Archive for the ‘Películas recomendadas’ Category

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Amanece, atardece

09/09/2012

El mundo de las secuelas de películas en muchas ocasiones es más complejo de lo que parece desde el primer punto de vista. La lógica nos diría que si hacemos una secuela de la película es porque la primera parte funcionó bien y que, aunque cambiado la historia, la secuela tiene que contar con los mismos elementos que formaron parte de la primera y que propiciaron esa popularidad.

La cuestión está en: ¿cuántos de estos elementos hacen realmente falta para hacer que la secuela sea una verdadera continuación de su predecesora? E incluso: ¿Puede una secuela constituirse como una película casi independiente sin que se rompa el hecho mismo de su consideración como secuela?

Pensemos, por ejemplo, en la saga de Spiderman de Sam Raimi. En las tres cambian elementos de la historia, pero se mantienen siempre los mismos puntos que caracterizan la franquicia: personajes (y actores), tramas y subtramas, dilemas, complicaciones, barreras, etc. La película se reinicia argumentalmente con un nuevo malvado y vemos otra vez cómo Spiderman se vuelve a enfrentar a unas situaciones similares en esta nueva aventura.

Curiosamente, el caso contrario sucede con un de las sagas más importantes de la historia del cine: Alien. Todas las películas de Alien cuentan con dos elementos comunes: el enemigo, el alien; y la heroina, Ripley (Sigourney Weaver). Sin embargo, Alien Aliensson dos películas muy distintas: la primera es un thriller de terror en el que el monstruo persigue a cada uno de los personajes de la historia; mientras que la segunda es una pieza de acción en la que pasamos a la caza, por parte de los humanos, del Alien mediante la operación de rescate.
En este caso son dos películas completamente distintas que hablan en un mismo marco de cosas diferentes, pero que indudablemente forman parte de una saga y por tanto una es secuela de otra.

Before Surnise

El caso de las dos películas de las dos películas de la que hablaré a continuación es mucho más interesante desde mi punto de vista. Ellas son: Before Sunrise Before Sunset de Richard Linklater. Estas dos películas, parte de una supuesta trilogía que acabaría el año que viene con Before Midnight; tiene la mayor parte de elementos comunes: mismos personajes protagonistas, mismas herramientas narrativas, un escenario similar en cada caso… Sin embargo, en su contenido se convierten en dos películas completamente distintas. Y eso se debe a sus protagonistas, que han cambiado lo suficiente para que su discurso durante todo el metraje, aunque unido a unos valores que los forman, hayan cambiado.

Vayamos poco a poco. En Before Sunrise, película del año 1994, los protagonistas Jesse (Ethan Hawke) y Celine (Julie Delpy) tienen poco más de 20 años cuando se conocen en un trayecto de tren Budapest – París. Él tiene que coger un vuelo desde Viena, pero tendrá varias horas en las que no hará nada, sólo dar vueltas por la ciudad pasando la noche hasta que llegue la hora de coger el avión de vuelta a los Estados Unidos (de donde es él). Tras convencer a la muchacha de que se baje con él y pasen juntos el día/noche, comienza una conversación entre ambos, con la capital Austriaca como escenario en el que los dos pasaran una romántica velada.

Este primer episodio de la trilogía es una llamada al romanticismo puro, marcado por el carácter de juventud de los personajes protagonistas. Los dos están descubriéndose aún a sí mismos. Son muy inocentes, creen en el amor como máxima, creen en el romanticismo. Son dos personas que viven completamente en el presente. Sin pensar en el futuro, sin pensar en qué ocurrirá mañana. Durante un instante, como un sueño, como un día que se encuentra en el vacío, en el que nada sucede y sólo están ellos y la ciudad a sus pies; pueden vivir como si no hubiese nada más que el momento en el que se encuentran.

