Archive for the ‘Críticas’ Category

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Time And Relative Dimension In Space

20/08/2012

Doctor Who es una de las series más longevas de la historia de la televisión. Cuenta, oficialmente, con 32 temporadas, aunque esto es un poquito de trampa.

En el año 1963 la BBC creo la serie Doctor Who, que contaba las aventuras de an eccentric renegade time traveling alien and his companions (un excéntrico y renegado viajero en el tiempo, de origen extraterrestre, y sus acompañantes). La serie duró en antena hasta el año 1989, total éxito de masas.

En el año 2005, Russel T. Davies volvió a revivir la serie. Y logró hacer algo fascinante, consiguió hacer un remake de la serie, que en realidad se trata de una secuela o incluso una continuación (un poco al estilo de lo que trató de hacer ABC con V). Consiguió que aquellos espectadores nuevos, que no habían visto la serie original pudiesen comprender todo, para ellos sería como una serie nueva; pero, no se olvidó de todo el bagaje que tenía detrás la serie.

¿Cómo era esto posible? Gracias a una de las genialidades que define la serie. The Doctor (susodicho viajero en el tiempo) tiene la capacidad de regenerar cada célula de su cuerpo, lo que hace que pueda “engañar” a la muerte. Pero, esto tiene una consecuencia, al crear nuevas células, su cuerpo cambia y… ¡correcto! su aspecto ya no es el mismo. Lo que implica que el personaje se mantenga, ¡pero cambie el actor!

Esto abre mil posibilidades a la continuación de la serie. Los actores no suelen quererse encasillar muchos años en el mismo papel y tarde o temprano acaban abandonando las series. En el caso de que dicho actor sea el protagonista esto puede crear muchos problemas a la producción. Pero, gracias a la peculiaridad del personaje protagonista de esta serie, en esta serie no es un problema, porque The Doctor puede ser interpretado por un actor diferente.

Hasta la actualidad ha habido (entre series y TV movies) once actores que lo han interpretado. Algo que la serie de 2005 no ignora, hasta el punto que lo mostró muy claramente en una de las escenas del primer capítulo de la Quinta Temporada (donde acababa de incorporar a un nuevo actor, Matt Smith, en el papel).

Doctor Who es sin lugar a dudas la serie más popular de todo el Reino Unido. Se trata de una serie muy blanca (The Doctor no porta armas, trata de no matar si puede evitarlo) que se marca de tono juvenil por lo que es vista por niños pequeños hasta adultos. ¿Cómo lo logra?

Con grandes personajes. Es la clave. Desde un punto de vista adulto, las historias pueden ser consideradas alguna vez de absurdas, los efectos especiales muchas veces dejan mucho que desear. Pero, es capaz de darte aventura constante y unos personajes carismáticos.

La base es siempre The Doctor y su acompañante (tradicionalmente una mujer), entre ellos no hay ninguna clase de amor o deseo sexual (alguna vez se ha jugado un poco con esto, pero siempre muy sutil y tratando de evitarlo lo máximo posible), sino que mantienen una relación de mentor – discípulo.

Las escogidas como acompañantes siempre suelen ser chicas jóvenes, de clase media, y que muestran una gran predisposición a la aventura. Ellas son nuestra representación en la historia. Somos nosotros. De hecho, son lo que querríamos ser. Representan aquello que a todos nos gustaría hacer si un día nos encontrásemos enfrente de la vieja y azul TARDIS (la nave espacial de The Doctor).

Y después está ÉL, The Doctor: inteligente, ingenioso, gracioso, astuto… Lo tiene todo. La inocencia de un niño pequeño junto a la genialidad de Albert Einstein a la enésima potencia. Sus frases dichas a velocidades indescriptibles y las grandes formas de solucionar los problemas es lo que siempre nos atrae. Él es quien querríamos ser si no estuviésemos atados a nuestra propia naturaleza. Es la utopía. Es nuestro objetivo, lo que queremos alcanzar para poder ser tan buenos como sus acompañantes (que en la realidad es a lo que podemos aspirar). The Doctor es, al final, una representación divina. Que aunque anda entre nosotros, nunca podremos alcanzar, porque está en un nivel superior (y así debe ser).

