Archive for the ‘Opiniones’ Category

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Amanece, atardece

09/09/2012

El mundo de las secuelas de películas en muchas ocasiones es más complejo de lo que parece desde el primer punto de vista. La lógica nos diría que si hacemos una secuela de la película es porque la primera parte funcionó bien y que, aunque cambiado la historia, la secuela tiene que contar con los mismos elementos que formaron parte de la primera y que propiciaron esa popularidad.

La cuestión está en: ¿cuántos de estos elementos hacen realmente falta para hacer que la secuela sea una verdadera continuación de su predecesora? E incluso: ¿Puede una secuela constituirse como una película casi independiente sin que se rompa el hecho mismo de su consideración como secuela?

Pensemos, por ejemplo, en la saga de Spiderman de Sam Raimi. En las tres cambian elementos de la historia, pero se mantienen siempre los mismos puntos que caracterizan la franquicia: personajes (y actores), tramas y subtramas, dilemas, complicaciones, barreras, etc. La película se reinicia argumentalmente con un nuevo malvado y vemos otra vez cómo Spiderman se vuelve a enfrentar a unas situaciones similares en esta nueva aventura.

Curiosamente, el caso contrario sucede con un de las sagas más importantes de la historia del cine: Alien. Todas las películas de Alien cuentan con dos elementos comunes: el enemigo, el alien; y la heroina, Ripley (Sigourney Weaver). Sin embargo, Alien Aliensson dos películas muy distintas: la primera es un thriller de terror en el que el monstruo persigue a cada uno de los personajes de la historia; mientras que la segunda es una pieza de acción en la que pasamos a la caza, por parte de los humanos, del Alien mediante la operación de rescate.
En este caso son dos películas completamente distintas que hablan en un mismo marco de cosas diferentes, pero que indudablemente forman parte de una saga y por tanto una es secuela de otra.

Before Surnise

El caso de las dos películas de las dos películas de la que hablaré a continuación es mucho más interesante desde mi punto de vista. Ellas son: Before Sunrise Before Sunset de Richard Linklater. Estas dos películas, parte de una supuesta trilogía que acabaría el año que viene con Before Midnight; tiene la mayor parte de elementos comunes: mismos personajes protagonistas, mismas herramientas narrativas, un escenario similar en cada caso… Sin embargo, en su contenido se convierten en dos películas completamente distintas. Y eso se debe a sus protagonistas, que han cambiado lo suficiente para que su discurso durante todo el metraje, aunque unido a unos valores que los forman, hayan cambiado.

Vayamos poco a poco. En Before Sunrise, película del año 1994, los protagonistas Jesse (Ethan Hawke) y Celine (Julie Delpy) tienen poco más de 20 años cuando se conocen en un trayecto de tren Budapest – París. Él tiene que coger un vuelo desde Viena, pero tendrá varias horas en las que no hará nada, sólo dar vueltas por la ciudad pasando la noche hasta que llegue la hora de coger el avión de vuelta a los Estados Unidos (de donde es él). Tras convencer a la muchacha de que se baje con él y pasen juntos el día/noche, comienza una conversación entre ambos, con la capital Austriaca como escenario en el que los dos pasaran una romántica velada.

Este primer episodio de la trilogía es una llamada al romanticismo puro, marcado por el carácter de juventud de los personajes protagonistas. Los dos están descubriéndose aún a sí mismos. Son muy inocentes, creen en el amor como máxima, creen en el romanticismo. Son dos personas que viven completamente en el presente. Sin pensar en el futuro, sin pensar en qué ocurrirá mañana. Durante un instante, como un sueño, como un día que se encuentra en el vacío, en el que nada sucede y sólo están ellos y la ciudad a sus pies; pueden vivir como si no hubiese nada más que el momento en el que se encuentran.

Este vivir en el presente es el que hace que los dos jóvenes, que a última hora deciden quedar en ese mismo lugar, pero seis meses más tarde; no sepan nada de los otros. Dirección, teléfono, ni siquiera apellido. Son sólo Jesse de Estados Unidos y Celine de París. Es todo lo que saben. Hasta su próximo encuentro, seis meses después. Lo que nos lleva al segundo episodio.

Before Sunset

En Before Sunset nos encontramos nueve años después del día en el que ambos se conocieron. Jesse ha escrito un best-seller cuya historia esta basada en el día que ambos pasaron en Viena. Se encuentra en un tour de promoción del libro por Europa y va a pasar sus últimas horas en París, antes de partir de vuelta a Nueva York, cuando Celine aparece en la librería donde está haciendo un Q&A. Jesse tiene sólo un par de horas antes de partir, pero los dos van a tomarse un café para ponerse al día.

