Archive for the ‘Audiovisual’ Category

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El falso patriotismo de Campofrío

17/12/2012

Esta tarde me he llevado una desagradable sorpresa. De repente, he visto el nuevo anuncio de Campofrío. Después del gran anuncio de los cómicos del año pasado, este año han tratado de seguir la línea con este video, que ha gustado a todo el mundo, al parecer:

Y yo me he enfadado mucho al verlo. Porque me ha parecido un video panfletario, ideológico y que trata de llevarnos a asumir un orgullo patrio totalmente falso.

Para comprender bien por qué opino esto, es fundamental ver el siguiente video. Hace más de cuatro años, Raúl Minchinela, explicaba en su famoso videoblog Las reflexiones de repronto el extraño caso de la metáfora representada por Godzilla desde sus inicios.

Aquí se explica cómo Godzilla en sus inicios, en los años ’50, era una representación de la bomba H americana. Se trataba del invasor extranjero que venía a destruir la pobre ciudad japonesa. Sin embargo, con el paso del tiempo, y la popularidad del monstruo, Godzilla pasaría a convertirse en el símbolo de Japón. Japón asumiría el monstruo como algo nacional e incluso Godzilla ayudaría a salvar la nación en películas posteriores, las típicas películas de enfrentamiento contra otros monstruos. En los casos de Godzilla vs … Godzilla sería el defensor del país ante la amenaza externa.

Hay sociedades que hacen símbolo de las derrotas y otras que se ciegan en la victoria. En España recordamos nuestros mayores fracasos, como la Guerra de Cuba o la Armada Invencible. Gozilla podría ser Español, pero dificilmente veríamos a los norteamericanos hacer una película en la que se salvasen con la ayuda de un país extranjero.

Esto, que quizá pueda parecer no tener nada en común con el anuncio de Campofrío puesto arriba, en realidad es exactamente lo mismo que se muestra en el video.

Tenemos a un Fofito que nos dice claramente que tenemos que mirar al pasado. No hay nada de orgullo en presente o futuro. De eso no podemos estar orgullosos. Todo orgullo patrio que podamos encontrar estará en lo que ya hemos hecho. ¿Y por qué es esto? Fácil, porque al haberlo hecho ya ha sido visto por los demás y, por tanto, establecido como una buena o mala cosa.

Para comprender esto mejor cojamos la lista que en este mismo anuncio se hace de cosas de la que los españoles debemos estar orgullosos:

7 premios nobel. Primeros en las listas de donación de órganos. Idiomas: castellano, euskera, catalán, gallego, valenciano (el valenciano no es un idioma oficial de España), el bable (tampoco es un idioma oficial de España). 7 oscars de Hollywood. El Silbo Gomero. Los deportes. Tren alta velocidad. Generación del 27. El Quijote. La fregona. La paella. Las torrijas. Velazquez. Los yayoflautas. Las magdalenas. Infraestructuras.

De esta lista, la mayor parte de ellas son cuestiones que se deciden en competición con otros países o personas (premios nobel, deportes, donación de órganos, oscars, etc.). Son todos reconocimientos externos hacía la victoria en un tipo de competición.

Otra gran parte de ello son reconocimientos que otros nos hacen desde el extranjero. Un reconocimiento dado a una forma de realizar las cosas: la pella, el Quijote, la fregona, el silbo gomero, el AVE… incluso la mención de las infraestructuras, que tenían como objetivo una búsqueda del reconocimiento externo, que otros viesen lo bueno que éramos en este sentido. De nuevo, tenemos un reconocimiento hacía algo de producción española, pero desde un punto de vista extranjero. Son nuestros vecinos de otros países los que nos dicen que lo hemos hecho bien. 