Este vivir en el presente es el que hace que los dos jóvenes, que a última hora deciden quedar en ese mismo lugar, pero seis meses más tarde; no sepan nada de los otros. Dirección, teléfono, ni siquiera apellido. Son sólo Jesse de Estados Unidos y Celine de París. Es todo lo que saben. Hasta su próximo encuentro, seis meses después. Lo que nos lleva al segundo episodio.

Before Sunset

En Before Sunset nos encontramos nueve años después del día en el que ambos se conocieron. Jesse ha escrito un best-seller cuya historia esta basada en el día que ambos pasaron en Viena. Se encuentra en un tour de promoción del libro por Europa y va a pasar sus últimas horas en París, antes de partir de vuelta a Nueva York, cuando Celine aparece en la librería donde está haciendo un Q&A. Jesse tiene sólo un par de horas antes de partir, pero los dos van a tomarse un café para ponerse al día.

Así descubrimos que ella no apareció ese día, seis meses después de Viena, y que como no sabían nada el uno del otro, no pudieron contactar y, por tanto, nunca más volvieron a verse. Comienzan a contarse su vida, sus ideas. Ahora los dos se encuentran en la treintena, ella es una fracasada en el aspecto amoroso, él tiene mujer e hijo; pero, no es feliz. Según evoluciona la película podemos ver cómo los dos han cambiado, no sólo físicamente, sino también psicológicamente. Ambos han madurado (muy evidente en el caso de Jesse) y han cambiado. Mucho.

En esta segunda parte vemos una conversación, no entre dos jóvenes optimistas, alegres, viviendo el presente. Sino sobre dos adultos que viven en el pasado. Son dos personas que saben que vivieron el mejor momento de su vida y que tratan de olvidarse, de no agarrarse a él, pero les resulta imposible. Es su vara de medición, nada es mejor que eso y nada lo será. No hablan de lo que es el amor o lo que puede ser, o lo que buscan en él. Sino de lo que no es, lo que no han encontrado y nunca encontraran. Y tu, como espectador, ves lo infelices que ambos son, menos en esas pocas horas que acaban de volver a reunirse. Podríamos decir que Before Sunrise Before Sunset son dos películas de una misma trilogía; pero es indudable que funcionan perfectamente como películas independientes entre sí. Pues, aunque cuenten con mismos personajes protagonistas y mismos elementos formales, la realidad es que hablan de cosas distintas. Con un mismo tema común, mantienen dos visiones muy distintas entre sí, muestran un cambio absoluto de una a otra. 

El año que viene se estrenará la continuación. Se volverá a dar un salto de nueve años. Muy interesante saber qué habrá ocurrido tras el gran acertado final de Before Sunset. Veamos en qué se han convertido estos dos personajes. Y no dudo que los espectadores que viesen en su momento la primera de las películas y después la segunda, volverán a identificarse con esta tercera. Porque, más que nunca, esta serie de películas representa una generación y la evolución de esta. Director, actores; todos tratan de representar la evolución de sí mismos durante los años que separan las películas. Creo que eso es evidente y por eso funcionan tan bien.

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Estocolmo

16/04/2012

El teatro neoclásico, muy típico de la escena española en los siglos XVII y XVIII tenía una regla básica, la denominada regla de las tres unidades: unidad de acción (debía de existir una sola trama), unidad de tiempo (debía de ocurrir en un marco temporal no mayor de 24 horas) y unidad de lugar (todo ocurría en un solo escenario). Esta forma de teatro rehabilitó mucho la escena en la época, pues hacía que fuera más fácil (y por tanto barato) el montaje de la obra.

Las historias limitadas de esta forma, no son muy cinematográficas, precisamente. Es muy difícil que una historia de este tipo pueda ser llevada a la gran pantalla y, cuando se hace, suele ser por una cuestión monetaria, al igual que ocurría con el teatro. No se tiene pasta para sacar la cámara fuera de la localización indicada.

Sin embargo, a mi estas películas me suelen apasionar. Porque sabiendo que carecen de muchas de las claves del cine (movilidad de personajes, de escenarios, elipsis, etc.) vuelcan su esfuerzo en el guión, su perfección milimetrica, diálogos muy significativos y connotativos en muchas ocasiones. Juegan con el escenario, el juego de miradas y las acciones de personajes, etc.