Así descubrimos que ella no apareció ese día, seis meses después de Viena, y que como no sabían nada el uno del otro, no pudieron contactar y, por tanto, nunca más volvieron a verse. Comienzan a contarse su vida, sus ideas. Ahora los dos se encuentran en la treintena, ella es una fracasada en el aspecto amoroso, él tiene mujer e hijo; pero, no es feliz. Según evoluciona la película podemos ver cómo los dos han cambiado, no sólo físicamente, sino también psicológicamente. Ambos han madurado (muy evidente en el caso de Jesse) y han cambiado. Mucho.

En esta segunda parte vemos una conversación, no entre dos jóvenes optimistas, alegres, viviendo el presente. Sino sobre dos adultos que viven en el pasado. Son dos personas que saben que vivieron el mejor momento de su vida y que tratan de olvidarse, de no agarrarse a él, pero les resulta imposible. Es su vara de medición, nada es mejor que eso y nada lo será. No hablan de lo que es el amor o lo que puede ser, o lo que buscan en él. Sino de lo que no es, lo que no han encontrado y nunca encontraran. Y tu, como espectador, ves lo infelices que ambos son, menos en esas pocas horas que acaban de volver a reunirse. Podríamos decir que Before Sunrise Before Sunset son dos películas de una misma trilogía; pero es indudable que funcionan perfectamente como películas independientes entre sí. Pues, aunque cuenten con mismos personajes protagonistas y mismos elementos formales, la realidad es que hablan de cosas distintas. Con un mismo tema común, mantienen dos visiones muy distintas entre sí, muestran un cambio absoluto de una a otra. 

El año que viene se estrenará la continuación. Se volverá a dar un salto de nueve años. Muy interesante saber qué habrá ocurrido tras el gran acertado final de Before Sunset. Veamos en qué se han convertido estos dos personajes. Y no dudo que los espectadores que viesen en su momento la primera de las películas y después la segunda, volverán a identificarse con esta tercera. Porque, más que nunca, esta serie de películas representa una generación y la evolución de esta. Director, actores; todos tratan de representar la evolución de sí mismos durante los años que separan las películas. Creo que eso es evidente y por eso funcionan tan bien.

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Time And Relative Dimension In Space

20/08/2012

Doctor Who es una de las series más longevas de la historia de la televisión. Cuenta, oficialmente, con 32 temporadas, aunque esto es un poquito de trampa.

En el año 1963 la BBC creo la serie Doctor Who, que contaba las aventuras de an eccentric renegade time traveling alien and his companions (un excéntrico y renegado viajero en el tiempo, de origen extraterrestre, y sus acompañantes). La serie duró en antena hasta el año 1989, total éxito de masas.

En el año 2005, Russel T. Davies volvió a revivir la serie. Y logró hacer algo fascinante, consiguió hacer un remake de la serie, que en realidad se trata de una secuela o incluso una continuación (un poco al estilo de lo que trató de hacer ABC con V). Consiguió que aquellos espectadores nuevos, que no habían visto la serie original pudiesen comprender todo, para ellos sería como una serie nueva; pero, no se olvidó de todo el bagaje que tenía detrás la serie.

¿Cómo era esto posible? Gracias a una de las genialidades que define la serie. The Doctor (susodicho viajero en el tiempo) tiene la capacidad de regenerar cada célula de su cuerpo, lo que hace que pueda “engañar” a la muerte. Pero, esto tiene una consecuencia, al crear nuevas células, su cuerpo cambia y… ¡correcto! su aspecto ya no es el mismo. Lo que implica que el personaje se mantenga, ¡pero cambie el actor!

Esto abre mil posibilidades a la continuación de la serie. Los actores no suelen quererse encasillar muchos años en el mismo papel y tarde o temprano acaban abandonando las series. En el caso de que dicho actor sea el protagonista esto puede crear muchos problemas a la producción. Pero, gracias a la peculiaridad del personaje protagonista de esta serie, en esta serie no es un problema, porque The Doctor puede ser interpretado por un actor diferente.

Hasta la actualidad ha habido (entre series y TV movies) once actores que lo han interpretado. Algo que la serie de 2005 no ignora, hasta el punto que lo mostró muy claramente en una de las escenas del primer capítulo de la Quinta Temporada (donde acababa de incorporar a un nuevo actor, Matt Smith, en el papel).

Doctor Who es sin lugar a dudas la serie más popular de todo el Reino Unido. Se trata de una serie muy blanca (The Doctor no porta armas, trata de no matar si puede evitarlo) que se marca de tono juvenil por lo que es vista por niños pequeños hasta adultos. ¿Cómo lo logra?

Con grandes personajes. Es la clave. Desde un punto de vista adulto, las historias pueden ser consideradas alguna vez de absurdas, los efectos especiales muchas veces dejan mucho que desear. Pero, es capaz de darte aventura constante y unos personajes carismáticos.