La única pequeña parte de esta lista que marcan cosas que los españoles reconocemos como nuestras sin que estén consolidadas en el extranjero (yayosflautas, torrijas, magdalenas…) en el anuncio funcionan como un contrapunto humorístico en el caos que se está produciendo en la escena en el que se hace el listado. Aunque se manifiesta como orgullo propio, indicado por nosotros mismos; en esta parte de la lista lo que se deduce es que nuestra opinión no tiene que ser tomada a cuenta. Todo esto es muy gracioso, pero da igual. No puedes tomarlo como orgullo porque los de fuera no lo ven como tal y, por tanto, no cuenta. Si no está valorado desde fuera no tiene ninguna relevancia. No sirve para nada. Para que puedas tener reconocimiento propio de algo, dicha cosa ha de ser, a su vez, reconocida por otros.

La escena más vergonzosa del anuncio, sin duda alguna, es aquella en la que le gritan a Fofito mientras va andando por la calle: ‘No te olvides de los jóvenes. Que exportamos la generación más preparada de la historia’ a lo que añade una muchacha que se aleja con una maleta: ‘Pero, volveremos’. Aquí se manifiesta de misma manera la idea anterior. Tenemos una gran generación, la más preparada. Pero, no hay lugar para ellos. Han de salir a fuera y consolidarse como algo de lo que sentirse orgullosos y entonces, y sólo entonces, sentiremos el orgullo hacía ella. El volveremos en realidad quiere decir ‘volveremos y estaréis orgullosos de nosotros’ y eso orgullo se deberá a que los demás, los habitantes de esos países de los que vuelvan, nos dirán lo buenos que eran y el orgullo que deberían hacernos sentir. En ese momento, cuando se hayan consolidado también externamente es cuando finalmente podremos sentirnos orgullosos de la generación.

Todo esto algo que no sucede en otros países. Volviendo al caso americano (mayor ejemplo en este sentido), ellos se sienten orgullosos de muchas cuestiones que creen motivo de orgullo nacional: patriotismo americano, regulación de armas, el modelo de boy scout y el american way of life… Desde el exterior no es visto como algo de lo que sentirse orgulloso, pero a ellos no les importa. Toman orgullosamente aquello que creen que les define, sin importar si el resto lo ven de la misma manera. Lo mismo ocurre en otros países como Alemania o Francia.

Sucede en países con una mentalidad distinta a la nuestra. Países que se definen a sí mismos como nación, no se ven definidos por los demás. En España nos definimos desde fuera. Nos definimos por nuestras derrotas y necesitamos a los demás para que nos digan de qué debemos sentirnos orgullosos. Y, el verdadero problema, es que anuncios como este hace que asumamos esta indicación externa como una elección propia. Pensamos que el reconocimiento que nos hacen, en realidad es uno que nos estamos haciendo nosotros mismos. Cuando no es cierto.

No digo que parte de estas cosas no deban ser motivo de orgullo. No ataco ni tan siquiera a la idea de identidad nacional (de la que, a decir verdad, cada vez me encuentro más contrario). Lo que hablo aquí es de cómo este anuncio refleja una España en la que tratamos de hacer nuestro lo que vemos está consolidado fuera. Nuestros actores o directores sirven cuando alguien del extranjero lo ha dicho. Nuestro fútbol es bueno si hemos ganado más allá de nuestras fronteras. Un científico vale si ha recibido un premio sueco o le han nombrado en una revista americana. No critico el objeto del orgullo en sí mismo sino la forma.

Al final, este reconocimiento que hace Campofrío a nuestro orgullo patrio, no deja de ser el Godzilla alzándose ante el Sol Naciente. El enemigo invasor que acaba siendo asumido como símbolo del país y orgullo de la nación. Nuestro icono como identidad que antes ha tenido que ser aceptado por el resto del planeta.

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30 minutes after: Pontypool

30/09/2012

El cine canadiense es un cine en ocasiones extraño e influido básicamente por tres corrientes: cine indie americano, cine francés y David Cronenberg (así, en general). Es muy raro que salga de sus fronteras, más si como ésta película, es de corte bastante independiente. Sin embargo, Pontypool (Bruce McDonald, 2008), a pesar de todo esto, tiene cierta “fama” entre los amantes del cine de terror por ser una de las últimas originales películas de zombies. Con un nuevo tipo de infección y sin mostrar apenas los zombies.