De hecho, en la serie, una de sus acompañantes, Donna, consiguió alcanzar todo su conocimiento, su visión del tiempo y del espacio. Y un humano no puede aguantar tanto, hubiese quemado su cerebro.

El 1 de Septiembre comienza la séptima temporada de la serie (la segunda etapa) y tiene pinta de que le queda mucho por delante. Y eso es porque Doctor Who demuestra que SÍ que se puede hacer una serie para toda la familia que pueda atrapar a todos los habitantes de la casa. Y para eso no necesitas que estén representados todos ellos (pongamos personajes de niños para que se identifiquen los niños y de abuelos para que lo mismo hagan ellos ¬¬ ), sino que lo único (y lo más difícil de todo, claro) es darles personajes que resulten interesantes, que nos creamos, que suframos con ellos.

Y la mayor evidencia de esto es que posiblemente los dos mejores capítulos de la actual etapa sean los dos en los que menos aparece The Doctor. Por un lado, Blink obra maestra de la ciencia ficción donde The Doctor no está físicamente en ningún momento de la acción y en el que todo el peso narrativo lo lleva una increíble Carey Mulligan.

Y el otro, el décimo capítulo de la sexta temporada de la serie, The Girl Who Waiteddonde el mayor peso narrativo lo llevan los dos acompañantes del Doctor en dicha temporada: Amy Pond y su marido Rory Williams.

Doctor who es una magnífica serie que disfrutarás si no te la tomas en serio, si no miras tanto el envoltorio como lo que te quiere dar. Todos sabemos lo que es, no busquemos El Padrino y disfrutaremos mucho de ella. Y espero que por muchos años.

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Stick around

10/06/2012

I’m Cassey McCall, alongside Dan Rydell. You’re seeing “Sports Night” on CSC, so stick around.

Nadie puede negar que Internet es el paraíso perdido. Es el baúl de los recuerdos. Es el almacén del Área 51, donde se guarda el Arca Perdida de Indiana Jones, junto a Twin Peakes y a las primeras temporadas del Batman de Adam West. Es muy difícil que algo no se encuentre en Internet a día de hoy.

Por eso, hay un indicativo claro para saber cuándo no se valora lo suficiente una serie o una película. Y esto es lo que pasa con la primera creación del gran (ya sabéis que soy un fan, así que de aquí en adelante perdonarme las adulaciones) Aaron Sorkin: Sports Night.

Estamos a dos semanas del estreno de la nueva serie de Sorkin: The Newsroom. Mis expectativas son muy altas. Y es normal, finalmente se han juntado mi escritor de televisión favorito (empatado posiblemente con Steven Moffat en el puesto) con mi cadena predilecta. Aaron Sorkin se ha unido a la HBO y de ahí sólo puede salir algo bueno.

Consejeros de comunicación con veinte “push line” por minuto

A Sorkin siempre se le recordará por The West Wing. Serie de la que fue creador y showrunner durante cinco temporadas. Sin embargo, aunque irregular, su carrera televisiva siempre ha sido más que destacable. Todos conocen Studio 60 on the Sunset Strip una propuesta que no terminó de funcionar a pesar de tener grandes momentos y, por supuesto, magníficos diálogos. Además, la serie se produjo en un momento en el que nacía también 30 Rock de Tina Fey en la misma cadena, la NBC. Fey había formado parte del conocido programa Saturday Night Live programa que tienen como referencia ambas series de televisión, aunque cada una está enfocada desde un punto de vista muy distinto, uno como comedia sitcom y la otra como drama. Sin embargo, la polémica vino cuando Sorkin se quejó de que la NBC le había negado el acceso al programa para poder documentarse para su show, mientras la cadena le había permitido total acceso a la antigua guionista de él.