En la parte final de la película sólo quedan en la sala un sofá y los actores.

Una de las que he revisionado hace poco es Man from the Earth (Richard Schenkman, 2007). Esta película (catalogada erróneamente, desde mi punto de vista, como Ciencia Ficción) juega con una premisa muy interesante. Un hombre de 14.000 años de antigüedad. Un hombre del paleolítico que no envejece más allá de los 35 años. Todo lo que ha vivido y cómo lo ha vivido. Cómo ha evolucionado. ¿Qué ocurriría si un día se decidiese a contar su historia?

Y esa es la palabra clave de esta película: CONTAR. Porque es lo único que hace. Nos cuenta sus maravillosa historia. Sus amigos dudan de él, le ponen a prueba, le preguntan lo que quieren, detalles. Te dejas llevar por la historia, te apasiona… y la cámara no sale del salón de la casa. No flashbacks, ninguna imagen que no sea el grupo de amigos sentados cerca de la chimenea escuchando la historia de John Oldman (David Lee Smith). Y gracias a un magnífico guión, llevado a un gran tempo, el director y el guionista consiguen tenernos atentos de la pantalla y de cada una de las palabras de Oldman durante los noventa minutos de metraje. Porque nos convertimos en uno más de los personajes, fascinados con lo que nos están contando y dudosos de si es cierto o una trola.

Otra de película de este tipo es la estrenada hace pocos meses Carnage (Roman Polanski, 2011). En este caso, la comedia de Polanski, basado en una obra teatral, no juega tanto con los diálogos y la trama (que cuenta con un gran McGuffin que sirve sólo como motor de la trama) sino con el enfrentamiento en sí de los personajes. No tanto el qué cuentan, sino el cómo y de que manera lo hacen.

Stockholm es muchas cosas. La capital de Suecia, una discoteca, un rastro de sangre...

La vuelta a ver estas película viene porque hace poco descubrí un proyecto que me ha encantado.

Como fan que soy del género y de este tipo de películas, mi mente está fija en Stockholm  una película que se está rodando en la actualidad en Madrid y que cuenta en su reparto con la increíble Aura Garrido. Se trata de un proyecto independiente, de bajo presupuesto y que ha logrado salir adelante con una parte de su presupuesto recaudado en Verkami por crowdfunding. Pidieron 8.000€ para cubrir una parte. Lograron 13.000€.

Gente joven que se lanza hacía delante y se arriesga con una historia que tiene una pinta brillante. Yo pienso perder el rastro de lo que ocurre con esa película.

Lo único que no sé es cómo aguantaré la espera.

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Durante una ventana de 5 minutos soy vuestro, sin importar qué pase

17/03/2012

Último día del festival de Sitges. Llevo tres días en la ciudad, a una media de cuatro películas diarias. Cuando me dirijo al Auditori, a las 15h de la tarde, voy a ver mi segunda película del día. Y con la que estoy apunto de sentarme a ver son cinco las que me quedan en el maratoniano día final.

Pero, esta tengo muchas ganas de verla. Porque llevo mucho tiempo oyendo hablar de ella. Porque promete mucho. Y porque, además, he conseguido la entrada sólo media hora antes del inicio de la única proyección que hay en el festival (cuando llevaba agotada desde más de un día antes).

Me levanto de mi asiento a las 17h con sensación de insatisfacción. Y no porque la película sea mala. Sino porque no era lo que me esperaba.

Cinco meses después me vuelvo a descargar la película para revisionarla. Y me doy cuenta de que debía de tener saturación de películas en el festival. Porque Drive (Nicolas Winding Refn, 2011) me parece magnífica.