Sinopsis: Thriller psicológico que presenta una situación en la que un virus mortal infecta la pequeña ciudad de Ontario.

Guión: Pontypool es una película cuyo guión se desarrolla de una forma excelente, sobretodo en su primera hora. Con un inicio muy bien asentado, nos muestra el funcionamiento de un programa de radio de una pequeña población canadiense para comenzar a entrar en una serie de sucesos extraños sobre los que poco conocemos, pues como los personajes, estamos encerrados dentro del estudio de radio. Tratando de informar, pero sin saber qué sucede. Tiene grandes reminiscencias del famoso caso de La Guerra de los Mundos de Orson Welles de 1938.
Es cierto, sin embargo, que en la última media hora el guión comienza a perder firmeza. Al guionista se le comienza a ir un poco de madre la historia y entra en un nivel más subrealista. A pesar de ello, consigue convencerte hasta los extraños últimos 10 minutos.

Something weird is going on.

Realización: Excelente. Con mano firme consigue aprovechar al máximo un espacio mínimo para constantemente mantener tensión. Nos vemos encerrados en el espacio, como los personajes, pero no agobiados por él. Un gran uso del montaje, del ritmo dramático y del sonido hace que te encuentres con una tensión mayor de la que podrías tener viendo cualquier thriller de Hollywood.

Opinión personal: Desde mi punto de vista se trata de una magnífica historia, bien tratada y que mantiene un interés constante. Me ha gustado la puesta en escena y el buen uso (totalmente justificado) del cambio de idioma entre Francés e Inglés. A pesar de que en muchas ocasiones no se explica demasiado, quizá cuando lo hace no logra sino hacer que la propia historia pierda un poco de sentido en sí mismo; por lo que personalmente hubiera preferido un poco menos de “explicación”.
A pesar de que el guionista sale un poco mal parado al final de la historia, me ha gustado tanto, que llego a perdonárselo (y eso no es fácil).

Nota: Posiblemente analizándola con algo de tiempo la nota bajaría a 7, pero dado que la acabo de ver hace muy poco, aún me tiene algo “extasiado”, por lo que le perdono el irregular final y le planto un 8/10 muy agustamente.

30 minutes after es una sección de crítica cinematográfica en la que las críticas se han escrito aproximadamente treinta minutos tras el visionado de la película, apuntando de esta forma las primeras impresiones, sin ser analizadas, contrastadas o influidas externamente.
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30 minutes after: Boy A

30/09/2012

Boy A (John Crowley, 2007) fue la película que, podríamos decir, demostró la capacidad interpretativa con la que contaba Andrew Garfield. En este drama comparte escenas con el gran Peter Mullan. Duo, por tanto, excepcional con el que cualquiera querría contar para su película.

Sinopsis: Jack (Gardfield) acaba de salir de la cárcel después de pasar la mayor parte de sus 24 años entre rejas por matar a un niño cuando era menor de edad.

Guión: La película cuenta con un guión que se enfoca en el dilema de interno del propio Jack, que no puede olvidarse de lo que hizo, muy a pesar de haber cambiado y que Terry (Mullan) constantemente le recuerde que  ya no era el niño que fue. La trama principal está, aunque a un ritmo no muy rápido, bien llevada, al igual que la (aunque simple) subtrama amorosa de Jack; sin embargo, la subtrama que protagoniza el personaje de Terry parece un poco forzada con el único objetivo de servir como excusa para el último giro de la trama, pues ni siquiera cumple completamente con el propósito de dibujar mejor el personaje interpretado por Mullan.

Who deserves a second chance?

Realización: Con un montaje correcto, la mayor pega que se le puede achacar es que el excesivo número de flashbacks (quizá no todos necesario para la comprensión total de la historia) a veces parecen mostrarse de forma un poco forzada. Sin embargo, la dirección de Crowley, aunque no destacable; es correcta.

