Archive for 22 enero 2011

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Mi primera lista

22/01/2011

Si hay un leitmotiv en la blogesferaes el de las listas. Se hacen listas de todo: libros recomendados, regalos para freaks, películas que debes ver antes de morir, etc.

A mí, personalmente, no me entusiasman, pero hoy se me ha ocurrido una. No es muy original, pero antes la falta de cosas que hacer, ya sabéis.
Lo que decía, estaba viendo American Beauty (Sam Mendes, 1999) y, pensando en lo buen actor que es Kevin Spacey, se me ha ocurrido, una simple lista de, desde mi punto de vista, mejores actores actuales que hay. Pero, cómo seguro que me he dejado a algún gran actor que, simplemente, no me gusta en demasía, la he cambiado por:

Los cinco actores por los que mataría por trabajar:

  1. Robert Downey Jr.
    Sin duda alguna. Desde mi punto de vista el mejor actor estadounidense que hay en este momento. Tuvo sus problemas, pero tras su recuperación ha llegado con más fuerza. Es un actor que sabe sacar el máximo de sus personajes, tan variopintos como Tony Stark en Iron man (Jon Fevreau, 2008), Steve Lopez en The Soloist (Joe Wright, 2009) y el gran Paul Avery de Zodiac (David Fincher, 2007)
  2. Luis Tosar:
    Pues sí, puede que os sorprenda, pero en la segunda posición en mi lista está un actor español. Un actor como la copa de un pino. Luís Tosar. Me parece uno de los mejores actores que he visto en mucho tiempo y, además, me gusta que quiera trabajar en España. El otro día, promocionando 18 comidas en Buenafuente dijo una frase que me gustó mucho. A la pregunta de ¿por qué no había ido a Hollywood? Respondió serenamente que no veía la necesidad. Simplemente me encantó. Orgulloso de dónde es y el cine que hace. Aunque no me extraña, haciendo papelones como los de También la lluvia (Icíar Bollaín, 2010), Celda 211 (Daniel Monzón, 2009) o Los lunes al Sol (Fernando León de Aranoa, 2001), yo también lo estaría.
  3. Ricardo Darín
    Otro actor de habla hispana, aunque imagino que éste no sorprenderá tanto. Y, es que, Darín es un mago del cine. Todo personaje que toca lo convierte en oro. Solamente poner su rostro al personaje da una nueva dimensión a éste.
    Lógicamente, a él también le preceden grandes actuaciones, una en una reciente película galardonada en los “grandes premios” Oscars (un día hablaré sobre los Oscars y me quedaré a gusto con el despacho). El secreto de sus ojos (Juan José Campanella, 2009), Carancho (Pablo Trapero, 2010) o El hijo de la novia (Juan José Campanella, 2001)
  4. Daniel Day-Lewis
    Y en estos dos últimos actores nos vamos a las islas británicas. El primero es inglés: Daniel Day-Lewis. Estoy seguro de que si a alguien le preguntasen cuál es el mejor actor británico que conoce Day-Lewis no sería el primero que se le viniese a la mente, pero yo no lo dudaría. Lo que me gusta de un actor no es sólo que sean buenos, también sus decisiones en proyectos a realizar y su capacidad de interpretar dos personajes opuestos de manera magnífica. Esto, lo tiene Day-Lewis. Sino, ved The last the Mohicans (Michael Mann, i999), In the name of the father (Jim Sheridan, 1993) y Gangs of New York (Martin Scorsese, 2002) y me decís.
  5. Ewan McGregor
    ¿Ewan McGregor? ¿En serio? Pues sí, me parece un magnifico actor también. Tengo una predilección por él desde hace muchos años y, a lo mejor eso es lo que me hace que esté aquí, pero creo que también se lo merece. Es capaz de interpretar a la perfección a un yonki de Edimburgo de los años 90, a un personaje tan extraño como el de Big Fish (Tim Burton, 2003), a un padawan de un universo de fantasía, un ghost writer o un malvado sacerdote que salta de aviones en paracaídas.
    De una manera u otra, sabes que si le pones en tu personaje lo va a clavar. Va a darle una capacidad que otro no puede. Y eso, siempre es bueno.

Y hasta aquí llega mi primera lista bloguera. Veréis que he sido bastante internacional: un americano, un español, un argentino, un inglés y un escocés.