La base es siempre The Doctor y su acompañante (tradicionalmente una mujer), entre ellos no hay ninguna clase de amor o deseo sexual (alguna vez se ha jugado un poco con esto, pero siempre muy sutil y tratando de evitarlo lo máximo posible), sino que mantienen una relación de mentor – discípulo.

Las escogidas como acompañantes siempre suelen ser chicas jóvenes, de clase media, y que muestran una gran predisposición a la aventura. Ellas son nuestra representación en la historia. Somos nosotros. De hecho, son lo que querríamos ser. Representan aquello que a todos nos gustaría hacer si un día nos encontrásemos enfrente de la vieja y azul TARDIS (la nave espacial de The Doctor).

Y después está ÉL, The Doctor: inteligente, ingenioso, gracioso, astuto… Lo tiene todo. La inocencia de un niño pequeño junto a la genialidad de Albert Einstein a la enésima potencia. Sus frases dichas a velocidades indescriptibles y las grandes formas de solucionar los problemas es lo que siempre nos atrae. Él es quien querríamos ser si no estuviésemos atados a nuestra propia naturaleza. Es la utopía. Es nuestro objetivo, lo que queremos alcanzar para poder ser tan buenos como sus acompañantes (que en la realidad es a lo que podemos aspirar). The Doctor es, al final, una representación divina. Que aunque anda entre nosotros, nunca podremos alcanzar, porque está en un nivel superior (y así debe ser).

De hecho, en la serie, una de sus acompañantes, Donna, consiguió alcanzar todo su conocimiento, su visión del tiempo y del espacio. Y un humano no puede aguantar tanto, hubiese quemado su cerebro.

El 1 de Septiembre comienza la séptima temporada de la serie (la segunda etapa) y tiene pinta de que le queda mucho por delante. Y eso es porque Doctor Who demuestra que SÍ que se puede hacer una serie para toda la familia que pueda atrapar a todos los habitantes de la casa. Y para eso no necesitas que estén representados todos ellos (pongamos personajes de niños para que se identifiquen los niños y de abuelos para que lo mismo hagan ellos ¬¬ ), sino que lo único (y lo más difícil de todo, claro) es darles personajes que resulten interesantes, que nos creamos, que suframos con ellos.

Y la mayor evidencia de esto es que posiblemente los dos mejores capítulos de la actual etapa sean los dos en los que menos aparece The Doctor. Por un lado, Blink obra maestra de la ciencia ficción donde The Doctor no está físicamente en ningún momento de la acción y en el que todo el peso narrativo lo lleva una increíble Carey Mulligan.

Y el otro, el décimo capítulo de la sexta temporada de la serie, The Girl Who Waiteddonde el mayor peso narrativo lo llevan los dos acompañantes del Doctor en dicha temporada: Amy Pond y su marido Rory Williams.

Doctor who es una magnífica serie que disfrutarás si no te la tomas en serio, si no miras tanto el envoltorio como lo que te quiere dar. Todos sabemos lo que es, no busquemos El Padrino y disfrutaremos mucho de ella. Y espero que por muchos años.

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La leyenda ¿renace?

22/07/2012

En la última película de la trilogía Batman de Christopher Nolan vivimos uno de esos casos ya tan típicos en los doblajes españoles de las traducciones fuera de lugar. El Caballero Oscuro: La leyenda renace. No hace falta decir mucho para darse cuenta que ese The Dark Knight Rises no tiene nada que ver con “La leyenda renace”.  Pero, ¿entonces qué significa ese Rises realmente?

Ese Rise del título no es nada sencillo de traducir. En inglés Rise puede ser: alzamiento, ascenso, renacimiento, auge, etc. Todo podría significar algo similar, pero no es así. El cine es una cuestión de conceptos y pequeñas diferencias. Los traductores del título se fueron hacía lo fácil.

Recordando esta escena de Batman Begins

Y leyendo la sinopsis de la película:

Tras ocho años desde la desaparición de Batman, un nuevo líder terrorista, Bane, pone de nuevo en peligro a Gotham, y el Caballero Oscuro vuelve para proteger la ciudad que le ha tomado por enemigo.

Pero, ¿por qué renace? Realmente es un retorno, no un renacimiento. Sin embargo, una vez vista la película, resulta que estos traductores (equivocados en el inicio, pues es imposible que lo supiesen) no estaban tan desencaminados.

SPOILERS DE AQUÍ EN ADELANTE

The Dark Knight Rises cuenta con un renacer en su guión. Muy débil narrativamente, pues podía haber tenido mucha más fuerza, pero tiene un momento en el que el personaje renace claramente. Y no es en el final de la película. El sacrificio (del que después hablaré para demostrar que realmente no es tal) de Batman no lo es, ni siquiera el nuevo Batman, ese Robin (que agradezcamos todos a Nolan que en realidad no es Robin). No es ese el renacer.