Opinión Personal: Personalmente, más allá de la historia en sí, opino que lo realmente interesante de la película es su mensaje. Se nos llena siempre la boca al hablar de que hay que dar a la gente segundas oportunidades, pero, ¿quién elige a quién concedersela? ¿Y bajo qué reglas? ¿Qué hace que una persona sea merecedora de ella mientras otros no? La gente cambia, eso decimos, pero luego no lo aplicamos. Sin duda, una temática que da juego, y que pocas veces se muestra desde el punto de vista desde el que lo hace Boy A.

Lo mejor: Andrew Garfield lleva sobre sus hombros un papel protagonista muy complejo y dramático de manera excelente.

Lo peor: La parte con más “chicha” de la película llega muy al final y de manera menos desarrollada de lo que se podría.

Nota: 6,5/10

30 minutes after es una sección de crítica cinematográfica en la que las críticas se han escrito aproximadamente treinta minutos tras el visionado de la película, apuntando de esta forma las primeras impresiones, sin ser analizadas, contrastadas o influidas externamente.
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30 minutes after: Sound of my voice

29/09/2012

30 minutes after es una sección de crítica cinematográfica en la que las críticas se han escrito aproximadamente treinta minutos tras el visionado de la película, apuntando de esta forma las primeras impresiones, sin ser analizadas, contrastadas o influidas externamente.

Sound of my voice (Zal Batmanglij, 2011) fue una de las películas de las que más se oyó hablar en el festival de Sundance 2011. Se trata de una película de corte independiente, protagonizada por Brit Marling, muy conocida también ese año por ser la protagonista de Another Earth (Mike Cahill, 2011).

Sinopsis: Trata sobre una pareja que se infiltra en una secta en el valle de San Francisco y conoce a su líder.

Guión: El guión resulta de inicio bastante interesante. Tiene un guión que simplifica mucho lo que podría tratarse de una trama mucho más complicada y elaborada; pero que, sin embargo, funciona y hace que puedas comprender fácilmente, sin comerte la cabeza, lo que sucede. A pesar de que la trama principal es predecible en varios momentos, Batmanglij consigue que uno se olvide de ello gracias a los giros argumentales que, aunque no espectaculares, hacen que la historia tome una dimensión distinta en el momento en el que se está convirtiendo en algo ya visto en más ocasiones.
Como muchas películas están haciendo últimamente, la última escena redefine la película, de forma sutil (aunque podría serlo más aún), pero eficaz.

Realización: Se trata de una película sencilla. No cuenta con grandes aspavientos, ni planos imposibles, pero la historia no los pide; lo cuál hace que lleve un ritmo excelentemente acorde con el argumento de la película. Sin embargo, la separación de cada una de sus secuencias de forma numérica mediante un título en pantalla, como si se tratase casi de un libro; es innecesaria y puede llegar a sacar al espectador de la historia en algún momento.

How commitment are you, Peter?

Producción: Como película Independiente que se precie; cuenta con muy buena producción. No tiene apenas localizaciones, todas ellas muy sencillas; y que cumplen con su cometido perfectamente. Se nota que todo está cuidado y medido a las necesidades del guión; o viceversa. No choca de ninguna manera nada extraño. Sabemos que, aunque no debería, en muchas ocasiones sucede así.

Opinión: Creo que la película consigue tomar un tema, desgraciadamente más cotidiano de lo que debería, como son las sectas; y tratar de analizarlo sencillamente con una vuelta de tuerca argumental. El hecho de que la líder de la secta diga venir del futuro (no estoy spoileando mucho la película por decir esto, tranquilos), plantea una duda constante sobre si es cierto o no esta afirmación, que se mantiene hasta el final de la película; algo que se debe por una lado al guión en general, que administra perfectamente la información que va proporcionando al espectador según avanza la película; y por otro lado, más específicamente al personaje de Maggie (Marling) que resulta tan hipnótico y extraordinario que es imposible llegar a creerla como una timadora.