Puede parecer una lista un poco chorrada, pero lo dicho, así he tenido durante 30 minutos algo que hacer.

pd: Para quienes hayan visto American Beauty. Esta película es la mayor prueba de que para poder vivir has de ser un capullo. Si Spacey se hubiera tirado a la rubia, hubiese sido un cabrón, pero se hubiese demostrado que no era gay, por lo que habría sido un cabrón pero con la cabeza aún intacto.

Eso es todo.

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Unbreakable (M. Night Shyamalan, 2000) – EEUU

14/01/2011

“YOU KNOW WHAT THE SCARIEST THING IS? TO NOT KNOW YOUR PLACE IN THIS WORLD”

Night Shyaman es uno de esos directores que da mucho que hablar. De estos que tienen fans apasionados o detractores que buscan constantemente su cabeza en una pica o su cuerpo inerte colgado en el mar, a lo Pirata en los puertos de los mares del Caribe.

Yo soy uno de los afortunados que no me encuentro en ninguno de estos extremos. Me encuentro en el medio, tranquilo. Eso me permite decir ampliamente que The Village (M. Night Shyamalan, 2004) me pareció mala y muy predecible, que Signs (M. Night Shyamalan, 2002) me pareció bastante normalita, que The Sixth Sense (M. Night Shyamalan, 1999) me pareciera bastante buena o que adores y me parezca casi una obra maestra Unbreakable (M. Night Shyamalan, 2000).

Muchos odian a Shyamalan por los constantes giros finales que usa en sus guiones. Personalmente, aunque lo haya predecido, lo agradezco. Es algo por lo que le doy las gracias ya que, gracias a ello, el convencionalismo y predecibilidad del cine comercial USA no es tanto.

De una forma u otra Shyamalan tiene un estilo propio. Y eso ya es más de lo que muchos pueden decir. Todo esto a excepción de haber visto The Last Airbender (M. Night Shyamalan, 2010), eso también es cierto.

Hoy he revisionado Unbreakable y me he reafirmado en mi opinión inicial, aquella que tuve la primera vez que la vi. Unbreakable no es sólo una gran película, sino que es sin duda la mejor película de “superhéroes” que puede existir y, además, la película que hubiese adorado escribir y dirigir.

Lo de “superhéroes” con comillas se debe a que sí. Unbreakable habla de un hombre, David Dunn (Bruce Willis), que descubre que tiene ciertos poderes especiales después tener un accidente ferroviario del que sólo él será superviviente. Tras esto, un misterioso hombre fanático de los comics, Elijah Price (Samuel L. Jackson), comenzará a darle indicios de su condición. Nunca a estado herido, nunca ha enfermado. ¿O sí?
Pero, Unbreakable no habla de superhéroes embutidos en latex y mallas. Sino de personas. Personas normales que se enfrentan a una nueva condición. De un hombre que comienza a darse cuenta de ciertas cualidades mientras que, la relación con su hijo es escasa, con su mujer desastrosa y, no es feliz con su vida.

Aquí no encontraréis grandes dosis de acción, ni el gran modelo heróico, no. De hecho, (SPOILER) la única vez en la película que se enfrente a un “villano”, David lo matará con sus propias manos. En los cómics los superhéroes clásicos no matan (SPOILER). Pero, sin embargo, lo que adoro de esta película es el “realismo” que transmite. Si veo Spiderman me creo lo que le está sucediendo a Peter Parker. Pero, tengo muy claro que es una ficción. Con Unbreakable, lógicamente, pasa lo mismo, pero esa sensación es menor. De hecho, es muy evidente en la escena en la que descubre su fuerza. No levanta las pesas como si fuera una pluma. Es capaz de levantarlas, de hacer varias repeticiones con todo el peso (350 lb), pero le cuesta. A Spiderman, Superman o Batman sólo les cuesta, si es que les cuesta, cuando es la batalla final.

Y esto es, también, lo que me demuestra que es una película de personas reales, no de superhéroes. Si fuese una película de superhéroes, por muchas subtramas que hubiese, el climax estaría muy claro. La gran batalla final contra el villano. (SPOILER FINAL PELÍCULA) En este caso no lo es. La lucha contra el asesino es un momento de gran tensión dramática. De esto se encarga su enfrentamiento con el agua (su kryptonita) y la larga escena del estrangulamiento, desde mi punto de vista genial. Pero, sin duda alguna, ese no es el climax de la película. Al igual que el climax de The sixth sense no es la revelación de su condición de fantasma a el Dr. Crowe, sino cuando se resuelve el conflicto del pequeño Cole con su madre es resuelto. En el coche. Con el fantasma de la mujer que acaba de morir pasando a su lado.