Sí, la captura del plano de la chupa del escorpión es típica ya cuando se habla de Drive

¿Qué ha pasado en estos cinco meses? Puede ser que mi percepción de la película se haya visto influida por mi propia situación. La primera vez que la vi estaba a punto de rodar un cortometraje de dos personajes hablando durante nueve minutos. La segunda vez que la he visto, acababa de terminar de rodar uno en el que más de la mitad de la duración son personajes en silencio y pensativos (sí, lo admite, la mirada en el infinito está muy presente en todos los planos). Creo que esto ha hecho que vea Drive de manera distinta.

Porque Drive tiene una fotografía magnífica, que imprime de mucha personalidad a un guión que aunque bueno, no termina de convencerme en su tercer acto.

Sin embargo, y aquí es donde la película termina de ganar enteros, cuenta con un Ryan Gosling increíble. Gosling se encuentra en un momento brillante en el que cuenta con grandes actuaciones que clava. No sólo en Drive, sino también en la recién estrenada The Ides of March (George Clooney, 2011) en la que borda un personaje que tiene una evolución tan sutil y perfectamente realizada que no te das cuenta de ella hasta que cotejas el primer plano con el último.

George, ¿quién?

Y el problema para nosotros, los hombres, es que Gosling pasará de ser un joven atractivo a ser un maduro atractivo que encima sabe interpretar. Y tiene pinta de ser capaz de llevar a los 50 años la famosa chupa de escorpión con todo el orgullo que ha tenido al hacerlo a los 30.

Y nosotros nos tendremos que joder. Porque el tío es demasiado bueno como para poder odiarle.

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Vergüenza

18/02/2012

Ayer se estrenó, finalmente, en España Shame (Steve McQueen, 2011) segunda película de Steve McQueen que ya había demostrado una mano distinta a la convencional en su anterior película, Hunger (Steve McQuenn, 2008) que contaba, al igual que como en esta ocasión con un magnífico Michael Fassbender, la historia de la huelga de hambre del miembro del IRA Bobby Sands.

Y, de nuevo, se mostró excelente en esta nuevo film. La película venía precedida de magníficas críticas ya desde el festival de Venecia y en todas se hablaba de cómo llegaba a marcar la película en el espectador.

Brandon (Michael Fassbender) es un treintañero neoyorquino con serios problemas para controlar y disfrutar de su vida sexual. Se pasa el día viendo páginas pornográficas y manteniendo contactos con solteras de Manhattan…

La vergüenza de Brandon patente

Y esta sinopsis resume la película, pero no refleja para nada lo que es. Shame no cuenta la historia de un treintañero de tiene problemas con el compromiso o la simple muestra de cariño. No de la forma tradicional. Shame es una película muy compleja, una película que trata los sentimientos de los personajes de una forma no reveladora.

Fassbender  muestra perfectamente la complejidad del personaje de Brandon, que no es capaz ni de aceptar con comodidad el abrazo de su hermana Sissy (una formidable Carey Mulligan que cada día muestra más y más sus magníficas dotes interpretativas). Un personaje que se encuentra centrado de una obsesión que le destruye sin apenas darse cuenta.

Uno de los temas de los que se habla en Internet alrededor de ésta película es sobre la cantidad de escenas de sexo que hay y los varios desnudos frontales de Michael Fassbender (algo que, aún así, hay que recordar que ya hizo también en Hunger su anterior película con McQueen). Sin embargo, lo que puede ser morboso y llamar la atención en los blogs y medios de noticias, ya no lo es una vez la película es iniciada. Hay un momento en el que te olvidas de lo que ves literalmente en la pantalla y pasas a tomar conciencia de lo que significa aquello que estás viendo.

De hecho, estas escenas, que están retratadas con una fotografía preciosa, llegan en momentos a producir cierta vergüenza ajena al espectador. Se muestra tan “natural” de una forma no tan estilizada y dentro de un contexto en el que el espectador no siente morbo por lo que ve, ni se acerca, sino que quiere que acabe ya y no ver más de lo que ahí sucede. Un poco por los tabúes de la sociedad que todos llevamos marcados, y otro por el significado y lo que las escenas nos están mostrando.