Lo Mejor: La actuación increíble de Brit Marling. Hipnótica y cautivadora.

Lo Peor: En algún momento, la trama principal puede ser un poco predecible.

Nota: 7/10

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Time And Relative Dimension In Space

20/08/2012

Doctor Who es una de las series más longevas de la historia de la televisión. Cuenta, oficialmente, con 32 temporadas, aunque esto es un poquito de trampa.

En el año 1963 la BBC creo la serie Doctor Who, que contaba las aventuras de an eccentric renegade time traveling alien and his companions (un excéntrico y renegado viajero en el tiempo, de origen extraterrestre, y sus acompañantes). La serie duró en antena hasta el año 1989, total éxito de masas.

En el año 2005, Russel T. Davies volvió a revivir la serie. Y logró hacer algo fascinante, consiguió hacer un remake de la serie, que en realidad se trata de una secuela o incluso una continuación (un poco al estilo de lo que trató de hacer ABC con V). Consiguió que aquellos espectadores nuevos, que no habían visto la serie original pudiesen comprender todo, para ellos sería como una serie nueva; pero, no se olvidó de todo el bagaje que tenía detrás la serie.

¿Cómo era esto posible? Gracias a una de las genialidades que define la serie. The Doctor (susodicho viajero en el tiempo) tiene la capacidad de regenerar cada célula de su cuerpo, lo que hace que pueda “engañar” a la muerte. Pero, esto tiene una consecuencia, al crear nuevas células, su cuerpo cambia y… ¡correcto! su aspecto ya no es el mismo. Lo que implica que el personaje se mantenga, ¡pero cambie el actor!

Esto abre mil posibilidades a la continuación de la serie. Los actores no suelen quererse encasillar muchos años en el mismo papel y tarde o temprano acaban abandonando las series. En el caso de que dicho actor sea el protagonista esto puede crear muchos problemas a la producción. Pero, gracias a la peculiaridad del personaje protagonista de esta serie, en esta serie no es un problema, porque The Doctor puede ser interpretado por un actor diferente.

Hasta la actualidad ha habido (entre series y TV movies) once actores que lo han interpretado. Algo que la serie de 2005 no ignora, hasta el punto que lo mostró muy claramente en una de las escenas del primer capítulo de la Quinta Temporada (donde acababa de incorporar a un nuevo actor, Matt Smith, en el papel).

Doctor Who es sin lugar a dudas la serie más popular de todo el Reino Unido. Se trata de una serie muy blanca (The Doctor no porta armas, trata de no matar si puede evitarlo) que se marca de tono juvenil por lo que es vista por niños pequeños hasta adultos. ¿Cómo lo logra?

Con grandes personajes. Es la clave. Desde un punto de vista adulto, las historias pueden ser consideradas alguna vez de absurdas, los efectos especiales muchas veces dejan mucho que desear. Pero, es capaz de darte aventura constante y unos personajes carismáticos.

La base es siempre The Doctor y su acompañante (tradicionalmente una mujer), entre ellos no hay ninguna clase de amor o deseo sexual (alguna vez se ha jugado un poco con esto, pero siempre muy sutil y tratando de evitarlo lo máximo posible), sino que mantienen una relación de mentor – discípulo.

Las escogidas como acompañantes siempre suelen ser chicas jóvenes, de clase media, y que muestran una gran predisposición a la aventura. Ellas son nuestra representación en la historia. Somos nosotros. De hecho, son lo que querríamos ser. Representan aquello que a todos nos gustaría hacer si un día nos encontrásemos enfrente de la vieja y azul TARDIS (la nave espacial de The Doctor).

