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Time And Relative Dimension In Space

20/08/2012

Doctor Who es una de las series más longevas de la historia de la televisión. Cuenta, oficialmente, con 32 temporadas, aunque esto es un poquito de trampa.

En el año 1963 la BBC creo la serie Doctor Who, que contaba las aventuras de an eccentric renegade time traveling alien and his companions (un excéntrico y renegado viajero en el tiempo, de origen extraterrestre, y sus acompañantes). La serie duró en antena hasta el año 1989, total éxito de masas.

En el año 2005, Russel T. Davies volvió a revivir la serie. Y logró hacer algo fascinante, consiguió hacer un remake de la serie, que en realidad se trata de una secuela o incluso una continuación (un poco al estilo de lo que trató de hacer ABC con V). Consiguió que aquellos espectadores nuevos, que no habían visto la serie original pudiesen comprender todo, para ellos sería como una serie nueva; pero, no se olvidó de todo el bagaje que tenía detrás la serie.

¿Cómo era esto posible? Gracias a una de las genialidades que define la serie. The Doctor (susodicho viajero en el tiempo) tiene la capacidad de regenerar cada célula de su cuerpo, lo que hace que pueda “engañar” a la muerte. Pero, esto tiene una consecuencia, al crear nuevas células, su cuerpo cambia y… ¡correcto! su aspecto ya no es el mismo. Lo que implica que el personaje se mantenga, ¡pero cambie el actor!

Esto abre mil posibilidades a la continuación de la serie. Los actores no suelen quererse encasillar muchos años en el mismo papel y tarde o temprano acaban abandonando las series. En el caso de que dicho actor sea el protagonista esto puede crear muchos problemas a la producción. Pero, gracias a la peculiaridad del personaje protagonista de esta serie, en esta serie no es un problema, porque The Doctor puede ser interpretado por un actor diferente.

Hasta la actualidad ha habido (entre series y TV movies) once actores que lo han interpretado. Algo que la serie de 2005 no ignora, hasta el punto que lo mostró muy claramente en una de las escenas del primer capítulo de la Quinta Temporada (donde acababa de incorporar a un nuevo actor, Matt Smith, en el papel).

Doctor Who es sin lugar a dudas la serie más popular de todo el Reino Unido. Se trata de una serie muy blanca (The Doctor no porta armas, trata de no matar si puede evitarlo) que se marca de tono juvenil por lo que es vista por niños pequeños hasta adultos. ¿Cómo lo logra?

Con grandes personajes. Es la clave. Desde un punto de vista adulto, las historias pueden ser consideradas alguna vez de absurdas, los efectos especiales muchas veces dejan mucho que desear. Pero, es capaz de darte aventura constante y unos personajes carismáticos.

La base es siempre The Doctor y su acompañante (tradicionalmente una mujer), entre ellos no hay ninguna clase de amor o deseo sexual (alguna vez se ha jugado un poco con esto, pero siempre muy sutil y tratando de evitarlo lo máximo posible), sino que mantienen una relación de mentor – discípulo.

Las escogidas como acompañantes siempre suelen ser chicas jóvenes, de clase media, y que muestran una gran predisposición a la aventura. Ellas son nuestra representación en la historia. Somos nosotros. De hecho, son lo que querríamos ser. Representan aquello que a todos nos gustaría hacer si un día nos encontrásemos enfrente de la vieja y azul TARDIS (la nave espacial de The Doctor).

Y después está ÉL, The Doctor: inteligente, ingenioso, gracioso, astuto… Lo tiene todo. La inocencia de un niño pequeño junto a la genialidad de Albert Einstein a la enésima potencia. Sus frases dichas a velocidades indescriptibles y las grandes formas de solucionar los problemas es lo que siempre nos atrae. Él es quien querríamos ser si no estuviésemos atados a nuestra propia naturaleza. Es la utopía. Es nuestro objetivo, lo que queremos alcanzar para poder ser tan buenos como sus acompañantes (que en la realidad es a lo que podemos aspirar). The Doctor es, al final, una representación divina. Que aunque anda entre nosotros, nunca podremos alcanzar, porque está en un nivel superior (y así debe ser).

De hecho, en la serie, una de sus acompañantes, Donna, consiguió alcanzar todo su conocimiento, su visión del tiempo y del espacio. Y un humano no puede aguantar tanto, hubiese quemado su cerebro.