Esto ya indicaba mucho la confianza de la cadena en el proyecto de Sorkin.

Sin embargo, pocos recuerdan qué hubo antes de The West Wing. Y es un caso muy curioso de analizar también.

Sports Night nos coloca en el día a día de un programa de deportes. Tercero en share en su franja de emisión (11:00pm), sólo detrás de ESPN y FOX.

Se trata de una comida sitcom que no es nada similar a la sitcom convencional. Y ese fue su gran problema. Era el año 1998 y una comedia de 20 minutos por capítulos debía ser una comedia de 20 minutos por capítulo. Más si la situas en una network como la NBC. Sin embargo, no es esto lo que surgió.

Those stories plus…

Sports Night tiene todo lo que define a Aaron Sorkin, diálogos rápidos y brillantes, esa energía de las conversaciones de pasillo que tan famosa hizo a The West Wing. De hecho, son varias las ocasiones en las que uno de los personajes dice a otro: “Walk with me.” antes de comenzar a tener una conversación.

Los personajes son geniales. Rompen muchos clichés, mientras que mantienen lo necesario común para que tenga la gracia. Las referencias deportivas son muchas y en muchas ocasiones aquellos que no somos expertos en uno de los deportes del que hablan (o no sabemos detalles del deporte hace 14 años) podemos sentirnos perdidos. Pero, en muchas otras, los comentarios son grandiosos. Me acuerdo, por ejemplo, las constantes referencias de Dan (uno de los presentadores) quejándose cuando da los resultados deportivos de que el soccer (el fútbol en USA) es demasiado aburrido y su consejo que hagan las redes más grandes para así poder marcar más goles.

Sin embargo, el problema de la serie fue que no se le comprendió. Ni siquiera la cadena que la emitía. Algo muy evidente cuando vemos cómo hasta el final de la primera temporada y aún con la negativa de Sorkin, se incluían risas enlatadas, muy fuera de lugar, para subrayar los chistes. Pero, la cuestión era que se trataba de una serie que se movía desde el drama a la comedia sin problema. Podían soltar un chiste magnífico y en la siguiente escena hacer un alegato a la libertad de prensa que ocupase cinco minutos del capítulo. No lo comprendían. No era una sitcom estándar.

Por eso se canceló después de su segunda temporada. Lo único bueno que se puede sacar de eso es que, si no llega a cancelarse posiblemente nunca se hubiese llevado a cabo The West Wing, no tal como la conocemos; pues, Sorkin sólo estuvo con su cabeza totalmente en ella después de la cancelación de Sports Night.

Se puede encontrar en Internet sin problema. En eMule en castellano y por torrent varios en Inglés. Sin embargo, no hay subtítulo alguno en castellano. Eso es lo sorprendente. Una serie de Aaron Sorkin, uno de los grandes de la TV, y sólo se puede ver con subtítulos en inglés. Aún así la recomiendo a todos. Merece muchísimo la pena.

Con The Newsroom Sorkin vuelve a adentrarse en el mundo de la televisión. Sin duda, la comunicación es algo que interesa mucho al guionista (recordemos que The West Wing estaba centrado también en el departamento de comunicación de la Casa Blanca). Esperemos que esta vez sea la vencida y la retribución que Aaron Sorkin se merece en la televisión.

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Dime en qué temporada sales y te diré quién eres

25/03/2012

Entre mis defectos tengo uno que me han echado en cara (aunque siempre con amables palabras) en varias ocasiones. No escribo apenas personajes femeninos en mis historias. Cuando escribo una historia, la chica siempre está relevada de importancia (cuando está); llevada a un segundo plano de importancia pequeña en los acontecimientos que suceden.

Desde la primera vez que me lo dijeron pienso bastante sobre ello. Sobre por qué puede ser esto. La posibilidad más lógica, quitando la del machismo que no creo aplicable (pero oye, que nunca se sabe, eh) es la de que, al ser hombre, no conozco cómo se comportaría una mujer o qué pensaría en ciertas circunstancias y, por ello, me siento incómodo escribiendo personajes femeninos. Pero, por esa misma regla de tres nunca podría escribir el personaje de alguien cuya hija haya muerto o el de un gran-hijo-de-puta que disfrute con el sufrimiento ajeno.