Pero, McQueen nos impide dejar de ver porque sigue su tendencia de escenas largas, vacías incluso y planos secuencia (no total secuencia, pero que llevan la mayor parte de ella) como ya había hecho en Hunger. En su primera película se había centrado, sobretodo, en un plano-secuencia que tenía lugar entre Sands y un cura, un gran diálogo con una fotografía excelente y que a pesar de mostrarnos un plano general nos mantenía constantemente atentos:

Nunca imaginé a McQueen así

En esta ocasión, McQueen no se centra en una sola y gran secuencia como en Hunger, pero tiene multitud de pequeñas secuencias que rueda en un único plano, lo que hace otorgar un ritmo a la historia que le pega magníficamente. Son escenas con mucha importancia del silencio, del trabajo de actores. Tanto de cara a la cámara, como en la conversación nefasta y a trompicones de Brandon y su compañera de trabajo Marianne (Nicole Beharie); como de espaldas a ella, en la conversación/discusión de Brandon y Sissy en el sofá mirando a la televisión.

Unido a una música magnífica, McQueen logra, sin la gran artificidad de los planos plásticos y artísticos de Kar Wai Wong, una especie de poesía en algunas escenas, a la vez que en otras con la misma “poesía” logra transmitir crudez, naturalidad y vergüenza.

El mejor ejemplo de ello está en el inicio de la película. Diez minutos sin apenas diálogos, con la música acompañando en todo momento a unas imágenes preciosas y, además, haciéndonos ver a la perfección la vida de Brandon y la monotonía/obsesión que la acompaña.

Película de amor/odio, en mi opinión, pero que es fundamental ver. Y que demuestra, como siempre, que lo de los premios y nominaciones no tiene nada que ver con las películas que se hacen y su calidad. Sino mirad la lista de nominados a los Oscar este año y hablamos.

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El porqué de cada plano

13/02/2012

Una de las máximas a la hora de crear cine es que cada plano tiene que aportar algo a la película. Todo lo que se vea en filme tiene que tener un porqué para estar ahí. Nada puede ser gratuito, nada debes ser sólo por el gusto del director, productor, actor, etc. Todo debería dar una información al espectador, mayor o menor, pero una. Pero, ¿es esto cierto? ¿Hasta qué punto es un plano fundamental? ¿Hasta que punto es un plano gratuito? Al fin y al cabo, las películas están configuradas por un número de planos que, a su vez, forman una serie de escenas que configuran secuencias que acaban convertidas en la película. Así pues, quitar un plano a una de ellas no tiene por qué hacerle daño, pues el resto de los planos compensan el perdido. Pero, esto no sucede en todas ocasiones. Pues hay veces que un sólo plano puede cambiar el sentido total de una película.

A principios del siglo XXI la Tyrell Corporation desarrolló un nuevo tipo de robot llamado Nexus -un ser virtualmente idéntico al hombre- y conocido como Replicante. Los replicantes Nexus 6 eran superiores en fuerza y agilidad, y al menos iguales en inteligencia, a los ingenieros de genética que los crearon. En el espacio exterior, los replicantes fueron usados como trabajadores esclavos, en la arriesgada exploración y colonización de otros planetas. Después de la sangrienta rebelión de un equipo de combate de Nexus 6 en una colonia sideral, los replicantes fueron declarados proscritos en la tierra bajo pena de muerte. Brigadas de policía especiales con el nombre de unidades de Blade Runners tenían ordenes de tirar a matar al ver a cualquier replicante invasor. A esto no se le llamó ejecución, se le llamo retiro. Los Ángeles, Noviembre 2019

... y Noodles

En 1982 nace un mito. Blade Runner (Ridley Scott, 1982) se convierte en una de las mejores películas de la historia, mi película favorita y, además, una de las películas que cumple con este hecho de que un sólo plano pueda cambiar el significado de la película. Esto se pudo apreciar tras la aparición del Director’s Cut de Scott 10 años después de su estreno, en 1992.
En el ’82 había existido problemas entre Ridley Scott y los productores, que obligaron al director a montar la película de una forma que él no quería. Sin embargo, debido al fragante éxito que tuvo la película, diez años después se volvió a montar tal y como quiso el director. Y entonces fue cuando se lió.
La versión de Scott difería en tres detalles de la primera versión, pero la película cobraba un total nuevo significado.