El renacer lo tiene Bruce Wayne. Cuando se encuentra en esa prisión profunda, llena de delincuentes (muy amigables todos, por otra parte) que lo único que buscan es alcanzar el final del túnel. Bruce Wayne se encuentra en el peor momento de su vida: arruinado, viejo, le han engañado como a un tonto (vale que si es por hacer lo que te dice ESA Anne Hathaway se comprende), ha sido vencido humillantemente y lleva meses casi sin moverse, en el más oscuro abismo que puede existir, del que sólo un niño ha logrado salir.

Bruce Wayne está muerto. Todo lo que es, cree, todo eso está hundido. Si la película se centrase sólo en esa parte lo demostraría más claramente. Pero, no hay tiempo, y como se tiene que ventilar la prisión en 30 minutos y hacerte, además, comprender la historia de Ra’s al Gul y Bane; pues menos. Y este es el problema. Dramáticamente, no hay duda de que este es el momento más importante de la película (puede que de la saga). Pero, no lo explora lo suficiente. Nolan decidió que no tenía tiempo para hacerlo y por tanto hizo que Wayne saliese de ahí demasiado pronto.

Bruce Wayne recibiendo una reprimenda

La soga es lo que te impide salir. Vale, se ve desde el primer momento. Remarcado por ese sonido desagradable cada vez que alguien cae y es atrapado por ella. Desde el primer momento se ve claro que salir del abismo no es una cuestión de fuerza brutal, es un salto de fe. Y tiene todo el sentido del mundo. La fuerza bruta le ha dejado de servir a Batman. Finalmente le ha fallado. Ha sido vencido por la fuerza hecha persona: Bane. La única forma que tiene de salir, de resurgir de sus cenizas; es por la fuerza de aquello que cree, llámese justicia, llámese deber, etc. Pues, en última instancia no es sino fe en algo.

Es un salto de fe literal. La soga te retiene, te ata a la tierra.

Es una metáfora muy buena la que tiene aquí el señor Nolan, pero él mismo se la jode. Porque NO TIENE TIEMPO. Si tuviese la posibilidad de alargar esa parte 10 minutos más podría haberlo solucionado de otra manera, pero no puede. Porque Batman tiene que volver, no puede haber tanto tiempo sin Batman (nótese mi desacuerdo con esto). Y, entonces, llegamos al punto en el que se revela ante Bruce la respuesta al enigma:

Médico: Tienes que tener miedo a la muerte. Eso es lo que te hace fuerte. Si realmente quieres salir de aquí tienes que hacerlo como lo hizo el niño.

Wayne: ¿Cómo?

Médico: Sin usar la cuerda.

¡Nooo! ¡Se lo has dicho! ¡¿Dónde está la gracia?! La fuerza y grandeza de esta metáfora está en que sea Bruce quien descubra por si mismo que ha de hacerlo sin cuerda. Si me pones a un oráculo que le da la respuesta carece de sentido. Le conviertes en un pelele, pues hace lo que le acaban de decir que debe hacer.

Pero, imaginemos que hubiese sido él mismo el que hubiese alcanzado esa respuesta (y no tiene que resultar extremadamente sutil, cualquier cosa sirve). Rollo:

BRUCE se acerca a la pared. El HOMBRE le va a ayudar a colocarse la cuerda en la cintura cuando Bruce le detiene.

BRUCE
No.

Todos se quedan estupefactos.
Sin que nadie diga nada, Bruce comienza a escalar libremente, sin una cuerda que le proteja de su caída.

No tiene nada, pero la escena cambia completamente. Resulta que ahora estamos nerviosos: ¿Y si se ha equivocado? Nos preguntamos (Vale, sabemos que saldrá de ahí, es Batman, joder, no puede morir cayendo por no ponerse una cuerda). Pero, cobra mucha más fuerza dramática porque nadie le ha dicho que es esa la solución. Él lo ha creído. Ha tenido fe en que esa es la forma. Puede estar equivocado. Pero, por ello es el único que, como el niño, ha logrado salir. Porque es el único con fe suficiente para hacerlo.
Ahí es cuando verdaderamente El Caballero Oscure renace. 

Blake a modo “Die Hard”

Es ese el momento en el que lo hace, no cuando tras su muerte (simbólica), Blake llega a la Batcueva. Ese es otro asunto completamente distinto. El del sacrificio de Batman.
Batman se ha terminado de mostrar en esta película como un mentiroso. Un vendedor de humo. Con buen propósito, pero faltante de la verdad a todas luces. En The Dark Knight se echó la culpa encima para que la gente siguiera confiando en el buen hacer de Harvey Dent (que ha llevado a crear una ley que opino yo posiblemente sea anticonstitucional, pero bueno, eso lo dejamos para otro día). En esta película la mentira es mayor: su muerte. ¿Hasta que punto está sacrificándose por Gotham? ¿Este sacrificio y hacerles creer que murió por salvarles es para que Gotham siga prosperando o no es más que una forma de liberación para él? Poder quitarse la máscara, sabiendo que ahora SÍ que hay alguien que le sustituirá.

