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30 minutes after: Boy A

30/09/2012

Boy A (John Crowley, 2007) fue la película que, podríamos decir, demostró la capacidad interpretativa con la que contaba Andrew Garfield. En este drama comparte escenas con el gran Peter Mullan. Duo, por tanto, excepcional con el que cualquiera querría contar para su película.

Sinopsis: Jack (Gardfield) acaba de salir de la cárcel después de pasar la mayor parte de sus 24 años entre rejas por matar a un niño cuando era menor de edad.

Guión: La película cuenta con un guión que se enfoca en el dilema de interno del propio Jack, que no puede olvidarse de lo que hizo, muy a pesar de haber cambiado y que Terry (Mullan) constantemente le recuerde que  ya no era el niño que fue. La trama principal está, aunque a un ritmo no muy rápido, bien llevada, al igual que la (aunque simple) subtrama amorosa de Jack; sin embargo, la subtrama que protagoniza el personaje de Terry parece un poco forzada con el único objetivo de servir como excusa para el último giro de la trama, pues ni siquiera cumple completamente con el propósito de dibujar mejor el personaje interpretado por Mullan.

Who deserves a second chance?

Realización: Con un montaje correcto, la mayor pega que se le puede achacar es que el excesivo número de flashbacks (quizá no todos necesario para la comprensión total de la historia) a veces parecen mostrarse de forma un poco forzada. Sin embargo, la dirección de Crowley, aunque no destacable; es correcta.

Opinión Personal: Personalmente, más allá de la historia en sí, opino que lo realmente interesante de la película es su mensaje. Se nos llena siempre la boca al hablar de que hay que dar a la gente segundas oportunidades, pero, ¿quién elige a quién concedersela? ¿Y bajo qué reglas? ¿Qué hace que una persona sea merecedora de ella mientras otros no? La gente cambia, eso decimos, pero luego no lo aplicamos. Sin duda, una temática que da juego, y que pocas veces se muestra desde el punto de vista desde el que lo hace Boy A.

Lo mejor: Andrew Garfield lleva sobre sus hombros un papel protagonista muy complejo y dramático de manera excelente.

Lo peor: La parte con más “chicha” de la película llega muy al final y de manera menos desarrollada de lo que se podría.

Nota: 6,5/10

30 minutes after es una sección de crítica cinematográfica en la que las críticas se han escrito aproximadamente treinta minutos tras el visionado de la película, apuntando de esta forma las primeras impresiones, sin ser analizadas, contrastadas o influidas externamente.
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Tiempos Modernos

22/03/2011

Aún recuerdo aquellos años cuando comenzaba a popularizarse Internet. Los años en los que esperabas durante un largo minuto mientras tu modem se conectaba haciendo ruidos extraños. En los que sólo se veía texto html sobre fondos (en una siempre mala elección de combinación de colores) y en los que te acordabas de la familia del tío que había hecho la web por poner una foto en 640×480. Siglos tardaba en cargar.

Eran esos tiempos en los que todos sospechábamos. Miramos a los ordenadores y su red con el rabillo del ojo. Entrábamos, lo comenzábamos a usar, examinábamos qué nos ofrecía; pero no nos fiábamos ni un momento. Era demasiado bueno para ser cierto, demasiado nos ofrecía por tan poco. En algún sitio tenía que estar la trampa. No nos atrevíamos a comenzar a comprar por Internet (seguro que nos robaban el número de tarjeta o nos trataban de cobrar más). ¡Cuidado con los virus! Eso si que era una pandemia o era lo que parecía. Y así una y otra cosa.

Luego, comenzamos a fiarnos, sobretodo los más jóvenes. Descubríamos nuevas cosas y hablábamos con nosotros mismos. Sobretodo hablábamos con nosotros mismos todo el día mediante MSN Messenger y similares (por lo menos eso decíamos nosotros que hacíamos). Junto a los videojuegos, Internet se había convertido, para muchos, en el Apocalipsis de la humanidad. Ya NADIE salía. Ya NADIE se relacionaba si no era por ordenador. Los niños SÓLO estaban interesados en jugar a maquinas infernales creadas por el DIABLO.