Y después está ÉL, The Doctor: inteligente, ingenioso, gracioso, astuto… Lo tiene todo. La inocencia de un niño pequeño junto a la genialidad de Albert Einstein a la enésima potencia. Sus frases dichas a velocidades indescriptibles y las grandes formas de solucionar los problemas es lo que siempre nos atrae. Él es quien querríamos ser si no estuviésemos atados a nuestra propia naturaleza. Es la utopía. Es nuestro objetivo, lo que queremos alcanzar para poder ser tan buenos como sus acompañantes (que en la realidad es a lo que podemos aspirar). The Doctor es, al final, una representación divina. Que aunque anda entre nosotros, nunca podremos alcanzar, porque está en un nivel superior (y así debe ser).

De hecho, en la serie, una de sus acompañantes, Donna, consiguió alcanzar todo su conocimiento, su visión del tiempo y del espacio. Y un humano no puede aguantar tanto, hubiese quemado su cerebro.

El 1 de Septiembre comienza la séptima temporada de la serie (la segunda etapa) y tiene pinta de que le queda mucho por delante. Y eso es porque Doctor Who demuestra que SÍ que se puede hacer una serie para toda la familia que pueda atrapar a todos los habitantes de la casa. Y para eso no necesitas que estén representados todos ellos (pongamos personajes de niños para que se identifiquen los niños y de abuelos para que lo mismo hagan ellos ¬¬ ), sino que lo único (y lo más difícil de todo, claro) es darles personajes que resulten interesantes, que nos creamos, que suframos con ellos.

Y la mayor evidencia de esto es que posiblemente los dos mejores capítulos de la actual etapa sean los dos en los que menos aparece The Doctor. Por un lado, Blink obra maestra de la ciencia ficción donde The Doctor no está físicamente en ningún momento de la acción y en el que todo el peso narrativo lo lleva una increíble Carey Mulligan.

Y el otro, el décimo capítulo de la sexta temporada de la serie, The Girl Who Waiteddonde el mayor peso narrativo lo llevan los dos acompañantes del Doctor en dicha temporada: Amy Pond y su marido Rory Williams.

Doctor who es una magnífica serie que disfrutarás si no te la tomas en serio, si no miras tanto el envoltorio como lo que te quiere dar. Todos sabemos lo que es, no busquemos El Padrino y disfrutaremos mucho de ella. Y espero que por muchos años.

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Tiempos Modernos

22/03/2011

Aún recuerdo aquellos años cuando comenzaba a popularizarse Internet. Los años en los que esperabas durante un largo minuto mientras tu modem se conectaba haciendo ruidos extraños. En los que sólo se veía texto html sobre fondos (en una siempre mala elección de combinación de colores) y en los que te acordabas de la familia del tío que había hecho la web por poner una foto en 640×480. Siglos tardaba en cargar.

Eran esos tiempos en los que todos sospechábamos. Miramos a los ordenadores y su red con el rabillo del ojo. Entrábamos, lo comenzábamos a usar, examinábamos qué nos ofrecía; pero no nos fiábamos ni un momento. Era demasiado bueno para ser cierto, demasiado nos ofrecía por tan poco. En algún sitio tenía que estar la trampa. No nos atrevíamos a comenzar a comprar por Internet (seguro que nos robaban el número de tarjeta o nos trataban de cobrar más). ¡Cuidado con los virus! Eso si que era una pandemia o era lo que parecía. Y así una y otra cosa.

Luego, comenzamos a fiarnos, sobretodo los más jóvenes. Descubríamos nuevas cosas y hablábamos con nosotros mismos. Sobretodo hablábamos con nosotros mismos todo el día mediante MSN Messenger y similares (por lo menos eso decíamos nosotros que hacíamos). Junto a los videojuegos, Internet se había convertido, para muchos, en el Apocalipsis de la humanidad. Ya NADIE salía. Ya NADIE se relacionaba si no era por ordenador. Los niños SÓLO estaban interesados en jugar a maquinas infernales creadas por el DIABLO.

Mientras nosotros sabíamos que había algo más. Esto prometía más.