¿Alude entonces este renacer a Batman como símbolo o a Bruce Wayne como persona?

¿Y qué simboliza Batman realmente? Supuestamente busca la justicia y acabar con la corrupción de Gotham, pero quien toma las mayas (de kevlar en este caso) y la capa, resulta ser alguien también que ha sufrido un tragedia como la suya y que en primera instancia ha buscado la venganza y como no se ha visto satisfecho ha decidido seguir con el resto del mundo. ¿Es eso justicia? ¿Se ha convertido Batman en una leyenda o ha acabado como un vigilante que simplemente cambia su máscara de persona en persona?

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Tiempos Modernos

22/03/2011

Aún recuerdo aquellos años cuando comenzaba a popularizarse Internet. Los años en los que esperabas durante un largo minuto mientras tu modem se conectaba haciendo ruidos extraños. En los que sólo se veía texto html sobre fondos (en una siempre mala elección de combinación de colores) y en los que te acordabas de la familia del tío que había hecho la web por poner una foto en 640×480. Siglos tardaba en cargar.

Eran esos tiempos en los que todos sospechábamos. Miramos a los ordenadores y su red con el rabillo del ojo. Entrábamos, lo comenzábamos a usar, examinábamos qué nos ofrecía; pero no nos fiábamos ni un momento. Era demasiado bueno para ser cierto, demasiado nos ofrecía por tan poco. En algún sitio tenía que estar la trampa. No nos atrevíamos a comenzar a comprar por Internet (seguro que nos robaban el número de tarjeta o nos trataban de cobrar más). ¡Cuidado con los virus! Eso si que era una pandemia o era lo que parecía. Y así una y otra cosa.

Luego, comenzamos a fiarnos, sobretodo los más jóvenes. Descubríamos nuevas cosas y hablábamos con nosotros mismos. Sobretodo hablábamos con nosotros mismos todo el día mediante MSN Messenger y similares (por lo menos eso decíamos nosotros que hacíamos). Junto a los videojuegos, Internet se había convertido, para muchos, en el Apocalipsis de la humanidad. Ya NADIE salía. Ya NADIE se relacionaba si no era por ordenador. Los niños SÓLO estaban interesados en jugar a maquinas infernales creadas por el DIABLO.

Mientras nosotros sabíamos que había algo más. Esto prometía más.

He tenido la suerte de crecer a la par que lo hacía Internet. O quizá es que según he crecido he visto otra parte de Internet que antes no se me había mostrado o no me resultaba interesante. La verdad es que no lo sé. Pero, en el último año mi visión de Internet ha cambiado por completo. No sólo es una fuente de cultura increíble, de información, una herramienta de estudio y de comunicación interpersonal (aunque muchos aún no se lo crean). De algún tiempo atrás, he comenzado a darme cuenta de que es algo mucho más importante. El Futuro. Un futuro que pinta bien. Por lo menos desde mi punto de vista, otro dirán que no va a ser mejor. De una manera u otra lo claro es que es lo que vendrá.

Ahora tenemos FacebookTwitter dos herramientas comunicativas que me parecen fundamentales en el mundo de hoy en día y que sin las que el mundo sería distinto. Además, demuestran lo compleja que es la red, donde lo mismo se hace popular una web en la que puedes comunicarte con cualquier persona del mundo (aunque comenzase como una forma de ligar en Harvard), como una que te reduce tus posibilidades a tan sólo 140 caracteres. Y, a pesar, son dos herramientas que nos acerca noticias en cuestión de minutos, curiosidades en cuestión de segundos y que, además, nos permite conocer gente muy interesante que hubiese sido imposible de otra manera.

Pero es que, además, tenemos Skype que nos permite no tener que esta uno delante del otro para hablar como si lo hiciésemos. Las distancias se reducen. Lo mismo sucede con las herramientas de trabajo en grupo a lo Google Docs o Teambox. Para compartir archivos de trabajo: Dropbox. Podemos ver nuestros programas de televisión pasados en cosas como a la carta de rtve o escuchar música streaming vía Spotify. Con este mismo modelo, podemos ver qué está sucediendo en Nueva Zelanda (literalmente la otra punta del mundo) con sólo pinchar un link.

Pero, esto no nos hace no salir a la calle. Yo esta mañana lo he hecho. Y mañana lo haré. Y pasado. Sigo hablando con mis amigos cara a cara como siempre, aunque ahora puedo hacerlo más, porque también puedo hablar con ellos cuando estamos cada uno en nuestra casa.