Mientras nosotros sabíamos que había algo más. Esto prometía más.

He tenido la suerte de crecer a la par que lo hacía Internet. O quizá es que según he crecido he visto otra parte de Internet que antes no se me había mostrado o no me resultaba interesante. La verdad es que no lo sé. Pero, en el último año mi visión de Internet ha cambiado por completo. No sólo es una fuente de cultura increíble, de información, una herramienta de estudio y de comunicación interpersonal (aunque muchos aún no se lo crean). De algún tiempo atrás, he comenzado a darme cuenta de que es algo mucho más importante. El Futuro. Un futuro que pinta bien. Por lo menos desde mi punto de vista, otro dirán que no va a ser mejor. De una manera u otra lo claro es que es lo que vendrá.

Ahora tenemos FacebookTwitter dos herramientas comunicativas que me parecen fundamentales en el mundo de hoy en día y que sin las que el mundo sería distinto. Además, demuestran lo compleja que es la red, donde lo mismo se hace popular una web en la que puedes comunicarte con cualquier persona del mundo (aunque comenzase como una forma de ligar en Harvard), como una que te reduce tus posibilidades a tan sólo 140 caracteres. Y, a pesar, son dos herramientas que nos acerca noticias en cuestión de minutos, curiosidades en cuestión de segundos y que, además, nos permite conocer gente muy interesante que hubiese sido imposible de otra manera.

Pero es que, además, tenemos Skype que nos permite no tener que esta uno delante del otro para hablar como si lo hiciésemos. Las distancias se reducen. Lo mismo sucede con las herramientas de trabajo en grupo a lo Google Docs o Teambox. Para compartir archivos de trabajo: Dropbox. Podemos ver nuestros programas de televisión pasados en cosas como a la carta de rtve o escuchar música streaming vía Spotify. Con este mismo modelo, podemos ver qué está sucediendo en Nueva Zelanda (literalmente la otra punta del mundo) con sólo pinchar un link.

Pero, esto no nos hace no salir a la calle. Yo esta mañana lo he hecho. Y mañana lo haré. Y pasado. Sigo hablando con mis amigos cara a cara como siempre, aunque ahora puedo hacerlo más, porque también puedo hablar con ellos cuando estamos cada uno en nuestra casa.

Pero, es que, además, he comprendido el potencial que tiene en mi propio campo, el audiovisual. Pensaba que Internet sólo servía para poner cada uno su corto casero o, como mucho, hacer series online de humor para pasar el rato. Pero, he comprendido que no. Desde la distribución a la producción abren nuevos canales de creación mediante Internet. Herramientas como Filmin (películas a precio de risa y no disponible en el medio convencional de distribución) o proyectos como El Cosmonauta (con su gran financiación crowdfunding) lo demuestran. Igualmente, sirve como escaparate, llamar la atención o usarlo como un nuevo medio de difusión de contenidos como con series como Las Crónicas de Maia, Las Reflexiones de Repronto, o Qué vida más triste (que llegó a saltar a la televisión manteniendo su formato).

Pero la clave definitiva está en que ahora mismo estoy estudiando una asignatura en la Universidad en la que nuestro profesor ha decidido enfocarse casi íntegramente en Internet. Estructura de Medios de Comunicación. ¡Estructura de Medios de Comunicación! Francisco Vacas, el profesor que da la asignatura, puede que haya matado demasiado pronto los “medios de comunicación del s. XX” como él los llama. Yo no opino que TV, Radio y Prensa estén acabados. Pero sí que les queda muy poco en su formato actual.

Renovarse o morir. La clave está en Internet. El futuro de unas generaciones por lo menos.

Y aún así, saldremos a la calle. Dejemos las reticencias. Dejemos mirar mal por el rabillo del ojo. Siempre lo nuevo nos ha parecido algo malo. Siempre hemos tenido miedo a ello. Sobretodo aquellos a los que les obliga a cambiar muchas cosas de su vida.

¿Y si tratásemos, simplemente, de adaptarnos a los nuevos medios, al nuevo mundo?

 

pd: Creo que se nota de que me siento orgulloso de colaborar en algunos de los proyectos comentados, aunque sea de forma muy pequeña.