Y tampoco es por falta de ganas. Porque ya he tratado varias veces de escribir un personaje protagonista femenino. Pero, siempre, poco a poco, voy relevando de importancia al personaje de la chica a favor de uno masculino.

He llegado a la media conclusión (media porque seguro que esté equivocada en algún aspecto) de que se debe a que no encuentro nunca personajes femeninos atractivos en las historias. No digo que no lo sean, sino que a mí no me lo resultan. Existen tanto en series como en película grandes personajes de mujeres, no voy a negarlo, pero casi ninguno de ello me suele resultar atractivo. Posiblemente porque me cuesta empatizar con su conflicto, aún por interesante que este resulte. No es una opinión ni un deseo, creo que desgraciadamente es un hecho.

Tirando de lista de mis películas favoritas no he encontrado ninguna protagonizada por una chica. Y pensando al respecto no recuerdo un sólo personaje femenino que realmente me haya flipado.

Sólo uno. Que me tiene enamorado por muchos de los distintos aspectos que lo componen. Y que voy a reducir en tres puntos básicos:

Uno de los muchos "WTF?" de Fringe

  1. La Trama: Fringe es una serie, desde mi punto de vista, espectacular. Creo que es una de las pocas series de cadena tipo network que sigo. Tiene la capacidad de juntar en ella los métodos estructurales más clásicos de la televisión a la vez que cuenta una historia con un target , a priori, demasiado reducido.
    Debo de admitir que las tramas episódicas aún me siguen pateando las pelotas de vez en cuando, aunque según han pasado las temporadas (y a raíz del final de la Segunda Temporada) dentro de los capítulos cada vez cobra más y más importancia la trama principal, lo que hace que no me resulte tan engaña-bobos la historia del monstruo de la semana, heredera de su madre The X-Files.
    Pero es que la trama principal me apasiona. Me parece que mezcla todos los elementos típicos del genero de Ciencia ficción en una historia que aún con lo irreal que es parece completamente plausible y demasiado interesante como para abandonarla. Y, lógicamente, si te gusta una historia, es mucho más fácil que te gusten sus personajes.
  2. La actriz: El segundo motivo es exclusivo de Anna Torv. Aún recuerdo los palos que se le metió a la pobre tras la emisión del primer capítulo. Se decía que no estaba a la altura de llevar el peso de la serie. Pero, ni corta ni perezosa, ha demostrado que puede llevar el peso de la serie y sustituir a varios de sus compañeros en la tarea, si es necesario.
    Torv es espectacular, tanto físicamente, como actoralmente.

    En este capítulo voy de pelirroja y con flequillo

    (spoiler temporada cuatro) Tiene una capacidad interpretativa que, creo, aún no ha alcanzado su límite. En lo que va de serie ha sido capaz de interpretar a cuatro personajes, uno de ellos que tenía como precedente nada más y nada menos que a Leonard Nimoy. Creo que ahora mismo no se me ocurriría ningún actor/actriz que con tan sólo cambiar su tono de voz y expresión facial fuese capaz de mostrar qué personaje está interpretando, de la manera en que Torv lo hizo con William Bell.
    Sólo tiene 33 años. Después de  Fringe tendrá una carrera más que espectacular. No lo dudo.