¿Por qué? Pues porque Scott eliminó la voz en off del personaje de Deckard quitando al espectador la posibilidad de conocer qué piensa el personaje y añadió éste plano:

Un unicornio. Los productores habían obligado a quitar el plano del unicornio en la primera versión porque no aportaba nada a la historia. Y como hemos dicho antes, si un plano no aporta a la historia, ¿por qué usarlo?

Pero, el no significado de ese plano se debe a otra obligación impuesta por productores: el final.

Un hollywood happy ending que, desde mi punto de vista desfigurando el sentido de la historia, cerraba la trama de la película. Y en la que el unicornio no pintaba para nada.

Sin embargo, Scott no estaba contento con esto, y en su montaje quitó esta escena y dejó el siguiente final:

Y se hizo  la magia porque este final, unido al famoso plano del unicornio, abría un nuevo arco de posibilidades para la película. Y sin respuesta. Porque desde entonces fans de todo el mundo han discutido una cuestió: ¿Es Deckard un replicante?

En la versión de Scott hay muchos indicativos que hacen pensar que lo es. Y es que, además, es de lo que habla la película. Replicantes que se sienten humanos y ya no se diferencian de ellos.

Pero, no hay respuesta porque ni quienes hicieron la película la tienen. Scott afirmó que para él Deckard era un replicante. Ford dijo que él nunca pensó que lo fuese y que le interpretó como si se tratase de un humano.

voilá un plano cambia una película. O su entendimiento. Y esa es la magia del cine, pero, más importante aún, la magia del montaje. Porque una historia es su guión y la última versión de él se realiza en la sala de montaje y, ahí, puedes hacer pasable una película mediocre o destrozar un brillante guión. Porque el montador tiene en sus manos lo que el espectador ve. Y un sólo plano, puede marcar la diferencia.

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Unbreakable (M. Night Shyamalan, 2000) – EEUU

14/01/2011

“YOU KNOW WHAT THE SCARIEST THING IS? TO NOT KNOW YOUR PLACE IN THIS WORLD”

Night Shyaman es uno de esos directores que da mucho que hablar. De estos que tienen fans apasionados o detractores que buscan constantemente su cabeza en una pica o su cuerpo inerte colgado en el mar, a lo Pirata en los puertos de los mares del Caribe.

Yo soy uno de los afortunados que no me encuentro en ninguno de estos extremos. Me encuentro en el medio, tranquilo. Eso me permite decir ampliamente que The Village (M. Night Shyamalan, 2004) me pareció mala y muy predecible, que Signs (M. Night Shyamalan, 2002) me pareció bastante normalita, que The Sixth Sense (M. Night Shyamalan, 1999) me pareciera bastante buena o que adores y me parezca casi una obra maestra Unbreakable (M. Night Shyamalan, 2000).

Muchos odian a Shyamalan por los constantes giros finales que usa en sus guiones. Personalmente, aunque lo haya predecido, lo agradezco. Es algo por lo que le doy las gracias ya que, gracias a ello, el convencionalismo y predecibilidad del cine comercial USA no es tanto.

De una forma u otra Shyamalan tiene un estilo propio. Y eso ya es más de lo que muchos pueden decir. Todo esto a excepción de haber visto The Last Airbender (M. Night Shyamalan, 2010), eso también es cierto.

Hoy he revisionado Unbreakable y me he reafirmado en mi opinión inicial, aquella que tuve la primera vez que la vi. Unbreakable no es sólo una gran película, sino que es sin duda la mejor película de “superhéroes” que puede existir y, además, la película que hubiese adorado escribir y dirigir.