Pero, es que, además, he comprendido el potencial que tiene en mi propio campo, el audiovisual. Pensaba que Internet sólo servía para poner cada uno su corto casero o, como mucho, hacer series online de humor para pasar el rato. Pero, he comprendido que no. Desde la distribución a la producción abren nuevos canales de creación mediante Internet. Herramientas como Filmin (películas a precio de risa y no disponible en el medio convencional de distribución) o proyectos como El Cosmonauta (con su gran financiación crowdfunding) lo demuestran. Igualmente, sirve como escaparate, llamar la atención o usarlo como un nuevo medio de difusión de contenidos como con series como Las Crónicas de Maia, Las Reflexiones de Repronto, o Qué vida más triste (que llegó a saltar a la televisión manteniendo su formato).

Pero la clave definitiva está en que ahora mismo estoy estudiando una asignatura en la Universidad en la que nuestro profesor ha decidido enfocarse casi íntegramente en Internet. Estructura de Medios de Comunicación. ¡Estructura de Medios de Comunicación! Francisco Vacas, el profesor que da la asignatura, puede que haya matado demasiado pronto los “medios de comunicación del s. XX” como él los llama. Yo no opino que TV, Radio y Prensa estén acabados. Pero sí que les queda muy poco en su formato actual.

Renovarse o morir. La clave está en Internet. El futuro de unas generaciones por lo menos.

Y aún así, saldremos a la calle. Dejemos las reticencias. Dejemos mirar mal por el rabillo del ojo. Siempre lo nuevo nos ha parecido algo malo. Siempre hemos tenido miedo a ello. Sobretodo aquellos a los que les obliga a cambiar muchas cosas de su vida.

¿Y si tratásemos, simplemente, de adaptarnos a los nuevos medios, al nuevo mundo?

 

pd: Creo que se nota de que me siento orgulloso de colaborar en algunos de los proyectos comentados, aunque sea de forma muy pequeña.

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Unbreakable (M. Night Shyamalan, 2000) – EEUU

14/01/2011

“YOU KNOW WHAT THE SCARIEST THING IS? TO NOT KNOW YOUR PLACE IN THIS WORLD”

Night Shyaman es uno de esos directores que da mucho que hablar. De estos que tienen fans apasionados o detractores que buscan constantemente su cabeza en una pica o su cuerpo inerte colgado en el mar, a lo Pirata en los puertos de los mares del Caribe.

Yo soy uno de los afortunados que no me encuentro en ninguno de estos extremos. Me encuentro en el medio, tranquilo. Eso me permite decir ampliamente que The Village (M. Night Shyamalan, 2004) me pareció mala y muy predecible, que Signs (M. Night Shyamalan, 2002) me pareció bastante normalita, que The Sixth Sense (M. Night Shyamalan, 1999) me pareciera bastante buena o que adores y me parezca casi una obra maestra Unbreakable (M. Night Shyamalan, 2000).

Muchos odian a Shyamalan por los constantes giros finales que usa en sus guiones. Personalmente, aunque lo haya predecido, lo agradezco. Es algo por lo que le doy las gracias ya que, gracias a ello, el convencionalismo y predecibilidad del cine comercial USA no es tanto.

De una forma u otra Shyamalan tiene un estilo propio. Y eso ya es más de lo que muchos pueden decir. Todo esto a excepción de haber visto The Last Airbender (M. Night Shyamalan, 2010), eso también es cierto.

Hoy he revisionado Unbreakable y me he reafirmado en mi opinión inicial, aquella que tuve la primera vez que la vi. Unbreakable no es sólo una gran película, sino que es sin duda la mejor película de “superhéroes” que puede existir y, además, la película que hubiese adorado escribir y dirigir.

Lo de “superhéroes” con comillas se debe a que sí. Unbreakable habla de un hombre, David Dunn (Bruce Willis), que descubre que tiene ciertos poderes especiales después tener un accidente ferroviario del que sólo él será superviviente. Tras esto, un misterioso hombre fanático de los comics, Elijah Price (Samuel L. Jackson), comenzará a darle indicios de su condición. Nunca a estado herido, nunca ha enfermado. ¿O sí?
Pero, Unbreakable no habla de superhéroes embutidos en latex y mallas. Sino de personas. Personas normales que se enfrentan a una nueva condición. De un hombre que comienza a darse cuenta de ciertas cualidades mientras que, la relación con su hijo es escasa, con su mujer desastrosa y, no es feliz con su vida.

Aquí no encontraréis grandes dosis de acción, ni el gran modelo heróico, no. De hecho, (SPOILER) la única vez en la película que se enfrente a un “villano”, David lo matará con sus propias manos. En los cómics los superhéroes clásicos no matan (SPOILER). Pero, sin embargo, lo que adoro de esta película es el “realismo” que transmite. Si veo Spiderman me creo lo que le está sucediendo a Peter Parker. Pero, tengo muy claro que es una ficción. Con Unbreakable, lógicamente, pasa lo mismo, pero esa sensación es menor. De hecho, es muy evidente en la escena en la que descubre su fuerza. No levanta las pesas como si fuera una pluma. Es capaz de levantarlas, de hacer varias repeticiones con todo el peso (350 lb), pero le cuesta. A Spiderman, Superman o Batman sólo les cuesta, si es que les cuesta, cuando es la batalla final.