  3. El personaje: Hasta la fecha hemos visto tres versiones de Olivia Dunham. Cada una de ellas distinta de las demás. La magia del personaje es que, con una misma base, son tres personas completamente distintas a las que Torv es capaz de interpretar con similitud a la par que gran diferencia. La Olivia que conocimos durante las dos temporadas iniciales es completamente distinta a la que conoceríamos al final de la segunda, la Olivia del universo alternativo. A la par que, aunque más similar a la inicial, durante capítulos hemos conocido en esta cuarta temporada a otra Olivia distinta.
    Pero, la historia interior del personaje, varias durante la evolución de la serie, es más que interesante. Desde el inicial malestar por haber matado a su pareja, hasta se enamoramiento del personaje de Peter. Más tarde, el haber sido retenida contra su voluntad (la “verdadera” Olivia) mientras su igual estaba jugando a las casitas con Bishop. En esta nueva temporada, se está añadiendo el conflicto de “soy las cosas que he hecho o soy las cosas que recuerdo haber hecho”. Con una Olivia que está desapareciendo a favor de otra que regresa. Físicamente son la misma. Lo único que está cambiando es su cerebro. (fin spoiler)

Todos estos elementos hacen que el personaje de Olive sea demasiado atractivo e interesante como para que no guste. Y, este es el personaje que trato constantemente de incluir en mis historias. Un personaje femenino de esta fuerza y atracción, que cargue en su espalda el peso de la trama y la maneje, no que sea manejeada por ella.

Espero algún día conseguirlo. Algún día.

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Nunca habrá un rey en Roma

01/03/2012

… porque Roma no quiere dueños.

Hace un tiempo, cuando comencé a ver la serie, se me ocurrió un tema de análisis: ¿Por qué Romanzo Criminale tiene la misma nota en filmaffinity que una obra maestra como The Sorpanos? Creo que estás son unas cuantas de las claves.

1. Romanzo Criminale es Italiana

Eso significa no sólo que es vista por menos gente, sino que si es vista fuera de sus fronteras es porque claramente es de una factura magnífica.

The Sopranos es mundialmente conocida por todo el mundo, aunque sea de oídas. Esto hace que haya opiniones muy dispares al respecto, algunos que dicen que es lenta, otros que es magnífica, otros que es extraña, etc. Sin embargo, con Romanzo Criminale esto no ocurre, pues la mayor parte de los que llegan a ella (a pesar de haber sido emitida en C+ en España) son gente que tiene cierto bagaje en la material seriéfila y sabe qué es calidad y qué no. Y llega a ella porque sabe que tiene calidad.

Además, el hecho de ser italiana le da otra ventaja: la historia está cerrada. Son dos temporadas. No lo alargan más, por mucho que triunfe, la historia marca el ritmo, no el productor; y eso siempre se agradece.

2. Tiene personajes con muchísimas vertientes

Romanzo Criminale cuenta con una serie de personajes con muchas caras. Personajes barriobajeros, catetos en algún caso, y totalmente bipolares. Un mismo personaje parece comportarse de manera opuesta de una escena a otra, pero no es un error de guión, sino que es la construcción de los personajes. Individuos que nunca sabes cómo reaccionarán porque podrían hacerlo de cualquier forma.

El capo de Roma

Y, por supuesto, el gran personaje del Libanés. Un personaje que nada tiene que temer a Tony Soprano. Manda en una banda democrática y todos le temen. Lo mismo es amable con sus compañeros que les está gritando sin cuartel por alguna cagada.

El Libanés es el Capo de Roma, el rey que Roma no quiere. Y la historia de la banda parece centrarse a su alrededor.

(SPOILER FINAL PRIMERA TEMPORADA)

De ahí que resulte tan soprendente su muerte al final de la Primera Temporada y cómo Frío y Dandi tratan de tomar su relevo mientras todo se viene abajo.

De esta forma la serie mantiene su espíritu, pero cambia completamente el rumbo. Pasa, de mostrar el ascenso al poder, a mostrar la caída. (FIN SPOILER)

Y si los personajes resultan tan realistas es porque la historia está basada en hechos reales. Más bien inspirada. En banda della Magliana que se hizo con Roma a finales de los setenta.

Y ese, además, es el último motivo.

3. Los personajes pintan casposos con razón

Mientras que en The Sopranos los personajes vestían como a finales de los 80′ y hablaban como en el Padrino por su melancolía con el pasado, en este caso los personajes viven en el presente.