En este caso, el climax de la película sí que se encuentra en una revelación. La revelación de Elijah como archienemigo de David. Cuando se ve que Elijah ha realizado todos los actos terroristas para encontrar a David. A su antítesis. El otro extremos de una misma curva. Y que el climax, desde mi punto de vista, esté aquí, no es sólo por la sorpresa que produce, sino porque es el punto de mayor intensidad del mayor conflicto de la película. El conflicto interior con uno mismo. Qué soy. Elijah, que es tan protagonista como David, busca durante toda su vida alcanzar la sensación que tiene David cuando asume su condición. Qué estoy predestinado a hacer. Qué soy. Cuando David lo sabe, Elijah lo sabe. Dentro de la cultura del cómic la respuesta es muy lógica. David y Elijah son opuestos, así que sin duda, Elijah es el archienemigo. “Now that we know who you are, I know who I am”. (FINAL SPOILERS).

Por esto me gusta tanto esta película. Porque el cómic, al contrario de lo que se piensa normalmente, no es sólo una cosa de niños y adolescentes. Y de frikis. Es otra forma de literatura. Afortunadamente, gracias sobretodo a las novelas gráficas eso se está viendo ya. Y lo dice uno que no es fanático de la lectura de este tipo de literatura.

Una de mis películas favoritas, sin duda alguna. Totalmente recomendada. Al igual que su OST, compuesta por James Newton Howard.

Mi nota: 9/10

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Die Welle (Dennis Gansel, 2008) – Alemania

09/01/2011

“HEMOS APRENDIDO LA LECCIÓN”

* Por problemas técnicos este post ha sido posteado un día más tarde de lo deseado.

Hoy me ha tocado hacer viaje de vuelta a Madrid. Si algo me encanta de estos viajes es la posibilidad de ver una película sin molestia y concentrado al 100% en ella, pues no hay nada mejor que hacer con el tiempo que estoy en el tren. Que este tiempo esté malgastado o no depende de la opción elegida para pasar los 197 minutos del viaje.

El de hoy no lo ha estado.

La elección de esta mañana ha sido Die Welle (La ola, Dennis Gansel, 2008). Una película de la que había oído muy buenas críticas, pero que no me había decidido a ver hasta ahora. La he visto en VO, como siempre, lo cual refuerza más aún la película y he de decir que me ha gustado mucho. No sólo cómo está rodada, algo que ya sólo por ser Europea y además Alemana ya es algo que me gusta, sino también por lo que habla, cómo lo dice y las conclusiones que se pueden sacar al respecto.

La película muestra perfectamente la fina línea entre una práctica con la que se trata de demostrar que Alemania puede tener una dictadura ahora mismo como cualquier otro país lo tendría. El argumento de “hemos aprendido la lección” no puede aplicarse allí, al igual que, creo yo, no podría aplicarse en este país. No hay circunstancias que provengan un totalitarismo. Miles de ellas permiten que se cumpla, que es distinto. Personalmente, creo que es algo que se está viendo en Venezuela últimamente con todo el poder que Hugo Chavez está obteniendo poco a poco y cómo se le está permitiendo que lo tenga. De todos modos, no me quiero desviar del tema.

A lo que iba. Si algo me ha gustado de la película es que demuestra cómo podemos cambiar. Para bien y para mal. El protagonista, el profesor que está al cargo de experimento/demostración, Rainer Wenger (Jürgen Vogel), es típico profesor que todos hemos querido tener. Enrrollado, joven, amable, okupa en su años de juventud, etc. En la semana de proyectos del instituto donde trabaja quiere dar el curso sobre el anarkismo. Sin embargo, no se lo permiten. ¿Por qué? Porque los cursos deben demostrar los buena que es la democracia
Para empezar aquí se ve un reflejo muy bueno de nuestra realidad. No mostremos lo demás no vaya a ser que guste. Desde mi punto de vista, el anarkismo es un gran ideal que es imposible, hoy en día, que se lleve a cabo, se cae por su propio peso. El temor a que se propague no es más que el temor a que la gente piense distinto. Pero, me vuelvo a ir.