Lo de “superhéroes” con comillas se debe a que sí. Unbreakable habla de un hombre, David Dunn (Bruce Willis), que descubre que tiene ciertos poderes especiales después tener un accidente ferroviario del que sólo él será superviviente. Tras esto, un misterioso hombre fanático de los comics, Elijah Price (Samuel L. Jackson), comenzará a darle indicios de su condición. Nunca a estado herido, nunca ha enfermado. ¿O sí?
Pero, Unbreakable no habla de superhéroes embutidos en latex y mallas. Sino de personas. Personas normales que se enfrentan a una nueva condición. De un hombre que comienza a darse cuenta de ciertas cualidades mientras que, la relación con su hijo es escasa, con su mujer desastrosa y, no es feliz con su vida.

Aquí no encontraréis grandes dosis de acción, ni el gran modelo heróico, no. De hecho, (SPOILER) la única vez en la película que se enfrente a un “villano”, David lo matará con sus propias manos. En los cómics los superhéroes clásicos no matan (SPOILER). Pero, sin embargo, lo que adoro de esta película es el “realismo” que transmite. Si veo Spiderman me creo lo que le está sucediendo a Peter Parker. Pero, tengo muy claro que es una ficción. Con Unbreakable, lógicamente, pasa lo mismo, pero esa sensación es menor. De hecho, es muy evidente en la escena en la que descubre su fuerza. No levanta las pesas como si fuera una pluma. Es capaz de levantarlas, de hacer varias repeticiones con todo el peso (350 lb), pero le cuesta. A Spiderman, Superman o Batman sólo les cuesta, si es que les cuesta, cuando es la batalla final.

Y esto es, también, lo que me demuestra que es una película de personas reales, no de superhéroes. Si fuese una película de superhéroes, por muchas subtramas que hubiese, el climax estaría muy claro. La gran batalla final contra el villano. (SPOILER FINAL PELÍCULA) En este caso no lo es. La lucha contra el asesino es un momento de gran tensión dramática. De esto se encarga su enfrentamiento con el agua (su kryptonita) y la larga escena del estrangulamiento, desde mi punto de vista genial. Pero, sin duda alguna, ese no es el climax de la película. Al igual que el climax de The sixth sense no es la revelación de su condición de fantasma a el Dr. Crowe, sino cuando se resuelve el conflicto del pequeño Cole con su madre es resuelto. En el coche. Con el fantasma de la mujer que acaba de morir pasando a su lado.

En este caso, el climax de la película sí que se encuentra en una revelación. La revelación de Elijah como archienemigo de David. Cuando se ve que Elijah ha realizado todos los actos terroristas para encontrar a David. A su antítesis. El otro extremos de una misma curva. Y que el climax, desde mi punto de vista, esté aquí, no es sólo por la sorpresa que produce, sino porque es el punto de mayor intensidad del mayor conflicto de la película. El conflicto interior con uno mismo. Qué soy. Elijah, que es tan protagonista como David, busca durante toda su vida alcanzar la sensación que tiene David cuando asume su condición. Qué estoy predestinado a hacer. Qué soy. Cuando David lo sabe, Elijah lo sabe. Dentro de la cultura del cómic la respuesta es muy lógica. David y Elijah son opuestos, así que sin duda, Elijah es el archienemigo. “Now that we know who you are, I know who I am”. (FINAL SPOILERS).

Por esto me gusta tanto esta película. Porque el cómic, al contrario de lo que se piensa normalmente, no es sólo una cosa de niños y adolescentes. Y de frikis. Es otra forma de literatura. Afortunadamente, gracias sobretodo a las novelas gráficas eso se está viendo ya. Y lo dice uno que no es fanático de la lectura de este tipo de literatura.

Una de mis películas favoritas, sin duda alguna. Totalmente recomendada. Al igual que su OST, compuesta por James Newton Howard.