Goodfellas en el siglo XXI

Italia a finales de los años 70′. Con todo lo que suponía esa época en el país… y en Europa: terrorismo, comunismo, los hippies, etc. Todo se juntó. Todo rezuma. Como lo hizo en Life of Mars la recreación es magnífica.

Y, por eso, estos romanos molan. Son recomendables de ver.

Y por eso, Romanzo Criminale está al nivel que una de las grandes como The Sorpanos.

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Castillo de naipes

07/02/2012

Al inicio de la escritura este post, acabo de terminar de ver la magnífica serie House of Cards de la BBC, formada por tres miniseries de cuatro capítulos cada uno. Lo primero, admitir que la conocí gracias a filmin, página en la que comencé a poner, hace poco, mi dinero mensualmente para poder ver éste tipo de contenidos; algo de lo que aún no me arrepiento.

House of Cards es una serie que tras veinte años sigue siendo innovadora en múltiples sentidos. Y se agradece. Primero porque es tan veraz y muestra tanta maldad en el gobierno como lo hizo más tarde The Wire o como The thick of It retomaría en forma de comedia.

Segundo porque muestra el recurso de hablar en cámara para explicar al espectador qué está ocurriendo, qué está pensando el protagonista o cómo son los demás jugadores del preciso ajedrez del gobierno de la gran nación de Reino Unido. Un recurso que, por ejemplo, ahora mismo estamos viendo en House of Lies, aunque en el caso de House of Cards mucho mejor integrado en la acción, sin necesidad de usar ese congelado en la acción que hace Don Cheadle.

Thatcher con traje y sombrero

Pero, sobretodo, por el magnífico personaje protagonista de la serie: Francis Urquart interpretado magníficamente por Ian Richardson. Durante las tres temporadas vemos el camino del personaje: ascensión, mantenimiento y caída. De un hombre, ficticio afortunadamente, que tras el mandato de Margaret Thatcher, cuando todo el mundo pide cambio, consigue instaurar un gobierno más duro si cabe. Un hombre que inicia la historia como el “amigo tonto” del que nadie ve peligro, pero en el que todos confían y que gracias a su astucia consigue deshacerse de sus rivales para ser Primer Ministro. De un hombre que nos parece afable al principio y que poco a poco evoluciona pasando a ser cada vez peor, más egocéntrico, al que no le importa qué hacer para lograr su propósito. Un hombre que es peor que House en actitud y, peor de todo, mucho más hipócrita y falso que es (lo que le hace ser tan buen político). Y un personaje al que, incluso con todo eso, no consigues dejar de desear que su plan funcione.

Y lo que más me gusta de esta serie es que, veinte años después, sería difícil hacer algo similar. Hace una crítica tan brutal de un gobierno que había controlado el país hasta unos meses antes y, además desde la cadena principal y pública del país; que es totalmente admirable. Porque estoy seguro de que ni en una cadena privada de cable estadounidense se haría esta serie. Segurísimo. Esto no es The West Wing y por mucho que vuelva Sorkin al tema de la política no lo hará con esta cara. Esta crítica pura no será capaz de repetirse. Y está tan bien hecha que parece que se estrenó ayer mismo (si no fuese por el 4:3 que tanto odio, pero comprendo en este caso, lógicamente).

Una serie para ver con pausa, pues sus capítulos de 50 min. aprox. son tan o más densos que los de The Wire y requieren asimilación. Pero, que todo aquel al que le guste la televisión; bueno, más bien la ficción (o no tanta) en general, debería ver sin duda.

¿Que si la recomiendo? You might well think that. I couldn’t possibly comment.

PD: Con esta manía de los remakes se supone que van a hacer uno en USA con Kevin Speacy como protagonista. A ver cómo va la cosa.