La cuestión, es que a Rainer le toca dar el curso sobre la autocracia. Y, entonces, en la primera clase sale la pregunta en la que toda la película se centra: ¿Podría darse un totalitarismo hoy en día?
Y es lo que Rainer trata de demostrar. Que un movimiento totalitarista es muy posible. Basado principalmente en una cosa. La confusión del grupo con el movimiento. Se crea un grupo sin distinción social, en el que todos son iguales (conseguido gracias al uso de un uniforme) etc.; pero, al final, se acaba luchando contra aquellos que no piensan igual que tu. Aquellos que no tienen la misma ideología que el movimiento. Un movimiento que en ningún momento ha nacido con una ideología.

Y esa es la clave de la película. Incluso sin ideología alguna, se puede crear un movimiento totalitario.

Lo mejor de todo es que la historia está basada en hechos reales. Ahora en cuanto disponga de Internet buscaré qué ocurrió realmente, dónde y qué pasó después del gran final de la película.

Un filme más que recomendable. No es muy pesado. Ni trata de meter con taladro qué bueno es toda la democracia. Que malo el totalitarismo. Desde mi punto de vista, muestra que no todo lo que creemos imposible lo es. No para lo bueno, ni mucho menos para lo malo.

Una película para ver.

Mein Note: 8/10

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También la lluvia (Iciar Bollaín, 2011) – España

08/01/2011

“SEGÚN TENGO ENTENDIDO ESO ES LO QUE LES PAGAN USTEDES”

Hacía tiempo que había oído hablar de ella y tenía unas ganas locas de verla. Y no me arrepiento. La película que manda España a los Oscar es digna candidata de ganar muchos premios. No tanto de los Oscar. Un premio que puede ganar una película como The Hurt Locker o Chicago, desde mi punto de vista, es inferior a ésta película. Debería haber algo más por encima. Pero sabemos que, en materia de cine, Hollywood manda. Es lo que hay.

Centremonos por tanto en la película. Guión de Paul Laverty, guionista habitual de Ken Loach. Algo que se nota. Y se agradece. El guión de También la Lluvia (Icíar Bollaín, 2011) es capaz de sintetizar en 103 minutos de película tres historias geniales.

Bolivia, 2000. Un grupo de rodaje español está grabando una película sobre la invasión de los Españoles en Sudamérica en manos de Colón. Un nuevo punto de vista. Lo están realizando con extras de la propia ciudad, muchos más baratos. Como el propio Costa, el productor, dice: “Les das 2$ al día y se sienten como putos reyes. Luego dejas un par de bombas de agua, un coche y listo. ¡200 extras!“. De repente, en medio del rodaje, estalla la guerra del agua, una confrontación que se produjo por la privatización del agua que se dio en Bolivia.

Me ha gustado mucho la película por lo que habla y cómo lo dice. La confrontación de la historia de Colón y la del rodaje es muy buena. Todo ello mezclado con el hecho de la guerra del agua. Me gustó mucho que muchas escenas de la película de Colón están representadas en los ensayos de los actores, mostrando cómo, de repente, los actores pasan de ser ellos mismos a ser sus personajes.

Las tres cosas que más me gustaron de la película:

1. La escena del restaurante en el que cada uno de los actores está defendiendo a muerte a su personaje, como si fuese él mismo.

2. La escena en la que las mujeres se niegan a ahogar a los niños, aunque sean los muñecos. “Ni siquiera pueden plantearse la idea de hacerlo”.

3. La frase que más me gustó de toda la película, cuando el director, Sebastián (Gael García Bernal) le dice a un político: “No me parece muy normal que suban el precio un 300% a gente que, según tengo entendido, cobra 2$ al día.” Y a lo que el político responde de manera magnífica “Según tengo entendido eso es lo que les pagan ustedes”. Dejando muy claro que, cuando nos interesa, todos podemos ser hipócritas.

La actuación de Luis Tosar (Costa) como siempre para salirse, pero, sin duda, a quién más aplaudo de la película es a Karra Elejalde (Antón/Colón). Me parece que su personaje es magnífico y él lo clava a la perfección. Un diez para él.

En resumen, una película que hay que ver en este 2011. Que con películas como éstas si que da gusto ir al cine.

Mi nota: 9/10

PD: Con el ritmo de películas que llevo no creo que pueda hacerlo con todas, pero si que trataré de, por lo menos, una vez a la semana dedicar un post a aquella película que haya visto y me haya llamado la atención. Para bien o para mal. Que de todo hay.