El 1 de Septiembre comienza la séptima temporada de la serie (la segunda etapa) y tiene pinta de que le queda mucho por delante. Y eso es porque Doctor Who demuestra que SÍ que se puede hacer una serie para toda la familia que pueda atrapar a todos los habitantes de la casa. Y para eso no necesitas que estén representados todos ellos (pongamos personajes de niños para que se identifiquen los niños y de abuelos para que lo mismo hagan ellos ¬¬ ), sino que lo único (y lo más difícil de todo, claro) es darles personajes que resulten interesantes, que nos creamos, que suframos con ellos.

Y la mayor evidencia de esto es que posiblemente los dos mejores capítulos de la actual etapa sean los dos en los que menos aparece The Doctor. Por un lado, Blink obra maestra de la ciencia ficción donde The Doctor no está físicamente en ningún momento de la acción y en el que todo el peso narrativo lo lleva una increíble Carey Mulligan.

Y el otro, el décimo capítulo de la sexta temporada de la serie, The Girl Who Waiteddonde el mayor peso narrativo lo llevan los dos acompañantes del Doctor en dicha temporada: Amy Pond y su marido Rory Williams.

Doctor who es una magnífica serie que disfrutarás si no te la tomas en serio, si no miras tanto el envoltorio como lo que te quiere dar. Todos sabemos lo que es, no busquemos El Padrino y disfrutaremos mucho de ella. Y espero que por muchos años.

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La marca de la casa

29/04/2012

Los italianos inventaron la pizza. Los chinos la pólvora. Y los ingleses la televisión. La ficción televisiva que existe en la actualidad no proviene de USA. Los estadounidenses cogieron lo mejor de la televisión británica, lo desarrollaron y expandieron a nivel mundial. Y no lo hicieron mal. Es lo que mejor saben hacer. Pero, la realidad es que la televisión británica ha sido siempre la que ha partido el bacalao.

Así, hoy en día, es indudable que existen dos cadenas que sirven como referentes de la televisión a nivel mundial. La Home Boxe Office (HBO) y la British Broadcasting Corporation (BBC). A todos les gustaría ser como ellas. A todos nos gustaría escribir para ellas.
Los yankees y los british son los amos de esto. Van de la mano. Pero, la clave para que estas dos cadenas sean lo más en este momento, creo, se debe a dos motivos:
  1. Tratamiento de la fotografía: Tanto la HBO como la BBC cuida mucho la fotografía en sus series, como si tratasen de películas (de hecho, capítulos de sus series tienen en ocasiones más presupuesto que muchas películas). Cuidan los colores, los planos, la composición de éstos y la luz que les inciden. Fotografía en unión a la dirección artística, claro. Eso ni decir que cabe.
    En muchas ocasiones también rompen con los patrones clásicos establecidos. En esto, uno de los casos que más llamó mi atención fue la de Luther . Hace poco tuve una conversación a este respecto, precisamente. Me llamó poderosamente la atención la extraña composición que realiza a la hora de llevar a cabo conversaciones.

    Planos muy frontales, con el aire en el lado contrario al eje de miradas (muy cercano a encontrarse con la cámara, también hay que decirlo). Acostumbra a realizarlos limpios, sin escorzo ninguno. Planos muy estéticos, que aprovecha mucho los colores de las localizaciones. Muy fotográficos. Muy cuidados. Algunos podrían decir que muy cinematográficos.
    Son en Luther donde más se usan, pero al parecer se ha debido de convertir en una marca de la BBC, pues ya he podido verlos en alguna escena de Inside Men o incluso en Sherlock.