He tenido la suerte de crecer a la par que lo hacía Internet. O quizá es que según he crecido he visto otra parte de Internet que antes no se me había mostrado o no me resultaba interesante. La verdad es que no lo sé. Pero, en el último año mi visión de Internet ha cambiado por completo. No sólo es una fuente de cultura increíble, de información, una herramienta de estudio y de comunicación interpersonal (aunque muchos aún no se lo crean). De algún tiempo atrás, he comenzado a darme cuenta de que es algo mucho más importante. El Futuro. Un futuro que pinta bien. Por lo menos desde mi punto de vista, otro dirán que no va a ser mejor. De una manera u otra lo claro es que es lo que vendrá.

Ahora tenemos FacebookTwitter dos herramientas comunicativas que me parecen fundamentales en el mundo de hoy en día y que sin las que el mundo sería distinto. Además, demuestran lo compleja que es la red, donde lo mismo se hace popular una web en la que puedes comunicarte con cualquier persona del mundo (aunque comenzase como una forma de ligar en Harvard), como una que te reduce tus posibilidades a tan sólo 140 caracteres. Y, a pesar, son dos herramientas que nos acerca noticias en cuestión de minutos, curiosidades en cuestión de segundos y que, además, nos permite conocer gente muy interesante que hubiese sido imposible de otra manera.

Pero es que, además, tenemos Skype que nos permite no tener que esta uno delante del otro para hablar como si lo hiciésemos. Las distancias se reducen. Lo mismo sucede con las herramientas de trabajo en grupo a lo Google Docs o Teambox. Para compartir archivos de trabajo: Dropbox. Podemos ver nuestros programas de televisión pasados en cosas como a la carta de rtve o escuchar música streaming vía Spotify. Con este mismo modelo, podemos ver qué está sucediendo en Nueva Zelanda (literalmente la otra punta del mundo) con sólo pinchar un link.

Pero, esto no nos hace no salir a la calle. Yo esta mañana lo he hecho. Y mañana lo haré. Y pasado. Sigo hablando con mis amigos cara a cara como siempre, aunque ahora puedo hacerlo más, porque también puedo hablar con ellos cuando estamos cada uno en nuestra casa.

Pero, es que, además, he comprendido el potencial que tiene en mi propio campo, el audiovisual. Pensaba que Internet sólo servía para poner cada uno su corto casero o, como mucho, hacer series online de humor para pasar el rato. Pero, he comprendido que no. Desde la distribución a la producción abren nuevos canales de creación mediante Internet. Herramientas como Filmin (películas a precio de risa y no disponible en el medio convencional de distribución) o proyectos como El Cosmonauta (con su gran financiación crowdfunding) lo demuestran. Igualmente, sirve como escaparate, llamar la atención o usarlo como un nuevo medio de difusión de contenidos como con series como Las Crónicas de Maia, Las Reflexiones de Repronto, o Qué vida más triste (que llegó a saltar a la televisión manteniendo su formato).

Pero la clave definitiva está en que ahora mismo estoy estudiando una asignatura en la Universidad en la que nuestro profesor ha decidido enfocarse casi íntegramente en Internet. Estructura de Medios de Comunicación. ¡Estructura de Medios de Comunicación! Francisco Vacas, el profesor que da la asignatura, puede que haya matado demasiado pronto los “medios de comunicación del s. XX” como él los llama. Yo no opino que TV, Radio y Prensa estén acabados. Pero sí que les queda muy poco en su formato actual.

Renovarse o morir. La clave está en Internet. El futuro de unas generaciones por lo menos.

Y aún así, saldremos a la calle. Dejemos las reticencias. Dejemos mirar mal por el rabillo del ojo. Siempre lo nuevo nos ha parecido algo malo. Siempre hemos tenido miedo a ello. Sobretodo aquellos a los que les obliga a cambiar muchas cosas de su vida.

¿Y si tratásemos, simplemente, de adaptarnos a los nuevos medios, al nuevo mundo?

 

pd: Creo que se nota de que me siento orgulloso de colaborar en algunos de los proyectos comentados, aunque sea de forma muy pequeña.