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No es televisión… es C+

21/03/2011

Llevo sin tener tiempo para escribir ya varias semanas. Sin embargo, este era un post que quería escribir desde hace tiempo, así que me he estado dedicando a ir poco a poco, en cualquier pequeño rato que tenía, escribiendo párrafo tras párrafo hasta que lo he acabado. Adoro la HBO me encanta sus series, su forma de ver la televisión. Muchos acusan a estas series de lentas, de que se recrean demasiado, etc. De que quieren jugar a “a ver quién la tiene más larga” por el renombre que ha sacado la sección de ficción de la cadena. Quizá en parte sea así, en alguna ocasión yo también he pensado eso. Pero, aunque pueda pasar en algún momento, la realidad es que sus series son lo mejor de la televisión actual sin duda alguna. Por ello merece la pena. Por ello, la noticia de que Canal + iba a comenzar a hacer productos de ficción propios me cogió, por un lado con entusiasmo y, por otro, con bastante escepticismo. Muchos decían que iban a copiar el modelo HBO, que iban a hacer una cadena a su imagen y semejanza pero con productos autóctonos. Cosas de esa índoles. Algunos les creyeron, otros no, otros nos mostramos a la espera, en modo standby, sin saber realmente qué iba a suceder. Si sería algo bueno o otro fracaso más. Hace varios meses se estrenó el primero de estos productos: ¿Qué fue de Jorge Sanz? Seis capítulos a unos 30 minutos de duración cada uno protagonizados por un Jorge Sanz supuestamente en declive y que se interpreta en parte a él mismo y en otra, no. Tardó en aparecer en Internet para descargar. Muchos, durante nos semanas, nos volvimos locos intentando encontrar los capítulos. Fue la primera señal.

Cuándo por fin pude verla he de decir que me encantó. Me vi los seis capítulos en dos días y hay que decir que se hizo muy corta. Pero era un gran inicio. No era el típico humor patrio que acaba cansando por estar todo el rato repitiendo una y otra vez los mismo chistes y los mismos estereotipos (aunque alguno había, no nos engañemos). Estaba ese ambiente que hace que el personaje principal te de pena, pero no tanto como para crear repulsión (algo que me pasaba con Me llamo Earl). Tenía el punto justo de Entourage para juntarlo con el toquecillo de Extras. Era una mezcla de mil puntos unido a una nueva idea. También decir que me encantó el personaje del creador de la serie de superhéroes con esa ya mítica frase: “Batman es un forrao de la vida que como le sobra la pasta y le sobra el tiempo libre combate el crimen… y posiblemente le desgravará haciendo, el cabrón” Me gustó, sin duda. Era un principio prometedor para Canal +.

Pero, después llegó Crematorio. Se estrenó hace dos semanas. Y eso ya es otro tema. En este caso estamos hablando de una serie que ya no es humor. Una serie con una historia densa, oscura… con un personaje turbio. Con personajes secundarios con sus propios problemas y asuntos. Una hija con problemas familiares por todos lados, una nieta rebelde, una novia tan joven que todos creen que está por el interés, una madre que conoce la verdadera cara de su hijo. Es un producto denso, genial heredero de cualquier capítulo de Los Soprano pero con promotores inmobiliarios en lugar de con Mafiosos de New Jersey. Son capítulos de cincuenta minutos. Con un excelente José Sancho que se sale en el papel. Entre todos los otros actores. Con una cabecera de Loquillo que parece no encajar mucho con el tono, pero que está genial también. Van dos capítulos de los ocho de la primera temporada. Espero que sigan así.

Parece que la TV por fin está comenzando a cambiar en materia de ficción nacional. Como siempre viene de mano de las cadenas privadas. Esperemos que siga así la incercia y aparezcan más series que traten con la misma forma su contenido.

Espero con los brazos abiertos.

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I’ll do what I can to help y’all. But, the game’s out there, and it’s play or get played. That simple.

15/02/2011

Pues creo que tras tantos meses con este blog ya va siendo hora de que escriba algo sobre mi serie favorita. Quién me conozca un poco ya sabrá de cuál hablo, quién no, hay va: The Wire, una serie a la que me daría pena tener que poner como nota un 10/10 porque para mí mínimo tendría que ser un 50.