Y esto es, también, lo que me demuestra que es una película de personas reales, no de superhéroes. Si fuese una película de superhéroes, por muchas subtramas que hubiese, el climax estaría muy claro. La gran batalla final contra el villano. (SPOILER FINAL PELÍCULA) En este caso no lo es. La lucha contra el asesino es un momento de gran tensión dramática. De esto se encarga su enfrentamiento con el agua (su kryptonita) y la larga escena del estrangulamiento, desde mi punto de vista genial. Pero, sin duda alguna, ese no es el climax de la película. Al igual que el climax de The sixth sense no es la revelación de su condición de fantasma a el Dr. Crowe, sino cuando se resuelve el conflicto del pequeño Cole con su madre es resuelto. En el coche. Con el fantasma de la mujer que acaba de morir pasando a su lado.

En este caso, el climax de la película sí que se encuentra en una revelación. La revelación de Elijah como archienemigo de David. Cuando se ve que Elijah ha realizado todos los actos terroristas para encontrar a David. A su antítesis. El otro extremos de una misma curva. Y que el climax, desde mi punto de vista, esté aquí, no es sólo por la sorpresa que produce, sino porque es el punto de mayor intensidad del mayor conflicto de la película. El conflicto interior con uno mismo. Qué soy. Elijah, que es tan protagonista como David, busca durante toda su vida alcanzar la sensación que tiene David cuando asume su condición. Qué estoy predestinado a hacer. Qué soy. Cuando David lo sabe, Elijah lo sabe. Dentro de la cultura del cómic la respuesta es muy lógica. David y Elijah son opuestos, así que sin duda, Elijah es el archienemigo. “Now that we know who you are, I know who I am”. (FINAL SPOILERS).

Por esto me gusta tanto esta película. Porque el cómic, al contrario de lo que se piensa normalmente, no es sólo una cosa de niños y adolescentes. Y de frikis. Es otra forma de literatura. Afortunadamente, gracias sobretodo a las novelas gráficas eso se está viendo ya. Y lo dice uno que no es fanático de la lectura de este tipo de literatura.

Una de mis películas favoritas, sin duda alguna. Totalmente recomendada. Al igual que su OST, compuesta por James Newton Howard.

Mi nota: 9/10

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Die Welle (Dennis Gansel, 2008) – Alemania

09/01/2011

“HEMOS APRENDIDO LA LECCIÓN”

* Por problemas técnicos este post ha sido posteado un día más tarde de lo deseado.

Hoy me ha tocado hacer viaje de vuelta a Madrid. Si algo me encanta de estos viajes es la posibilidad de ver una película sin molestia y concentrado al 100% en ella, pues no hay nada mejor que hacer con el tiempo que estoy en el tren. Que este tiempo esté malgastado o no depende de la opción elegida para pasar los 197 minutos del viaje.

El de hoy no lo ha estado.

La elección de esta mañana ha sido Die Welle (La ola, Dennis Gansel, 2008). Una película de la que había oído muy buenas críticas, pero que no me había decidido a ver hasta ahora. La he visto en VO, como siempre, lo cual refuerza más aún la película y he de decir que me ha gustado mucho. No sólo cómo está rodada, algo que ya sólo por ser Europea y además Alemana ya es algo que me gusta, sino también por lo que habla, cómo lo dice y las conclusiones que se pueden sacar al respecto.

La película muestra perfectamente la fina línea entre una práctica con la que se trata de demostrar que Alemania puede tener una dictadura ahora mismo como cualquier otro país lo tendría. El argumento de “hemos aprendido la lección” no puede aplicarse allí, al igual que, creo yo, no podría aplicarse en este país. No hay circunstancias que provengan un totalitarismo. Miles de ellas permiten que se cumpla, que es distinto. Personalmente, creo que es algo que se está viendo en Venezuela últimamente con todo el poder que Hugo Chavez está obteniendo poco a poco y cómo se le está permitiendo que lo tenga. De todos modos, no me quiero desviar del tema.

A lo que iba. Si algo me ha gustado de la película es que demuestra cómo podemos cambiar. Para bien y para mal. El protagonista, el profesor que está al cargo de experimento/demostración, Rainer Wenger (Jürgen Vogel), es típico profesor que todos hemos querido tener. Enrrollado, joven, amable, okupa en su años de juventud, etc. En la semana de proyectos del instituto donde trabaja quiere dar el curso sobre el anarkismo. Sin embargo, no se lo permiten. ¿Por qué? Porque los cursos deben demostrar los buena que es la democracia
Para empezar aquí se ve un reflejo muy bueno de nuestra realidad. No mostremos lo demás no vaya a ser que guste. Desde mi punto de vista, el anarkismo es un gran ideal que es imposible, hoy en día, que se lleve a cabo, se cae por su propio peso. El temor a que se propague no es más que el temor a que la gente piense distinto. Pero, me vuelvo a ir.