    Así. Este intensivo y cuidado uso de la fotografía siempre facilita el acercamiento del espectador. Más, por lo menos, que si al espector le recuerda a la película de A3 del sábado por la tarde.
  2. Guión: Historias cerradas. Redondas. Trazadas ya con sus claros objetivos desde los inicios. Con sus finales marcados. Puede parecer algo evidente, al final y al cabo últimamente mucha parte de ellas (afortunadamente) se realizan así. Pero, sabemos que hubo un tiempo en el que los caminos se abrían sin saber exactamente cómo se iban a cerrar.
    Y lo que más me fascina particularmente de la BBC es que no sacrifican la historia a la duración de esta. Les es irrelevante cuántos capítulos dure siempre y cuando haya que contar. Por eso que existan tantas miniseries de la BBC a día de hoy. Y no lo confundamos con las TV-movies españolas porque eso no tiene ni comparación.
    Lo bueno de tan corta duración es que hace que grandes actores se animen, pues no les obliga a firmar un “contrato de larga duración” tal y como si participasen en una serie convencional. Así, últimamente, la BBC ha sacado Exile, Inside Men, The Shadow Line, etc. Y luego formatos como Sherlock, The Hour, Luther; que aunque cuenten con varias temporadas, su corta duración facilita también lo comentado anteriormente.
    Hay que destacar también en este aspecto a otra cadena británica que últimamente comienza a realizar productos de gran calidad y que está llamando mucho la atención: Channel 4. Con su filial Film4 llevaba muchos años produciendo grandes éxitos del cine británico. Ahora, con productos como Dead Set o Misfits ha despuntado también en TV a nivel internacional. Aunque la gran bomba fue Black Mirror. Una serie que nadie esperaba. Tres capítulos de una hora de duración sin conexión entre ellos y que resultan una patada en la boca del estómago. Brillantes (a mi me encantó el primero) y que pocos se hubiesen atrevido a realizar.
    http://www.youtube.com/watch?v=dpgQPpdZayg
Es, por tanto, evidente que estos dos son los que mandan en el cotarro. Y lo hacen por algo. No es casual que cada vez que oímos o leemos sobre una nueva serie HBO o BBC nos pongamos ya de los nervios esperándola. Que su sello sea sinónimo de calidad se debe a que su éxito no viene de un caso específico. Viene de grandes series, grandes productos que han cautivado muchos corazones.
Y seguirán haciéndolo. Porque todos tenemos nuestros ojos fijados en ellas. Todos querríamos ser HBO o BBC. Pero, muy pocos pueden. Porque sino se perdería su magia.
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Castillo de naipes

07/02/2012

Al inicio de la escritura este post, acabo de terminar de ver la magnífica serie House of Cards de la BBC, formada por tres miniseries de cuatro capítulos cada uno. Lo primero, admitir que la conocí gracias a filmin, página en la que comencé a poner, hace poco, mi dinero mensualmente para poder ver éste tipo de contenidos; algo de lo que aún no me arrepiento.

House of Cards es una serie que tras veinte años sigue siendo innovadora en múltiples sentidos. Y se agradece. Primero porque es tan veraz y muestra tanta maldad en el gobierno como lo hizo más tarde The Wire o como The thick of It retomaría en forma de comedia.

Segundo porque muestra el recurso de hablar en cámara para explicar al espectador qué está ocurriendo, qué está pensando el protagonista o cómo son los demás jugadores del preciso ajedrez del gobierno de la gran nación de Reino Unido. Un recurso que, por ejemplo, ahora mismo estamos viendo en House of Lies, aunque en el caso de House of Cards mucho mejor integrado en la acción, sin necesidad de usar ese congelado en la acción que hace Don Cheadle.

Thatcher con traje y sombrero

Pero, sobretodo, por el magnífico personaje protagonista de la serie: Francis Urquart interpretado magníficamente por Ian Richardson. Durante las tres temporadas vemos el camino del personaje: ascensión, mantenimiento y caída. De un hombre, ficticio afortunadamente, que tras el mandato de Margaret Thatcher, cuando todo el mundo pide cambio, consigue instaurar un gobierno más duro si cabe. Un hombre que inicia la historia como el “amigo tonto” del que nadie ve peligro, pero en el que todos confían y que gracias a su astucia consigue deshacerse de sus rivales para ser Primer Ministro. De un hombre que nos parece afable al principio y que poco a poco evoluciona pasando a ser cada vez peor, más egocéntrico, al que no le importa qué hacer para lograr su propósito. Un hombre que es peor que House en actitud y, peor de todo, mucho más hipócrita y falso que es (lo que le hace ser tan buen político). Y un personaje al que, incluso con todo eso, no consigues dejar de desear que su plan funcione.

Y lo que más me gusta de esta serie es que, veinte años después, sería difícil hacer algo similar. Hace una crítica tan brutal de un gobierno que había controlado el país hasta unos meses antes y, además desde la cadena principal y pública del país; que es totalmente admirable. Porque estoy seguro de que ni en una cadena privada de cable estadounidense se haría esta serie. Segurísimo. Esto no es The West Wing y por mucho que vuelva Sorkin al tema de la política no lo hará con esta cara. Esta crítica pura no será capaz de repetirse. Y está tan bien hecha que parece que se estrenó ayer mismo (si no fuese por el 4:3 que tanto odio, pero comprendo en este caso, lógicamente).

Una serie para ver con pausa, pues sus capítulos de 50 min. aprox. son tan o más densos que los de The Wire y requieren asimilación. Pero, que todo aquel al que le guste la televisión; bueno, más bien la ficción (o no tanta) en general, debería ver sin duda.

¿Que si la recomiendo? You might well think that. I couldn’t possibly comment.

PD: Con esta manía de los remakes se supone que van a hacer uno en USA con Kevin Speacy como protagonista. A ver cómo va la cosa.