Lo irónico de mi amor por esta serie es que mi género favorito es, sin duda alguna, la ciencia ficción. Pero, he dicho ciencia ficción. C-I-E-N-C-I-A F-I-C-C-I-Ó-N con todas y cada una de las letras. No cosas cómo las fantasías de Star Wars (1977, George Lucas), lo cuál no quiere decir que no disfrute de cualquiera de éstas películas (sobretodo el Episodio IV). Pero, si tuviésemos que hacer un listado con los géneros que más me gustan del cine, tv o literatura, os puedo asegurar que el policíaco no se encontraría, precisamente, en la parte alta de la lista.
Hablando de la literatura, si que es cierto que el género de detectives me encanta, sobretodo las novelas e historias cortas de Sherlock Holmes de Sir Arthur Conan Doyle, pero, personalmente, no catalogo a este tipo de literatura dentro de la literatura policíaca (como creo que muchas otras personas y críticos tampoco hacen).

Por esto mismo, resulta irónico que mi serie favorita sea una serie que tienda a catalogarse como una serie de policías. Eso es lo que creía al comenzar a verla. Omar, sin duda, el mejor personaje de la serieMe dije: “A ver qué tal esta, que dicen que es tan buena, pero es que las de policías…” Las de policías me aburren. Pero, tras el tercer capítulo comencé a engancharme y, sobretodo, a darme cuenta de que The Wire no era una serie de policías. Sí, aparecían policías de Homicidios, de Narcóticos; y sí, también aparecían delincuentes, drogadictos y camellos; pero de eso no iba la serie. No, la serie va sobre personas, que son policías borrachos cada dos por tres, niños que no pueden ver a sus padres, jóvenes que para vivir deben vender cápsulas en una esquina, Jefes de Departamentos de policías que sólo se preocupan por las estadísticas de muertes de su distrito. Iba sobre cómo realmente vivían los policías y detectives.

Pero, es que según fueron avanzando la serie quedó más claro que no era una serie de polis. Era una serie sobre cómo funcionaba una ciudad de EEUU. Los problemas que tenía. Sobretodo una como Baltimore, una ciudad con una cuota de delincuencia más que enorme. Y se nos mostró la clase política, las escuelas, los periódicos, el puerto… Se vio todos los enredos que había en todas sus “clases” o “estadios”.

Pero, si por algo se destacó es por su falta de estructura de guión convencional. Parecía que en un capítulo no pasaba nada, pero vaya que si lo hacía. No había climax de las historias. Y sobretodo, los guionistas no temían matar a un personaje si era lo que demandaba la historia. Y se agradecía. Se agradecía porque lo hacía real. Y por eso no me dio pena que el mejor personaje (y también el más de “ficción”), ese héroe de principios. Ese Robin Hood que sólo robaba a los drogadictos, pero dejaba cadáveres en todas las esquinas, que el gran cowboy moderno Little Omar, muriese como murió. De manos de un niño. Sin gran climax final, sin gran lucha. De manos de un rival tan indigno. Se lo perdonamos porque es lo que pedía la historia y es lo que encajaba en ella.

¿Y a qué viene esto? ¿Por qué me he acordado? Pues porque hoy he comenzado a leer “Homicidio” del magnífico creador y guionista de The Wire, David Simon. Un libro que salió de pasar un año completo dentro del departamento de policía de Baltimore como si fuese uno más de ellos. Un libro que fue la semilla de esta magnífica serie. Un libro que acaban de sacar en castellano y no me podía perder.

Sólo voy veinte páginas, pero ya en él se puede ver la mano de Simon. La única pena es que en Pellegrini y Landsman, los dos primeros detectives que salen, veo demasiado de Bunk y McNulty (a la izquierda) y eso me da pena. Me da pena no sólo porque me apetezca volver a visionar la serie, sino que me da pena porque no voy a poder recobrar la inocencia que tenía cuando la vi por primera vez.