La cuestión, es que a Rainer le toca dar el curso sobre la autocracia. Y, entonces, en la primera clase sale la pregunta en la que toda la película se centra: ¿Podría darse un totalitarismo hoy en día?
Y es lo que Rainer trata de demostrar. Que un movimiento totalitarista es muy posible. Basado principalmente en una cosa. La confusión del grupo con el movimiento. Se crea un grupo sin distinción social, en el que todos son iguales (conseguido gracias al uso de un uniforme) etc.; pero, al final, se acaba luchando contra aquellos que no piensan igual que tu. Aquellos que no tienen la misma ideología que el movimiento. Un movimiento que en ningún momento ha nacido con una ideología.

Y esa es la clave de la película. Incluso sin ideología alguna, se puede crear un movimiento totalitario.

Lo mejor de todo es que la historia está basada en hechos reales. Ahora en cuanto disponga de Internet buscaré qué ocurrió realmente, dónde y qué pasó después del gran final de la película.

Un filme más que recomendable. No es muy pesado. Ni trata de meter con taladro qué bueno es toda la democracia. Que malo el totalitarismo. Desde mi punto de vista, muestra que no todo lo que creemos imposible lo es. No para lo bueno, ni mucho menos para lo malo.

Una película para ver.

Mein Note: 8/10

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También la lluvia (Iciar Bollaín, 2011) – España

08/01/2011

“SEGÚN TENGO ENTENDIDO ESO ES LO QUE LES PAGAN USTEDES”

Hacía tiempo que había oído hablar de ella y tenía unas ganas locas de verla. Y no me arrepiento. La película que manda España a los Oscar es digna candidata de ganar muchos premios. No tanto de los Oscar. Un premio que puede ganar una película como The Hurt Locker o Chicago, desde mi punto de vista, es inferior a ésta película. Debería haber algo más por encima. Pero sabemos que, en materia de cine, Hollywood manda. Es lo que hay.

Centremonos por tanto en la película. Guión de Paul Laverty, guionista habitual de Ken Loach. Algo que se nota. Y se agradece. El guión de También la Lluvia (Icíar Bollaín, 2011) es capaz de sintetizar en 103 minutos de película tres historias geniales.

Bolivia, 2000. Un grupo de rodaje español está grabando una película sobre la invasión de los Españoles en Sudamérica en manos de Colón. Un nuevo punto de vista. Lo están realizando con extras de la propia ciudad, muchos más baratos. Como el propio Costa, el productor, dice: “Les das 2$ al día y se sienten como putos reyes. Luego dejas un par de bombas de agua, un coche y listo. ¡200 extras!“. De repente, en medio del rodaje, estalla la guerra del agua, una confrontación que se produjo por la privatización del agua que se dio en Bolivia.

Me ha gustado mucho la película por lo que habla y cómo lo dice. La confrontación de la historia de Colón y la del rodaje es muy buena. Todo ello mezclado con el hecho de la guerra del agua. Me gustó mucho que muchas escenas de la película de Colón están representadas en los ensayos de los actores, mostrando cómo, de repente, los actores pasan de ser ellos mismos a ser sus personajes.

Las tres cosas que más me gustaron de la película:

1. La escena del restaurante en el que cada uno de los actores está defendiendo a muerte a su personaje, como si fuese él mismo.

2. La escena en la que las mujeres se niegan a ahogar a los niños, aunque sean los muñecos. “Ni siquiera pueden plantearse la idea de hacerlo”.

3. La frase que más me gustó de toda la película, cuando el director, Sebastián (Gael García Bernal) le dice a un político: “No me parece muy normal que suban el precio un 300% a gente que, según tengo entendido, cobra 2$ al día.” Y a lo que el político responde de manera magnífica “Según tengo entendido eso es lo que les pagan ustedes”. Dejando muy claro que, cuando nos interesa, todos podemos ser hipócritas.

La actuación de Luis Tosar (Costa) como siempre para salirse, pero, sin duda, a quién más aplaudo de la película es a Karra Elejalde (Antón/Colón). Me parece que su personaje es magnífico y él lo clava a la perfección. Un diez para él.

En resumen, una película que hay que ver en este 2011. Que con películas como éstas si que da gusto ir al cine.

Mi nota: 9/10

PD: Con el ritmo de películas que llevo no creo que pueda hacerlo con todas, pero si que trataré de, por lo menos, una vez a la semana dedicar un post a aquella película que haya visto y me haya llamado la atención. Para bien o para mal. Que de todo hay.