Mi nota: 9/10

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Die Welle (Dennis Gansel, 2008) – Alemania

09/01/2011

“HEMOS APRENDIDO LA LECCIÓN”

* Por problemas técnicos este post ha sido posteado un día más tarde de lo deseado.

Hoy me ha tocado hacer viaje de vuelta a Madrid. Si algo me encanta de estos viajes es la posibilidad de ver una película sin molestia y concentrado al 100% en ella, pues no hay nada mejor que hacer con el tiempo que estoy en el tren. Que este tiempo esté malgastado o no depende de la opción elegida para pasar los 197 minutos del viaje.

El de hoy no lo ha estado.

La elección de esta mañana ha sido Die Welle (La ola, Dennis Gansel, 2008). Una película de la que había oído muy buenas críticas, pero que no me había decidido a ver hasta ahora. La he visto en VO, como siempre, lo cual refuerza más aún la película y he de decir que me ha gustado mucho. No sólo cómo está rodada, algo que ya sólo por ser Europea y además Alemana ya es algo que me gusta, sino también por lo que habla, cómo lo dice y las conclusiones que se pueden sacar al respecto.

La película muestra perfectamente la fina línea entre una práctica con la que se trata de demostrar que Alemania puede tener una dictadura ahora mismo como cualquier otro país lo tendría. El argumento de “hemos aprendido la lección” no puede aplicarse allí, al igual que, creo yo, no podría aplicarse en este país. No hay circunstancias que provengan un totalitarismo. Miles de ellas permiten que se cumpla, que es distinto. Personalmente, creo que es algo que se está viendo en Venezuela últimamente con todo el poder que Hugo Chavez está obteniendo poco a poco y cómo se le está permitiendo que lo tenga. De todos modos, no me quiero desviar del tema.

A lo que iba. Si algo me ha gustado de la película es que demuestra cómo podemos cambiar. Para bien y para mal. El protagonista, el profesor que está al cargo de experimento/demostración, Rainer Wenger (Jürgen Vogel), es típico profesor que todos hemos querido tener. Enrrollado, joven, amable, okupa en su años de juventud, etc. En la semana de proyectos del instituto donde trabaja quiere dar el curso sobre el anarkismo. Sin embargo, no se lo permiten. ¿Por qué? Porque los cursos deben demostrar los buena que es la democracia
Para empezar aquí se ve un reflejo muy bueno de nuestra realidad. No mostremos lo demás no vaya a ser que guste. Desde mi punto de vista, el anarkismo es un gran ideal que es imposible, hoy en día, que se lleve a cabo, se cae por su propio peso. El temor a que se propague no es más que el temor a que la gente piense distinto. Pero, me vuelvo a ir.

La cuestión, es que a Rainer le toca dar el curso sobre la autocracia. Y, entonces, en la primera clase sale la pregunta en la que toda la película se centra: ¿Podría darse un totalitarismo hoy en día?
Y es lo que Rainer trata de demostrar. Que un movimiento totalitarista es muy posible. Basado principalmente en una cosa. La confusión del grupo con el movimiento. Se crea un grupo sin distinción social, en el que todos son iguales (conseguido gracias al uso de un uniforme) etc.; pero, al final, se acaba luchando contra aquellos que no piensan igual que tu. Aquellos que no tienen la misma ideología que el movimiento. Un movimiento que en ningún momento ha nacido con una ideología.

Y esa es la clave de la película. Incluso sin ideología alguna, se puede crear un movimiento totalitario.

Lo mejor de todo es que la historia está basada en hechos reales. Ahora en cuanto disponga de Internet buscaré qué ocurrió realmente, dónde y qué pasó después del gran final de la película.

Un filme más que recomendable. No es muy pesado. Ni trata de meter con taladro qué bueno es toda la democracia. Que malo el totalitarismo. Desde mi punto de vista, muestra que no todo lo que creemos imposible lo es. No para lo bueno, ni mucho menos para lo malo.

Una película para ver.

Mein Note: 8/10