stewart y Hemsworth lo están petando ahora, pues nada, les damos el papel. Total, para lo que van a hacer en cámara, da igual que tengan horchata en sangre.

Sólo hay, en toda la película, una excepción: Ravenna. La malvada reina está interpretada por una actriz de verdad, lo que le hace capaz de crear un conflicto interno en el personaje. Nimio, sí. Pero, te lo crees, que ya es más que lo que ocurre con los otros tres personajes de más protagonismo de la historia. Personajes cliché sin conciencia propia, que actúan sin saber por qué (SPOILERS):

  1. William: Amigo de la infancia. Destinado a ser su amante. Se siente culpable por haberla abandonado. Cuando oye que está viva no lo duda y, como la ama, se lanza a internarse en el Bosque Oscuro junto a sus enemigos (que lógicamente desconocen quien es a pesar de ser el hijo del líder rebelde) para salvarla. No hay más preguntas.
  2. El cazador: Es un borracho. Va, me lo creo. Está martirizado por la muerte de su mujer, de la que se siente culpable. Sin embargo, parece que esto sólo sucede cuando alguien la menciona, mientras tanto no parece que le ocurra nada al respecto. Umm… sospechoso. Supuestamente se mueve por el oro, pero no duda en renunciar a él para marcharse al averiguar la identidad de Blancanieves. Pero, cuando ve el fuego, vuelve. Y ya lo había hecho en dos ocasiones distintas. Decir que no y al medio minuto decir que sí. Se enamora de Blancanieves, pero no ha tenido tiempo ni de hablar con ella apenas. Sin embargo, por supuesto, es su verdadero amor, porque al besarla ella se despierta. Dice que le seguirá a cualquier parte. Como si fuera un gran logro conseguido por la muchacha. A mí, desde el principio, me parece que el hombre no tiene mucha idea de lo que quiere. Se le convence muy fácilmente. Menos mal que en ese reino no hay demasiadas sectas. No hay más preguntas.
  3. Blancanieves: De pequeña todo el mundo la quiere. Se supone que por su belleza. Pero no, leñe, es que la actriz que le interpreta de niña es muy mona y se le ve lista a la muchacha. Pero, la encierran en la pobre y a la chica se le comienzan a escapar las ideas y se queda con la cara de atontamiento constante de la gran actriz llamada Kristen Stewart. Eso sí, después de años de encierro, la chica es rápida como la que más. Todo el mundo en el Reino reconoce su rostro, aún cuando supuestamente se encontraba muerta (guardias, pueblo llano, todos). Todo el mundo le dice que es la elegida, pero ella muestra indiferencia hacía los comentarios. Hace como que no existen. Pero, muere. Y revive. Y entonces lo tiene claro, y entonces sabe soltar discursos épicos. Y entonces, con cuatro frases cutres convence a todos los rebeldes (a los que ya se les ve que tal como está su posición tampoco les hace falta mucho más para lanzarse contra un castillo enorme sin dudarlo). No tiene ni guarra idea de pelear. Pero, se pone una armadura y vamos, sin parar de dar mandobles a diestro y siniestro. Y, por supuesto, será una reina magnífica. No hay más preguntas.

(FIN SPOILERS)

Actúan llevándose por la historia. No toman decisiones coherentes. Toman las decisiones que deben tomar para seguir el rumbo del esquema preestablecido en muchas películas anteriores. No muestran antecedentes que expliquen sus cambios de actitud. No muestran nada.

Por jugar con la manzanita

Ni siquiera los pobrecitos enanos, interpretados por grandes actores a la altura de  Ian McShane (posiblemente el mejor de toda la peli) o los casi a su nivel Bob HoskinsRay WinstoneNick Frost y Toby Jones. Ni siquiera estos, al principio 8 y luego 7, tienen coherencia con lo que te han contado ellos mismos sobre sí. El único que la cumple es Muir (Hoskins), el resto sólo le siguen por tocar a un venado.

Y, ahí llegamos a la parte más divertida de la película. Tres instantes en los que se me escapó una carcajada y otro en el que me dio un subidón de azúcar (POSIBLES SPOILERS):

  1. Blancanieves rezando el padre nuestro: Única mención religiosa explícita. Con cola. No pega con el personaje. No pega con la situación. No pega con el conflicto. Pero, imagino que el guionista vería muy necesario poner esa escena por… bueno, porque quién no querría ver a Kristen Stewart rezando el padre nuestro, ¿no?… Vale.
  2. Las cicatrices nos protegen: Ravenna se alimenta de la belleza. Ya lo hemos visto. Así, ninguna mujer está segura. Pero, un gran grupo de mujeres pseudo-amazonas a descubierto la clave… dos cortes en la mejilla. Así no somos hermosas. Vale.
  3. Te voy a decir exactamente quién eres y lo que puedes hacer si sobrevives a esta trampa de la que tan fácilmente te van a sacar: No es James Bond, no. Pero, da igual. Ravenna no duda un instante en decirle todo lo que sabe a Blancanieves (pensando que se la va a cargar en el instante, claro). Supongo que la malvada bruja se sentía sola y pensó que estaría bien contarle a Blancanieves que sólo ella podía matarla. Y, de repente, justo, llega el verdadero William y el Huntsman y ella desaparece. Qué fallo. Vale.

Por último, destacar el santuario. Ese lugar mágico. Hermoso. En el que las hadas (que vuelan por lo que tienen motor de inercia propio) se meten y salen (literalmente) de los animales que viven. En el que todo es bonito. En el que los venados tienen flare venido de ninguna parte para reflejar en la cámara antes de convertirse en mariposas. Subidón de azúcar. Gracias.

(FIN SPOILERS)

Y por favor, dejad el flare de post-producción. En serio. Optical Flares es un programa magnífico. Pero, no hace falta demostrarlo cada dos minutos de película. JJ Abrams ha creado una escuela que acabará con el mundo.

Tiempo al tiempo.

Puntuación: 4/10

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